Cada utilería tiene su historia. La de Racing está pegada al vestuario. Y en el medio del camarín hay una estufa a leña. Allí el Pato Sosa daba la orden de que, cuando terminara el entrenamiento, estuvieran los chorizos arriba de la parrilla. Y Sosita organizaba comidas descomunales con la orden de que "si pasa uno por Millán, y tiene hambre, le dan de comer". Sin embargo, el detalle que nunca puede faltar, es el desgastado calzoncillo que el goleador Líber Quiñones se pone de cábala.
Vírgenes, santos y chorizos
La utilería De Racing está pegada al vestuario que tiene una estufa donde el Pato Sosa hacía las comidas