Crecen en Maldonado, en La Barra, en José Ignacio, en Pueblo Edén y en Ciudad de la Costa. Las casas modulares se ven cada vez más en Uruguay con una estética cuidada y moderna que, por detrás, esconde una revolución en su método de construcción y, en algunos casos, también en la priorización de materiales naturales como la madera.
Tiny House fue la primera empresa en centrarse en pequeñas casas trasladables en el país en 2016. Su fundador, Joaquín Rodiño, trabajaba en la construcción tradicional y encontró en este modelo una forma de presentar excelentes resultados con mayor eficiencia.
Por el mismo precio "preferimos entregar una casa más pequeña, pero más full y confortable, que una casa más grande en la que queden un montón de cosas sin hacer o bajarle la calidad", apunta Rodiño.
Además, al construirse en una planta, y no en el lugar, las empresas pueden trabajar en varias casas en simultáneo con el mismo director de obra, por ejemplo.
En Tiny Houses tienen como base la madera y lo más pedido son las casas de 35 o 40 metros cuadrados de un dormitorio como vivienda de fin de semana o de alquiler. ¿Su precio? Alrededor de US$ 2.000 por metro cuadrado en casas "llave en mano" e instaladas en el terreno.
En este sentido, el fundador de la empresa afirma que ese valor es variable y que, en su caso, hacen especial énfasis en el uso de materiales de calidad que dialoguen con el entorno, lo que lleva a que haya diferencias en el precio con otras empresas que pueden no tener el mismo criterio en términos de calidad y sostenibilidad.
"Evitamos lo chino en la medida de lo posible. Si no es fabricación nacional, buscamos que sea latinoamericana y usamos solo maderas que son o nacionales certificadas o maderas de reforestación certificadas", precisa Rodiño que topeó la cantidad de fabricación de casas al año en 12 unidades para adaptarse al mercado local y hacerlo compatible con otras marcas que maneja.
"Buscamos que las casas respiren, no usamos paneles, no usamos contenedores. Evitamos el hormigón y el hierro, que son los materiales que tienen mayor impacto en el medio ambiente relacionado a la construcción", subrayó el empresario que tiene sus principales mercados para Tiny Houses en las sierras, en la zona de chacras de Pueblo Edén y también en La Barra y José Ignacio.
Desde su perspectiva, la construcción tradicional “es el pasado”. "En muchos países este es el sistema constructivo tradicional", sostiene y afirma que al medir la calidad del aire de sus casas frente a las de la construcción de hormigón la diferencia "es tremenda”."Tendría que estar prohibido vivir en esas casas", opina.
Micro espacios y casas modulares
Germán Lombardi emprendió con Gofi micro spaces en 2023. Al igual que Tiny Houses este proyecto tuvo un auge a partir de la pandemia. En su caso, comenzó con la creación de pequeños espacios de oficinas o consultorios—a partir de nueve metros cuadrados— para adosar a la casa original con un costo total aproximado de US$ 12.000.
De eso se desprendieron nuevas líneas de negocios, como los locales comerciales que se materializaron en pequeños mercados autónomos en los barrios privados. Luego, ampliaron la oferta a Gofi Residences, vivendas premium de construcción modular.
"No tenemos limitantes en lo que es la tipología de los módulos, entonces podemos hacer cualquier tipo de diseño", señala Lombardi y apunta que se puede transportar la casa en hasta cuatro módulos y ensamblarse en el lugar. En el caso de ser un único módulo, cada casa se lleva armada al 100%, se traslada en el lugar y se deposita en el terreno.
Desde Gofi trabajan principalmente en proyectos destinados a personas que tienen terrenos y quieren rentabilizarlos colocando módulos para hacer, por ejemplo, alquileres por Airbnb. Aunque también tienen proyectos de 120 metros cuadrados para quienes quieren su casa de veraneo. Sus principales mercados hoy por hoy están Maldonado, Colonia y Paysandú.
Pero, ¿es más barato que la construcción tradicional? Para Lombardi, “a igual nivel de calidad, termina siendo más económico porque hay un tema de industrialización en la construcción, de plazos de entrega, todo eso impacta directamente en la cantidad de jornales de mano de obra”.
Gofi utiliza para su construcción materiales reciclados, sobre una estructura de hierro sobre la cual se monta la estructura de isopanel o steel framing y capas de aislación. “Ponemos mucho foco en lo que es la aislación térmica y acústica con aberturas de calidad premium con doble vidrio siempre”, enfatiza Lombardi y remarca que en Gofi trabajan para que, en cada una de sus líneas, se viva una “experiencia de excelencia” desde el primer contacto hasta la entrega.
“En Uruguay ahora se ve un furor, pero si ves en Estados Unidos la construcción es (tradicionalmente) modular”, subraya Lombardi y apunta que en un país que no tiene grandes eventos meteorológicos, como huracanes o tornados, no hacer uso de esta modalidad es absurdo.