Más allá del mérito local, la situación también obedece a un momento de precios récord en el mercado internacional: este fue el año de menor producción en mucho tiempo en Europa, con bajos stocks mundiales y los precios se triplicaron en dos años.
En el período 2019-23 creció año tras año el consumo local de aceite de oliva extra virgen producido en Uruguay. Quebró la hegemonía de los aceites importados y alcanza una cuota de mercado de alrededor del 60%, según estimaciones de la Asociación Olivícola Uruguaya (Asolur).
Las estadísticas comerciales dan sostén a la cifra: entre 2019 y 2023 el ingreso de aceites de oliva importados cayó más de 40% y en 2022 se importaron 615 toneladas, al tiempo que se volcaron al mercado interno unas 844 toneladas de aceites uruguayos.
Madurez y estabilidad
“El uruguayo está apreciando la calidad del producto nacional, tiene más conocimiento y se está dando cuenta que el aceite uruguayo realmente es de mucho mayor calidad que el importado que llega acá, y que tiene una relación calidad-precio excelente”, afirmó el presidente de Asolur y titular de Santa Laura Olivos, Gonzalo Aguirre.
El aceite de oliva tiene nutrientes y antioxidantes que fortalecen el sistema inmunológico, ayuda a controlar el aumento de peso, retrasa el envejecimiento y nutre la piel, regula el sistema digestivo, combate la diabetes tipo II, previene la artritis, tiene propiedades anticancerígenas y regula el colesterol, entre otras propiedades y beneficios.
La estabilidad alcanzada por un sector todavía joven es una señal de madurez y se expresa en que los productores comerciales se han mantenido en el eje de 160 establecimientos en los últimos cinco años, según los datos del censo olivícola llevado a cabo entre agosto y noviembre, cuyos datos acaban de ser publicados por la Dirección de Información y Estadísticas Agropecuarias (DIEA) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP).
Casi 80% del área de olivos y 90% de los árboles en producción se ubican en el este del país, principalmente Maldonado, Lavalleja y Rocha. Más del 90% en tierras propias y en buena parte asociados a otras actividades agropecuarias en el mismo establecimiento.
A pesar de la sequía que atravesó el país durante la zafra 2023, con zonas que fueron más afectadas que otras, el volumen de cosecha obtenido se aproximó al record de producción de la zafra 2019 en la que se cosecharon algo más de 20.000 toneladas, y se superó en 30% la cosecha de 2022.
Calidad: entre la adulteración y el deterioro
El mercado mundial del aceite de oliva extra virgen, dominado por España e Italia, no solo es competitivo. Se trata de un producto 100% natural –el zumo de la aceituna, sin conservantes- y de gran fragilidad. Se deteriora fácilmente y exige un tratamiento adecuado para conservar intactas sus propiedades de la almazara a la mesa.
Por su alto valor es frecuentemente adulterado o falsificado. De hecho, es el producto alimenticio más expuesto a la adulteración.
Dos casos de las últimas semanas muestran la dimensión y la extensión de este problema: la incautación en España e Italia de 260.000 litros de aceite adulterado –equivalente al 15% de la producción anual de Uruguay- en un operativo de Europol con 11 personas detenidas. Y la confiscación en Brasil de 20.000 litros de aceite con etiquetado fraudulento.
“Una variedad de factores, incluida la inflación general de los precios, la reducción de la producción de aceite de oliva y la creciente demanda, han creado el caldo de cultivo perfecto para los productores fraudulentos”, afirmaron los investigadores de Europol.
Uruguay no está ajeno. “La mayor parte de los aceites de oliva que llegan acá no son virgen extra, es una estafa al consumidor”, afirmó Marcelo Ortega, socio de Olivos de Las Ánimas en Maldonado y miembro de Asolur.
Además del riesgo de los productos adulterados deliberadamente, llegan de Europa aceites etiquetados como virgen extra que están “en el borde de esa categoría” y que “se deterioran durante dos o tres meses de transporte marítimo” antes de llegar a la góndola.
Entonces, la mayoría “no está en buen estado ni es virgen extra”, por lo que los productores locales exigen que se hagan controles de calidad al aceite de oliva importado.
Disparada de precios
La producción, que en Uruguay creció en el último año, cayó 35% en Europa: desde 2,13 millones de toneladas a 1,38 M/T y apenas se recuperará a 1,5 M/T en 2024.
Según un informe de la Unión Europea los precios del aceite de oliva virgen extra en Jaén, España, la región productora más grande del mundo, alcanzaron los 8.200 euros por tonelada (unos US$ 8.900) a finales de agosto, casi tres veces mayor que el promedio de los últimos cinco años. Y siguieron subiendo hasta casi US$ 10.000 por tonelada, valores por encima de los récords de 1996, en el entorno de los US$ 6.700.
Se espera que los rendimientos se recuperen después de los mínimos históricos del año pasado. Sin embargo, el aumento de los precios obstaculizará el consumo y las exportaciones, que este año cayeron 40%, estimó la Unión Europea.
Los buenos valores están ayudando, consideran los productores locales. Si bien los aceites uruguayos aumentaron entre 20% y 30% “hoy en día están más baratos que los importados, que subieron más de precio”, afirmó Aguirre, el presidente de Asolur.
Los locales, señala, “deberían ser bastante más caros” por los costos de hacer “un aceite bueno”. Ortega explica que la calidad del aceite uruguayo está dada porque “se cosecha la fruta muy verde sin cargarse tanto de aceite y se usa el doble de fruta que en España para hacer un litro; cuanto más verde mejores cualidades va a tener”.
Los productores locales apuntan que “lo mejor es consumirlo fresco” por más que “es el único jugo de fruta que se puede guardar durante dos años sin que se ponga feo”.
La comparación, entonces, es entre un producto de escala artesanal con alta calidad y trazabilidad, y que tiene posibilidad de ser consumido fresco e inalterado. Frente a uno industrial, vendido a granel a una gran embotelladora que envasa y embarca desde el hemisferio norte: “adentro de la botella tenés miles de productores, es difícil mantener una calidad estable y cuidada”.
Cerca de la madurez
El censo 2023 refleja que la cantidad de productores es estable. El sector tiene potencial para desarrollarse ya que los cultivos, que necesitan seis o siete años para empezar a producir, recién están llegando a su madurez en forma generalizada. Al mismo tiempo los establecimientos ganan en prácticas de manejo “de un paquete tecnológico que se implantó desde cero y que vamos adaptando y desarrollando”, señaló Ortega. “Estamos cerca de alcanzar los mejores niveles de producción”.
El riego es otro factor de mejora que permite duplicar el rendimiento; hay unas 800 hectáreas bajo riego, cerca del 15%.
Después de un muy buen año, las perspectivas para 2024 son de una recaída de la producción que podría sentir un impacto tardío de la sequía de 2022/23 -los árboles no repusieron las hojas necesarias- y de las lluvias de octubre en la etapa de floración que también afectaron, señala Aguirre.
Con el trabajo continuo en la fidelización de un consumidor cada vez más conocedor, que identifica las distintas variedades, junto a la posibilidad de seguir la senda turística del vino ofreciendo visitas a olivares y degustaciones, el sector olivícola se afirma.
“Hay mucho para hacer”, dice el presidente de Asolur, “y es importante para un país como Uruguay, no tanto en aporte de ingresos de divisas, pero sí en imagen de marca; una botella de aceite de calidad puede ser un recuerdo o un regalo, auténtico y noble”.
Uruguay será sede del premio olivícola más importante
A partir de 2024 Uruguay será la primera sede en el hemisferio sur del Premio Calidad Mario Solinas a la calidad de los aceites de oliva vírgenes extra que organiza el Consejo Oleícola Internacional (COI) desde 2001.
Dada la diferencia entre los períodos de recolección de la aceituna en el hemisferio sur y norte, Uruguay propuso lanzar una edición específica del premio adaptada a los países del hemisferio sur. Se alternará con Argentina, ya que son los únicos dos miembros plenos del COI en el hemisferio sur.
“Es la primera vez que el premio se hace fuera de España y pondrá a Uruguay en el mapa; es un concurso no comercial, muy prestigioso a nivel de calidad, se presentan tanques sellados con exigencias que serán recibidos en el LATU”, explicó Aguirre.
El COI espera que “esta iniciativa fortalecerá los vínculos con los países del hemisferio sur” y alentará a “nuevos países de esta región a unirse a la organización internacional.