Atchugarry falleció en la noche del domingo, a los 64 años, luego de estar internado desde el miércoles por un aneurisma.
Amorín Batlle afirmó que si bien a Atchugarry se lo conoce por su actuar durante la crisis, pudo llevar adelante ese rol por cómo actuaba ya desde senador y diputado. "Siempre se ganó el respeto de todos, desde el primer día. Fue el más querido de los legisladores y cuando le tocó ser ministro en la más fea, cosechó lo que sembró", afirmó el senador del Partido Colorado.
Afuera de la sala Forestier Pose, el senador Pedro Bordaberry aseguró asimismo que Atchugarry era "un ejemplo de conducta en el Estado". Recordó además su personalidad "positiva y alegre". "No solamente tenia la tranquilidad de enfrentar esos momentos duros sino que lo hacia con una sonrisa, con paz, con tranquilidad que nos transmitía a todos, que es lo mas difícil", señaló.
Para Jaime Trobo, Atchugarry fue uno de los tres factores que importantes para la salida de la crisis económica. "Fue el hombre que convenció con su forma de ser, de razonar, con su tenacidad -porque era un vasco realmente muy fuerte-, a todos quienes tenían que tomar decisiones a nivel político, que era necesario acompañar una salida determinada" para la crisis, aseguró.
También se hizo presente el economista Julio de Brun, y quien acompañó durante la crisis a Atchugarry como presidente del Banco Central. De Brun lo recordó "trabajando a cualquier hora, con reuniones en horas mas insólitas" ya que siempre estaba en el Ministerio de Economía. Algo que utilizaba ante cualquier adversidad, dijo, era la frase de Horatio Nelson en la batalla de Trafalgar, de que "Inglaterra espera que cada uno cumpla con su deber". Así era Atchugarry, recalcó, siempre queriendo buscar soluciones "más allá de que los problemas parezcan muy difíciles".
En tanto, para el presidente del PIT-CNT, el mejor homenaje que se puede rendir al exministro es "decir la verdad: que era un muy buen tipo además de un buen político".
Asimismo lo destacó como "uno de los pocos uruguayos que tienen consenso de todos los partidos en todas las organizaciones". Esto se vio reflejado en quienes acudieron a despedirlo: el senador del Partido Independiente Pablo Mieres, el consejero de Primaria Héctor Florit, el director de la OPP Álvaro García, el expresidente Julio María Sanguinetti, el líder del Partido de la Gente Edgardo Novick y el senador nacionalista Luis Alberto Heber.
Heber lo recordó como "un político con mayúsculas" que "asumió lo que es verdaderamente un político que asume una carga en función de los problemas de los demás".
"Recuerdo un Alejandro que se comprometía con el sistema político, de asumir una carga si lo apoyábamos (...) pero cumpliendo con su palabra de que el no iba a ser después candidato. Yo le decía: "Vasco, no seas tan vasco, no lleves el límite". "No, la única manera que puedo llevar esto adelante es si yo mañana no soy candidato a nada", me dijo. Y él lo cumplió", contó Heber, quien reconoció que muchas veces intentó convencerlo de regresar a la vida política. "Tuve mucho café con él para tratar de persuadirlo porque el país lo precisaba", agregó.
En tanto Leonardo Costa, subsecretario de Presidencia durante el gobierno de Batlle, lo recordó como un hombre que trabajó constantemente las 24 horas, que se opuso a la idea de que el país quebrara y buscó la forma de evitarlo. "Era buena gente, esa es la definición del flaco", indicó.