24 de marzo de 2026 16:39 hs

Cuidar tu propia privacidad en Internet ya no es suficiente. Esa es una de las ideas centrales que desarrolla la Guía de Prevención del Ciberdelito, lanzada por nueve organismos del Estado uruguayo bajo la coordinación del Programa Global de Ciberdelito de la UNODC (Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito). El concepto que articula esa advertencia tiene nombre propio: coprivacidad.

Qué es la coprivacidad y por qué cambia todo

La guía define la coprivacidad como la gestión colectiva de la información personal en entornos digitales. El argumento es simple: en una sociedad hiperconectada, los datos de una persona no dependen solo de lo que ella misma publica, sino también de lo que publican los demás sobre ella. Lo que se sabe de vos en Internet lo decide, en gran medida, tu entorno.

El material señala que compartir la vida fuera de la red significa, hoy, compartirla también en línea. Fenómenos como el "oversharing" —compartir en exceso— o el "sharenting" —cuando familiares publican datos de menores sin su consentimiento— son ejemplos concretos de cómo la privacidad deja de ser un asunto individual para convertirse en un patrimonio de gestión común. La guía propone entonces abordar la privacidad no como un ejercicio individual sino como un ejercicio de derechos y deberes para la ciudadanía digital.

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Uno de los ejemplos más claros que ilustra el concepto son las etiquetas en fotografías de redes sociales. Cuando alguien etiqueta a otra persona en una imagen, la plataforma avisa a toda su red que esa persona aparece en una foto, antes incluso de que ella misma lo sepa. La guía califica esta práctica como "un atentado directo y claro contra la privacidad" y cuestiona con qué derecho una red social promueve y difunde esa identificación sin consentimiento previo.

Privacidad, ciberseguridad y protección de menores: una cadena

La guía establece un vínculo directo entre coprivacidad y ciberseguridad: no hay información segura si los dispositivos son vulnerables, y no hay entorno digital seguro si algunos de sus integrantes no adoptan medidas básicas de protección. "Si vivimos en conexión, no podemos tener un buen nivel de ciberseguridad existiendo eslabones que no observan los principios básicos", señala el material.

Esa lógica colectiva se vuelve crítica cuando se trata de menores. La guía advierte que cuanta más información circula sobre una persona, más vulnerable es frente a amenazas como el grooming, el ciberbullying o la sextorsión. En ese sentido, la coprivacidad no es un concepto abstracto: es un factor de protección concreto para niños, niñas y adolescentes.

El documento también alerta sobre la geolocalización de los celulares como un dato especialmente sensible. Las aplicaciones, por defecto, solicitan acceso a la ubicación del dispositivo de manera permanente. Si esa información queda expuesta, puede revelar el paradero exacto de un menor sin que él lo sepa, con consecuencias que la guía describe como potencialmente muy graves.

La publicación fue elaborada en un trabajo colaborativo entre AGESIC, ANEP, INAU, el Centro de Estudios Judiciales del Uruguay, la Fiscalía General de la Nación, el Ministerio del Interior, a través de la Dirección General de Cibercrimen, la Junta Nacional de Drogas, la Unidad de Cibercrimen de la Policía Nacional y la UNODC. El material está dirigido a docentes, educadores, padres y madres, y fue financiado por INL, la agencia de aplicación de ley internacional del gobierno de Estados Unidos.

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