El país tuvo un gran crecimiento económico entre 1980 y 2000, período en el que superó su condición de nación pobre y se transformó en uno de los países con mayor ingreso per cápita del mundo. En la última década sufrió una crisis con una fuerte caída de los principales indicadores, como el Producto Interno Bruto (PIB), el déficit fiscal y el desempleo.
Irlanda es un pequeño país al norte de Europa, que se independizó del Reino Unido en 1922. La superficie es apenas 70.273 kilómetros cuadrados, menos de la mitad del tamaño de Uruguay, y el clima es templado. Su población ronda los 4,5 millones de habitantes. La agricultura aporta 4,5% al PIB, 8,8% del empleo y alrededor de 7% del total de exportaciones anuales. Los sectores más importantes son la ganadería y los lácteos.Declan Troy es irlandés. Es director del Departamento de Tecnología de Alimentos Teagasc, un organismo estatal de investigación donde están integradas la educación y el asesoramiento, y que recibe del gobierno el 70% de sus recursos económicos.
Troy disertó la semana pasada en el 50 aniversario de la estación experimental INIA Las Brujas sobre Demanda de alimentos saludables e investigación agroalimentaria. Durante su presentación contó que el rugby es una pasión en su país. Aunque vaticinó un triunfo sobre Argentina en el Mundial que se disputa en Inglaterra, su pronóstico no se cumplió: perdieron el domingo pasado 43 a 20.
Lo importante de la disertación de Troy fue que contó el camino irlandés para duplicar en los últimos años las exportaciones de alimentos. Vale la pena rescatar algunos puntos. El primero es que hubo una estrategia como país, al definir áreas de trabajo, como diseño de nuevos sistemas de producción integrando tecnologías generadas; desarrollo de un sistema de expertos; y desarrollo de agentes bioactivos. Al mismo tiempo se creó una plataforma de agroalimentos, integrada por diferentes productos que reúnen la condición de saludables, funcionales e inocuos.
Como pudimos apreciar durante un viaje a China en junio pasado, los irlandeses también definieron objetivos y todos marchan detrás de ellos. Troy dijo que en Irlanda existen 45 mil productores, "que son nuestros clientes porque saben la importancia de la tecnología y aplican las directivas". Además, reveló que 14 mil productores participan en el debate acerca de qué investigar.
Luego miraron hacia fuera, el escenario de los mercados con sus particularidades y la certeza que la demanda de alimentos a 2050 se duplicará y que existe hambre y pobreza en vastas zonas del mundo.
Para la producción de alimentos la palabra clave de Troy fue sostenibilidad. Otro aspecto que nos llamó la atención fue el estudio de mercados que realizaron, recabando la opinión de los consumidores y generando el programa Origen Verde, donde la idea es que cada producto sea certificado y que se respete el medio ambiente. "Esperamos que cada predio (productor) demuestre que hacen el esfuerzo permanente por la sostenibilidad", dijo Troy.
A riesgo de dejar muchos aportes sin mencionar, porque la disertación fue muy rica, nos interesa remarcar que un paso clave en ese camino fue medir. Es decir, cada productor es medido en sustentabilidad y en productividad, porque "necesitamos que los logros se mantengan y siempre se comparen", dijo Troy, y agregó que la sustentabilidad no se debe lograr sacrificando la parte económica.
En definitiva: aprovechar las oportunidades, diversificar la producción, agregar valor, todos los esfuezos orientados a los consumidores partiendo de la base que cada mercado y cada consumidor es diferente. Un verdadero try de Irlanda.