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Una marca indeleble: de padres a hijos con la camiseta celeste como herencia

El debut de Giovanni González en la selección mayor se suma a una nómina de futbolistas cuyos padres también supieron defender a la celeste, en muchos casos, con suceso

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25 de marzo de 2019 a las 05:03

El debut de Giovanni González en la selección mayor que se produjo el pasado viernes en ocasión del partido ante Uzbekistán por la China Cup, sumó un nuevo nombre a la larga lista de futbolistas que han defendido a la celeste años después de que lo hicieran sus padres.

En el caso de Giovanni, su padre, Juan González alternó muy poco, pero lo hizo con la celeste en el pecho y dirigido por Héctor “Pichón” Núñez.

En ese entonces jugaba en Nacional y debutó en un amistoso ante Brasil en octubre de 1995, poco después del título conseguido en la Copa América ganada en Uruguay. Ese partido amistoso se disputó en Salvador de Bahía y la celeste cayó 1-0.

Pero este padre e hijo tienen además una curiosidad: ambos fueron dirigidos por el Maestro Tabárez. Giovanni en la China Cup, y su padre cuando jugó en Oviedo de España, en 1997.

Hay dos casos paradigmáticos de padres e hijos, debido a que tanto el progenitor como su descendiente, disputaron al menos un Mundial con Uruguay.

Pablo Forlán jugó tres Copas del Mundo –1966, 1970 y 1974– y su hijo Diego lo hizo en otras tres –2002, 2010 en el que fue elegido la figura de la misma y resultó cogoleador, y 2014– y ganó la Copa América de 2011.

A ellos cabe agregarle una curiosidad más: Juan Carlos Corazo, abuelo de Diego y suegro de Pablo, defendió a Uruguay. Sucedió en dos amistosos de 1928 –luego de que la selección lograra los Juegos Olímpicos de Ámsterdam– en agosto de aquel año ante Paraguay en Asunción. Pero además fue el técnico campeón de las Copas América de 1959 y 1967. En esta última dirigió a su propio yerno, Pablo.

También está el caso de Julio Montero Castillo. Estuvo en los Mundiales de México 1970 y Alemania 1974. Su hijo Paolo, jugó el de 2002 y se perdió el hecho de ser campeón de la Copa América de 1995 porque se lesionó en un amistoso ante Cerro en el Tróccoli pocos días antes del inicio de la misma.

Néstor “Tito” Goncálves, ganador de todo con Peñarol, disputó dos Mundiales con la selección uruguaya: el de Chile 1962 y el de Inglaterra 1966.

El suyo fue un caso muy especial ya que antes de debutar con la camiseta de Peñarol, lo hizo con la celeste en el pecho. Fue en la Copa América de 1957 en Lima.

Su hijo Jorge Goncalvez –con zeta, porque lo anotaron mal– también defendió a la selección uruguaya.

Jorge debutó en la celeste mayor en 1988 y disputó nueve encuentros en un plazo de algunos años en los que se jugaban muchos menos partidos que por estos días.

Eber Bueno, aquel notable puntero de Bella Vista, llegó a la celeste y bajo la dirección técnica de Roque Gastón Máspoli, en 1981 disputó las Eliminatorias para el Mundial de España 82. Ingresó en el encuentro en el que Perú le ganó 2-1 a la celeste en el Centenario dando una clase magistral de fútbol.

Su hijo Carlos debutó el 16 de julio de 2003 en un amistoso 2-2 contra Argentina en La Plata. También disputó la Copa América de 2004 en Perú en la que los celestes fueron terceros y el Maestro Tabárez lo llamó posteriormente. Jugó las Eliminatorias para el Mundial de Alemania 2006 y las de Sudáfrica 2010 colaborando con goles importantes. Convirtió 14 tantos en 22 compromisos, una cifra para nada menor.

Roberto Matosas defendió durante ocho años a Uruguay. Debutó en marzo de 1963 y su último encuentro fue en febrero de 1971. Disputó el Mundial de México 1970.

Gustavo Matosas, su hijo, fue campeón con Uruguay en la Copa América de 1987 en Argentina.

En tanto, un compañero suyo en esa Copa, Óscar Aguirregaray, no solo ganó esa, sino también la de 1995 con la celeste.

Matías, su hijo, llegó a la selección de la mano del Maestro Tabárez en noviembre de 2012 ante Polonia. También disputó algún encuentro por las Eliminatorias para el Mundial de Brasil 2014 y la Copa Confederaciones 2013.

Otro caso de padre e hijo es el de los Diogo. Víctor Hugo, fue campeón de la Copa de Oro de 1980 y de la Copa América de 1983 anotándole un golazo a Brasil en la final de ida jugada en Montevideo. También disputó el Mundial de México 86. Carlos, su descendiente, fue celeste en las Copas América de 2004 y 2007.

 

NO SOLO PASA EN URUGUAY
Este fenómeno de padres e hijos defendiendo a la selección de su país, se puede ver en otras naciones. Sin ir muy lejos, en Argentina hay algunos casos que se pueden citar: Juan Ramón y Juan Sebastián Verón, Diego y Giovanni Simeone, Ruben y Luciano Galletti, Vicente y Vicente De la Mata (h), Hugo y Diego Perotti y también Eduardo y Santiago Solari. En Italia, Cesare y Paolo Maldini, en Holanda, los Cruyff y los Kluivert y en Dinamarca los Schmeichel.
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