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Una historia de amor entre Suárez y la selección

Dos operaciones, dos años mirando por TV a Uruguay y el desafío de ir a buscar a Brasil el 16° título para la Celeste

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05 de junio de 2019 a las 05:04

Desde Sudáfrica 2010 sus vacaciones están lejos de tener descanso. Cuando asumió un compromiso de honor con la Celeste, en cada verano europeo y cuando los jugadores disfrutan sus largos recesos, Luis Suárez asume el desafío de cambiar días libres por entrenamiento y fútbol con Uruguay. Nada diferente a lo que hace el resto de los jugadores de elite de la selección, pero ninguno de ellos es Suárez. Ni cargan con la mochila de tener que explicar y justificar a los hinchas de Barcelona que su fidelidad al club no estuvo en duda cuando el 9 de mayo decidió operarse y renunciar a jugar la final de la última Copa del Rey –que perdió con Sevilla– para priorizar ir al quirófano con el objetivo de llegar en buena forma a la Copa América y reacondicionar su rodilla para la temporada 2019-2020. Porque luego, al retorno de Brasil 2019, no tendrá otra ventana igual para encontrar una pausa de un mes.

Suárez, el goleador histórico y el que priorizó Uruguay siempre, por encima de todo, y el que brindó innumerables muestras de compromiso y adhesión con la selección, en esta ocasión llega como nunca a la selección. Al menos así se expresa. Aliviado. 

Lo explicó el propio jugador el martes en el aeropuerto de Carrasco. Cambió el chip. Aunque fue al quirófano por una artroscopia se sacó de encima el final de la temporada. Bajó las cargas. Le reacondicionaron la rodilla y llegó a Montevideo descansado. Sin dolor. Ya no sufre por esa rodilla derecha. Ahora tiene un mes, durante el torneo de Brasil, para ir afinando sus cañones, a medida que avanza la Copa América, para transformarse en héroe, como tantas veces.

A diferencia de otras temporadas, Suárez llega sin el peso de una molestia en la rodilla que arrastró toda la temporada con la que, de todas formas, jugó 48 partidos y convirtió 25 goles durante 2018-2019. Se sacó dolores de encima, pero se ganó un problema con los hinchas de Barcelona, que le pasaron factura por el faltazo a la final de la Copa del Rey y le cargaron con la derrota. Pero, se enfocó en la selección y en el gran desafío que representa la Copa América 2019, la última –o la penúltima– que lo encuentre en su mejor forma física, a los 32 años. 

¿Cuál es la diferencia con otras temporadas? Desde que está al servicio de la selección, cada final de campeonato y previo a su llegada al Complejo de la AUF le esperaba algo nuevo. Los cuestionamientos de los ingleses por la mordida previo a los Juegos de 2012, la lesión de rodilla en 2014, la suspensión que lo dejó sin Copa América en 2015, el desgarro que lo sacó de la Copa América Centenario 2016 y los 26 días entre el último partido en Barcelona y el estreno en Rusia 2018.

En este 2019 fue la artroscopia, la decisión de apostar por mejor calidad para su rodilla derecha, olvidar dolores y brindarle a Uruguay la oportunidad de tener al goleador histórico en el punto más cercano al ideal. Otro homenaje de Suárez al hincha.

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