24 de junio de 2012 20:59 hs

El embajador uruguayo en Brasil, Carlos Amorín, tiene sobre sus espaldas la tarea de representar a Uruguay ante quien es –para la estrategia del presidente José Mujica– el principal socio político y comercial del país. A eso se suma el desafío de encarar un acuerdo ratificado el jueves en Río de Janeiro para cambiar “el paradigma” del relacionamiento en la región. En entrevista con El Observador, luego de la Cumbre Río+20, Amorín dijo que el acuerdo Uruguay-Brasil busca ser el “ejemplo” de cómo debe funcionar el Mercosur.

¿Cómo llegó Uruguay a construir esta relación con Brasil?
Por un lado es la geografía. Está acá y no hay forma de escaparse. En los últimos años creo que ha habido, si uno piensa, muchos menos problemas prácticos con Brasil que con otros vecinos, para ser claros. Porque además, va más allá del comercio, digamos, porque lo de Botnia (UPM) fue gravísimo. Uno lo ve en perspectiva, pero fue tremendamente grave. O sea, no hay un equivalente con Brasil, y no se cortó nunca el buen diálogo.

En aquel momento, cuando estaba desatado el conflicto con Argentina surgieron críticas a la actitud de Brasil.
Sí, pero Brasil, informalmente dice que intentó pero no pudo mover la posición de Argentina. De todos modos, si realmente fueron fríos, no intervinieron o no pudieron convencer a los argentinos, la relación de Uruguay con Brasil fue mejor, y hay temas comerciales, puntuales, que aparecen todos los días. Pero en general si uno ve la balanza comercial, la línea es de crecimiento, y existe algún factor de diversificación, cosa que es importante.

Más noticias
¿Y cómo es para usted el trabajo de relacionarse con la cancillería de un país tan poderoso?
Es uno de los problemas con los que siempre tenemos que lidiar, porque siempre tenemos que tratar de estar presentes para que nos tomen en cuenta. Pero creo, que hay una actitud positiva. Ellos tienen una política bastante abierta hacia los vecinos, y con Uruguay en especial. Ellos escuchan y están atentos. No quiere decir que nos digan que sí a todo, ni nada por el estilo, pero hay un diálogo y creo que ellos no nos consideran tan secundarios en las relaciones bilaterales. Ellos obviamente todos los temas con sus vecinos de América del Sur los consideran importantes, y con los del Mercosur más todavía. Pero hay que luchar para estar presentes y que se acuerden de uno.
A veces, probablemente, Itamaraty es bastante positiva para tender puentes con otros sectores de la administración, que obviamente están más interesados con temas brasileños. Yo no diría que Uruguay es un país crítico para la política exterior de Brasil, tampoco está en el último escalón.

Pero si se mira la relación de forma objetiva, desde afuera, se pregunta ¿por qué a un gigante como Brasil le importa relacionarse con Uruguay?
Ellos ven importante la relación con toda la región. El tema de los límites ellos siempre lo tienen pendiente, de cómo funciona la frontera, qué cooperación hay en la frontera y qué problemas se pueden generar allí. Y el Mercosur fue, desde su nacimiento, una opción política para Brasil, más que económica.

¿Y qué tan lejos está del acta de defunción del Mercosur el tratado comercial bilateral entre Uruguay y Brasil que acordaron Mujica y Rousseff el jueves?
Lo ideal es que a partir de ese acuerdo se pueda avanzar con los otros países del Mercosur, que sea un ejemplo de cómo se puede trabajar, y cómo se puede eliminar barreras sin problemas.

Pero esta idea parece querer dejar atrás el Mercosur para armar una cosa nueva.
No, es el Mercosur, es tratar de cumplir el Mercosur. Lo que nunca fue cumplido del Mercosur, que haya un mercado único, ampliado, que haya libre circulación de bienes y de personas, es el objetivo central de este acuerdo. Eso nunca se logró. Bueno, intentemos avanzar acá y de alguna manera, si este modelo sirve como para destrabar al Mercosur, bueno, intentemos sumar a los otros.

¿Cómo pesa lo ideológico?
Es necesario, pero a veces no es suficiente. El buen relacionamiento personal entre los presidentes ayuda, facilita el diálogo, y cuando hay diferencias creo que es más fácil hablar con alguien que tiene orientaciones comunes que con alguien que no las tiene.

Y eso no compromete lo que se pueda lograr si mañana cambia la orientación ideológica en alguna de las dos partes.
No. Creo que no cambia, porque no se asumen nuevas obligaciones, distintas de las que se pretendieron llevar adelante en el Mercosur, así que no hay un nuevo conjunto de obligaciones.



“Lo ideal es que a partir de ese acuerdo se pueda avanzar con los otros países del Mercosur, que sea un ejemplo de cómo se puede trabajar”

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos