Los números de la agricultura de invierno estaban muy ajustados, con excepción de alguna baja en los costos de los fertilizantes.
El precio del trigo se disparó por la caída de las estimaciones de producción de Rusia, afectada por heladas y falta de agua, así como reducciones de la producción en países clave de la Unión Europea (UE).
Los precios ofrecidos en Uruguay avanzaron desde el eje de US$ 200 en abril hasta US$ 250 por tonelada de trigo esta semana.
El resultante de esta reactivación de precios es un factible aumento de área en Uruguay, que se consolida como un exportador importante, probablemente del orden de un millón de toneladas del grano.
En la empresa ADP estiman un crecimiento de entre 5% y 10% del área para la zafra 2024/25, que globalmente alcanzaría las 350 mil hectáreas, tomando como referencia las estimaciones de la asociación de semilleristas Urupov de la campaña pasada que marcó 330 mil hectáreas de trigo en todo el país.
Area trigo El Obs 2025 (2).jpg
Blasina y Asociados
Esta semana las compras y reservas de trigo alcanzaban al 80% del stock de semilla, con un volumen de demanda mayor a la del año pasado, afirmó Sofía Guigou, gerente de Comercial y Marketing de ADP.
Junio es un mes clave para sembrar en la fecha óptima. Falta el impulso de la actividad de siembra, que viene con mucho retraso. Apenas se ha implantado entre 15% y 20% del área, cuando para fines de mayo debería estar completado el 50%.
Los cambios en el mercado modificaron las expectativas y confirman una intención de siembra importante: “No había tanto optimismo por el trigo y hoy es una de las mejores opciones teniendo en cuenta fecha de siembra, rindes estimados, materiales genéticos y precio actual”, apuntó Guigou.
En Greising y Elizarzú (GyE) el volumen de ventas de semilla de trigo aumentó 30% respecto al año pasado.
“La demanda es buena, tenemos una variedad sola que anduvo muy bien en rendimiento; ahora pararon un poco las reservas por el clima, pero creemos que algo más se va a mover”, señaló Vittorio Riani, gerente comercial de GyE.
“Lo bueno es que las referencias de precio con las que estamos sembrando junto con la baja de los fertilizantes y algún otro insumo, nos da la mejor relación insumo producto de los últimos tres años”, dijo Juan Manuel Erro, gerente de Villa Trigo.
Factores relevantes en trigo: agua y fecha
“Las condiciones están dadas para que el cultivo aumente”, sostuvo Erro. La zafra de trigo se inicia con muy buenos perfiles de agua y “por ahora estamos bien de fechas”, dijo. Todo depende de que el clima ofrezca una ventana para sembrar en junio y en la primera quincena de julio.
Los modelos climáticos anuncian una temporada bajo influencia de La Niña para la primavera y el verano. Como ocurrió en la zafra 2022/23, los cultivos de invierno aprobaron con buena nota el tercer año seguido de Niña y los de verano –soja y maíz– sucumbieron a la histórica falta de lluvias que se extendió hasta mediados de 2023.
Solsona, de Copagran, subrayó que en trigo “hay un abanico grande de variedades y de ciclos; los ciclos largos ya están implantados, los intermedios y los cortos estamos aún en fecha óptima y los próximos 10 o 15 días son fundamentales”.
rendimiento trigo El Obs.jpg
Blasina y Asociados
Referencia: el récord de 2023
En el presupuesto que Unicampo divulgó la semana pasada subió de US$ 190 a US$ 230 el precio del trigo proyectado respecto a un mes atrás, bajó casi 5% los costos por hectárea y mantuvo el rendimiento esperado en 4.900 kilos por hectárea, apenas por debajo del récord de 5.037 kg/ha de la campaña pasada.
El margen bruto con flete sin renta aumentó de US$ 122 a US$ 354.
Es un margen interesante en base a un rinde optimista, pero que está por debajo de las estimaciones para cebada de US$ 485 por hectárea y de US$ 418/ha para la canola de primera.
Según la cooperativa Calmer, el costo de sembrar trigo, sin contar el costo de la tierra, será de US$ 717 por hectárea en chacra contra US$ 785 el año pasado, una baja de 8,7%.
Riani estima que los rindes se van a ajustar: “Es poco probable que se repita el año pasado con rendimientos arriba de 5.000 kilos”.
Solsona, por su parte, entiende que “las condiciones genéticas y agronómicas están para que se dé un rinde alto, después depende del clima; a nivel país es difícil un promedio de más de 4.000 kilos”.
La temporada 2020/21 fue la primera en que se cruzó ese rendimiento.
Para Erro es prematuro proyectar la productividad. “Genéticamente se viene demostrando que hay un aporte año a año tanto en rinde como en calidad, hoy se puede elegir materiales que tengan las dos características, calidad y rinde”, indicó.
Además, la fertilización “ha dado un salto, incorporando nutrientes como el zinc que han demostrado ser determinantes”. Erro sostiene que con el manejo y la genética se están obteniendo rendimientos muy importantes con chacras de hasta 8.000 kilos por hectárea y afirma que “se puede apostar a un cultivo de 6.000 kilos”.
Por su parte, Guigou indicó que en años Niña se ha obtenido mejores rendimientos de lo esperado por la “plasticidad de la genética”.
El promedio de los últimos tres años Niña, entre 2020/21 y 2022/23, fue de 4.139 kilos por hectárea según los datos de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP).
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) proyecta que el área de trigo crecería de 320 mil a 330 mil hectáreas en 2024/25. La producción sería de 1,3 millones de toneladas, 260 mil toneladas menos que el año anterior que tuvo rendimientos récord, y la productividad estaría en 3.940 kilos por hectárea según los últimas estimaciones oficiales de Estados Unidos.
Producción trigo 2025 El Obs.jpg
Blasina y Asociados
Hasta fines de febrero no aparecían elementos alcistas y, de repente, se empezó a registrar un impulso en los mercados por los problemas climáticos en una gran zona productora del sur de Rusia y también en áreas de Ucrania, que se fueron profundizando.
El mercado estaba posicionado en niveles bajos esperando una producción rusa histórica de 97 millones de toneladas, que por sequía y heladas tardías se ha ido achicando hasta ahora a 81 millones.
“Con esta suba consumada el número a seguir es si Rusia quiebra los 80 millones de toneladas porque el mercado se va a tener que poner en otro escalón de precios”, indicó la analista del mercado de granos Paulina Lescano en Tiempo de Cambio de Radio Rural.
En India una ola de calor sin precedentes también afecta a la producción y el comercio internacional. La posibilidad de que India importe entre 3 y 5 millones de toneladas de trigo después de seis años fuera del mercado es otro factor alcista.
En los países de la UE, con lluvias en exceso, la cosecha de trigo 2024/25 será 4% inferior a la anterior y con 120,2 millones de toneladas la más reducida desde 2021, cuando la cosecha se vio afectada también por las fuertes lluvias.
En Brasil las inundaciones que interrumpieron las cosechas de arroz y soja afectan también la siembra de trigo, que no ha podido comenzar y la ventana se acorta. “Brasil sigue siendo dependiente de las importaciones y cualquier reducción de la producción genera expectativas en quienes somos sus proveedores, como Uruguay y Argentina”, subrayó Lescano.
En Argentina el rebote de precios coincidió con una baja fuerte del precio de la urea y esto produjo el mismo efecto que en Uruguay: impulsar la siembra.
Con precios de US$ 180 a US$ 190 por tonelada en febrero se presumía que el área podía caer respecto al último año, pero para fines de mayo la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) estima 6,2 millones de hectáreas contra 5,9 millones de hectáreas del año pasado, un incremento de 5%.
En condiciones normales esto representa una producción de 18 millones de toneladas, con estimaciones que pronostican rendimientos más altos y una producción de 20 millones de toneladas.
El techo del consumo doméstico es de 6 millones de toneladas, por lo que el saldo exportable se ubicará entre 12 y 14 millones de toneladas.
Precio trigo UY 31 05 El obs.jpg
Blasina y Asociados
Una inyección de US$ 215 millones
En el caso de que el clima permita sembrar dentro de las fechas adecuadas, hasta mediados de julio, y que el cultivo se desarrolle sin contratiempos, se puede esperar una cosecha de 1,4 a 1,5 millones de toneladas.
Con un consumo local de 500 mil toneladas quedaría un saldo exportable de 900 mil toneladas y un escenario de mercado con demanda asegurada.
A un promedio de US$ 240 por tonelada los ingresos podrían ser de más de US$ 215 millones.
Y dado que los altos precios del trigo son también válidos para la cebada y hay también un mercado muy firme para las oleaginosas invernales, colza y carinata, el panorama para la siembra de invierno se ha vuelto mucho más interesante.
La agricultura de invierno sigue sumando hectáreas y diversidad al Uruguay exportador.
precio trigo chicago 31 05 El obs.jpg
Blasina y Asociados