21 de agosto 2014 - 16:48hs

La puja entre los productores ganaderos y la industria cárnica, que llegó a picos de tensión, parece que se aplacó al influjo de la suba de la faena y del precio de las haciendas. No es hora de hacer un balance porque, como ejemplificó una alta fuente de la dirigencia ruralista a El Observador Agropecuario, “simplemente no llegamos a ningún acuerdo”.

Igual han corrido ríos de tinta sobre el tema y El Observador ha sido ámbito propicio para divulgar todas las posiciones. Al llegar a la orilla son muchas las declaraciones que dan para la reflexión.

La última la realizó el miércoles pasado el ministro Tabaré Aguerre durante el tradicional almuerzo de la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM).

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“Propongo algo que no lo pueden hacer solos el gobierno, los productores y la industria: construir atributos de confianza. Si (el ganado) vale más, (el productor) recibe más”, sintetizó Aguerre, quien también dijo que “la especulación (en la comercialización) fue de los dos lados”.

Del lado industrial, el vicepresidente del Frigorífico San Jacinto, Gastón Scayola, dijo también el miércoles pasado a El Observador que se puede estimar un rango razonable de precios para los novillos gordos, en función de los períodos de baja y alta de la oferta para los próximos meses, de US$ 3,30 a US$ 3,60 el kilo en cuarta balanza.

Pero en el mundo ganadero ocurrieron días pasados tres hechos que vale la pena destacar. Uno fue la presentación en sociedad del proyecto de mejora de la competitividad a través de un programa que estudia con herramientas como la genómica la eficiencia de conversión de carne a pasto de los animales y que apunta a la calidad de la carne.

Los animales comen sobre una balanza y con el apoyo del sistema de trazabilidad individual del ganado vacuno cada vez que meten la cabeza en el comedero una computadora registra lo que comen.

En este emprendimiento están involucrados –vale la pena repetirlo– la Sociedad de Criadores de Hereford, en cuya Central de Pruebas de Kiyú se desarrolla; la Asociación Rural; el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA); el Instituto de Investigación Clemente Estable (IIBCE); el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP); y la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII).

Este proyecto revaloriza a la ganadería uruguaya, quizás de una manera invisible para el gran público, y la reafirma en su posición de potencia mundial en carne.

Un segundo hecho fue la jornada de la Unidad de Producción Intensiva de Carne (UPIC), de la Facultad de Agronomía en Paysandú, de la que ya dimos cuenta en el número pasado y los lectores encontrarán más detalles en las páginas 4 y 5. El valioso trabajo de mucha gente, encabezado por Álvaro Simeone, un referente del sector ganadero, logró cuantificar la suma de la ganadería, con la agricultura y la forestación, demostrando que la unión hace una renta mejor.

Por último, Uruguay ha sido esta semana sede del 60° Congreso Mundial de Ciencia y Tecnología de la carne, donde expertos de todo el mundo que marcan la tendencia culminarán hoy en el hotel Conrad de Punta del Este un exhaustivo análisis de rubro cárnico.

En suma. La pulseada en busca de acuerdos comerciales para sacarle el máximo provecho a la producción de carne; la voluntad de invertir tiempo y dinero para mejorar la genética que ya distingue al país; la posibilidad de unirse a otros rubros más que enfrentarse; y el aporte de la investigación y la innovación, son muestras de ese Uruguay, potencia en carne.

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