Cada 14 de julio, Francia celebra su gran fiesta nacional. El aniversario de la Toma de la Bastilla de 1789, señalado como el comienzo formal de la revolución francesa, es desde 1880 la fiesta nacional del país europeo. Y durante veinte años, fue también fiesta nacional en Uruguay.
El asunto de los feriados ha sido bastante maleable en la historia uruguaya, con un puñado de fechas (propias y ajenas) que en algún momento fueron festivas, pero que los cambios culturales, políticos y partidarios que se sucedieron con el tiempo los fueron alterando.
Hoy se conmemora el natalicio de Artigas, pero en algún momento fue su muerte en setiembre; en distintos momentos de la historia se celebraron el Grito de Asencio o la firma de la Convención Preliminar de Paz en octubre (que algunos historiadores consideran como la "verdadera" independencia uruguaya). Incluso se celebraron fechas vinculadas a la historia de otros territorios.
Desde 1830, con la conformación del primer gobierno formal de la República, hasta entrado el siglo xx, el 25 de mayo fue fecha patria, conmemorando el inicio del proceso revolucionario e independentista en la actual Argentina, pero del que los orientales también fueron parte. La primera ley de feriados, de 1834, marcaba como gran fiesta patria el 18 de julio, por la primera constitución, y el 25 de mayo, por el inicio de la Revolución de Mayo. Y también, que cada cuatro años se celebrara la firma de la Convención Preliminar.
Con el paso de las décadas esa celebración de mayo fue perdiendo pie ante otras más "locales", a medida también que se iba conformando la identidad nacional de una forma más clara.
El festejo del 14 de julio en Uruguay
En 1915, durante el gobierno de Feliciano Viera, se aprobó en la Asamblea General del Parlamento una ley que declaraba como "fiesta nacional" el 14 de julio. El primer artículo de la ley establecía la conmemoración del "aniversario de la iniciación del movimiento revolucionario francés que dio por resultado la proclamación de los Derechos del Hombre".
Con el contexto de las reformas batllistas de comienzos del siglo xx, el gobierno de Viera fue el que terminó el proceso de secularización del estado uruguayo, algo que también se reflejó en el calendario de fiestas patrias, donde se eliminaron todas las referencias católicas.
Fue así que se concretaron cambios formales, aunque culturalmente se los siguiera manejando como antes, como que la Navidad pasara a ser el Día de la Familia (de ahí el mito de que en Uruguay no se festeja la Navidad), que el Día de Reyes pasara a ser Día de los Niños, o que el Día de la Inmaculada Concepción, el 8 de diciembre, pasara a ser el Día de las playas que marca el inicio de la temporada veraniega, además del cambio de la Semana Santa por Semana de Turismo.
La ley que determinó la lista completa de feriados a partir de 1919 refleja todas esas modificaciones, y también lista como fiestas un puñado de fechas que con la vista del tiempo, llaman la atención.
Allí aparecen, además del 14 de julio como "Día de la Humanidad", el 2 de mayo como Día de España (día que en el país europeo se conmemora el levantamiento de Madrid contra el gobierno de Napoleón en 1808, y es la fiesta máxima de la capital española), el 25 de mayo como Día de América, el 4 de julio estadounidense como Día de la Democracia, y el 20 de setiembre como Día de Italia (en referencia a la Toma de Roma de 1870 que determinó la unificación del país).
La presencia de estas fechas responde al contexto del país en ese momento: las fechas vinculadas a España e Italia responden a la profusa migración que llegaba de esos dos lugares, mientras que las fechas francesa y estadounidense tienen que ver con los valores que representaban en ese momento sus respectivas revoluciones y modelos de país, que eran admirados por el batllismo.
Para 1933, el gobierno dictatorial de Gabriel Terra reformó la lista de feriados y determinó que esas fiestas pasarían a ser solamente "conmemoraciones cívicas", lo mismo que para algunas fechas nacionales, como el 19 de abril, el 18 de mayo y el 19 de junio.
A lo largo de la siguiente década, esas tres fechas volverían a tener la consideración de fechas patrias, hasta llegarse al calendario de feriados actual.