Todo comenzó por una porfía de un rey portugués. En 1750 el rey Juan V convence a su colega real español, Fernando VI, de que el tratado de Tordesillas que dividía los territorios españoles y portugueses en América del Sur era erróneo y debía modificarse.
La línea imaginaria pasaba bastante más al norte de donde hoy está ubicada la ciudad de Porto Alegre, capital del estado de Río Grande do Sul y el principal foco urbano de la zona austral de Brasil. Pero gracias a este nuevo tratado firmado por los soberanos en Madrid, el rey Juan habilita a poblar una región que hasta entonces había estado en disputa entre los dos imperios coloniales. Así es que llegan a las márgenes de la laguna Guaíba (que entonces se creía que era un río) parejas casamenteras desde las islas Azores, que en la primera mitad de 1772 se establecen en lo que es hoy Porto Alegre.
Casi 250 años después y con casi un millón y medio de habitantes Porto Alegre se prepara para ser sede de la Copa del Mundo de Brasil el año que viene. Para esto la ciudad está realizando por un lado una soberbia reforma del estadio Gigante de Beira Río, casa del Internacional, sobre la orilla del Guaíba. Por otro lado, la capital gaúcha ofrece un abanico de opciones para el turista que van desde lo culinario a lo arquitectónico, desde lo histórica a lo artístico y lo religioso, con el trasfondo siempre presente de una ciudad que respira fútbol, partida a la mitad en la eterna rivalidad entre los dos grandes campeones: Inter y Gremio.
Con centro histórico y comercial que a la vez es financiero, la ciudad se estructura desde el Guíaba hacia las colinas que se inclinan sobre el lago.
Atravesada por el arroyo Ipiranga, que se encuentra canalizado, Porto Alegre tiene al norte el aeropuerto internacional Salgado Filho, cercano al nuevo estadio Arena do Gremio y dentro del marco de una gran región metropolitana. Sobre una pequeña península que se adentra en el lago Guaíba su centro y en la zona sur una serie de barrios residenciales. Hacia el este el diagrama urbano se despliega hacia los barrios Moinho de Vento y Misericordia, una mezcla de Pocitos con el Prado, si tomamos como referencia Montevideo. En los últimos 30 años, la ciudad ha ido avanzando e incorporando pequeños pueblos de las afueras, que se han transformado ahora en barrios de Porto Alegre.
Si Uruguay llega a ser cabeza de serie del grupo F le tocará jugar en la capital gaúcha. El Observador viajó invitado por el ministerio de turismo de Brasil para recorrer una ciudad que espera con ansias el Mundial de fútbol para abrirse al mundo y mostrar sus varias caras y se eligió cinco puntos diferentes de la ciudad para dar un panorama de las ofertas que presenta para el visitante.
Ciudad antigua
El circuito de la ciudad antigua tiene su epicentro en el antiguo Mercado Público, un lugar de restaurantes tradicionales y feria diaria de alimentos de diverso tipo. A su frente, se encuentran dos plazas: la Montevideo, opuesta a otros edificios públicos, y la 15 de Noviembre, verdadero nodo de comunicaciones de la ciudad. A una cuadra pasa la calle Rua dos Andradas, uno de los ejes comerciales del centro portoalegrense, que conduce a la Plaza da Alfándega, donde se realiza anualmente la feria del libro.
Tan diferentes como interesantes
Dos instituciones culturales diferentes pero muy interesantes presentan propuestas gratuitas en Porto Alegre. Por un lado, en la zona sur y frente al lago Guaíba se encuentra la Fundación Iberé Camargo, dedicada a la obra de este pintor gaúcho y la de sus amigos artistas y compadres, Xico Stockinger y Vasco Prado. Se trata de un gran museo dedicado arte moderno, con exposiciones fijas de estos tres nombres grandes de Porto Alegre e itinerantes de artistas de la ciudad.
Sobre la Rua dos Andradas está ubicado el Centro Cultural Mario Quintana, un antiguo hotel donde vivió este poeta de Porto Alegre. Hoy funcionan allí varias salas de exposiciones, teatro y cine, así como una sala dedicada a la memoria de la cantante Elis Regina, oriunda de la ciudad. Además de discos y fotos de la intérprete, el visitante puede escuchar temas en la inconfundible voz de Regina.
Un barrio tradicional
El parque del barrio Moinho de Vento, barrio residencial con shoppings y movimiento interno, es conocido en Porto Alegre como “Parcaon”. Se extiende a los costados de la avenida Goethe, que conecta este barrio tradicional con el centro. Dentro del parque arbolado y que permite tanto el deporte como la pausa dentro de una tráfico denso e intenso, se mantienen unos viejos molinos harineros que forman parte del patrimonio de la ciudad.
Paseos en catamarán y bici
El viejo gasómetro de la ciudad se transformó en la llamada Usina do Gasómetro, un centro de convenciones donde se organiza la Bienal del Mercosur. Una enorme chimenea marca el sitio y desde allí sale un transporte fluvial hacia la ciudad de Guaíba, en la otra orilla del lago (precio 7 reales y duración de una hora). Además, se realizan paseos acuáticos en catamarán, y desde la usina comienza una senda para bicicletas de 10 kilómetros.
Para futboleros
Tanto el estadio de Beira Río, propiedad del Inter, y como el Arena do Gremio, casa del equipo negro, blanco y celeste, son atracciones en sí mismas para el fanático futbolero y para quien quiera entender una ciudad que vibra al ritmo de una rivalidad histórica. El Beira Río se encuentra actualmente en reforma para ser una de las sedes del Mundial 2014. A su lado, se encuentra el estadio cerrado Gigantinho, que se utiliza para otros espectáculos deportivos y musicales. Inaugurado en diciembre de 2012 el estadio del Gremio es uno de los más modernos de Brasil, aunque no será usado como sede (lo que provocó abundante polémica en la ciudad). Se puede visitar la cancha y una tienda temática ubicada en el exterior.