Diego Monarriz con Referí: el deseo de un Danubio "protagonista", su vínculo con Gustavo Matosas y el "arropamiento" que lo llevó a quedarse en Uruguay
"Yo no me como el cuento, salga en el diario o en la radio. Somos todos iguales, y si te la crees a la larga sos un gil", afirmó el nuevo entrenador de Danubio
29 de enero 2026 - 12:04hs
Diego Monarriz durante su paso por Juventud de Las Piedras
El entrenador argentino Diego Monarriz sintió que en Uruguay lo aceptaron como es, así que quiso seguir trabajando en el país. Venía de ser despedido de Juventud de Las Piedras tras ascender al equipo en 2024 y dejarlo en puestos de copas en 2025, vive lejos de su familia, pero el país lo arropó, y Danubio apareció.
Desde que se fue del pedrense estuvo en el radar del equipo de Maroñas, y las casualidades llevaron a que incluso dirigiera a la categoría +40 de Danubio Universitario, en el que juega el gerente del hotel en el que vive. Gustavo Matosas, gerente deportivo del club y excompañero de Monárriz en San Lorenzo, fue clave para su llegada.
Hoy Monárriz se plantea como objetivo que la franja sea “protagonista” y pelee arriba, algo de lo que estuvo lejos en 2025. Va más allá del club, al que cataloga como “un equipo grande” en Uruguay: su filosofía se basa en siempre “apostar por más”.
De su nuevo rol en Danubio, de su salida de Juventud y los “dementores” que aparecieron antes de su salida de ese club, y de su cariño por Uruguay, habló en esta entrevista con Referí.
Diego Monarriz en uno de los entrenamientos de Danubio
Foto: Danubio
¿Cómo te llegó esta oportunidad en Danubio?
La oportunidad me llega por el lado, obviamente, de Gustavo (Matosas). Si bien hacía muchísimos años que no había hablado más, él se había hecho cargo de la dirección deportiva de Danubio, y bueno, nos encontramos y nos vimos. Siempre mostró el interés, el deseo de que sea el técnico de Danubio. Se fueron dando los pasos y él realmente se la jugó por mí. Después la directiva aceptó el pedido de él.
¿Tenían un vínculo antes con Matosas?
Con Gustavo fuimos compañeros en San Lorenzo hasta 1992, ¿viste? Pero no te voy a mentir, no habíamos hablado nunca más. Y me los volví a encontrar acá en Uruguay. Fue lindo reencontrarnos y poder volver a estar juntos.
¿Hablan de todo lo que vivieron como jugadores también?
Sí, pero Gustavo no es un tipo que ande hablando mucho del pasado. Recordamos momentos que vivimos, pero ahora ya vamos al día a día. Se había armado un gran grupo en San Lorenzo, estábamos jugando Libertadores, salimos segundos en el torneo, que no es poca cosa. Se generó una onda muy positiva, un compañerismo total.
¿Cuánto conocías de Danubio y de su historia antes de llegar? ¿Te ayudó Matosas en eso?
Yo trabajo con Guillermo de Armas y el profe Gonzalo Araujo, que son uruguayos y al darse la posibilidad de dirigir a Danubio… a ver, yo en Argentina ya sabía que Danubio era un equipo grande, pero después al estar empapado en el fútbol uruguayo siempre me comentaban que era un grande, y lo que apoyaba la gente, y lo que había sido históricamente, la “Universidad del Fútbol”, sus grandes futbolistas que pasaron. Ya sabíamos en donde nos metíamos.
Ya te había tocado dirigir a Danubio, pero en la categoría +40 de la Liga Universitaria, ¿cómo estuvo esa experiencia?
Eso fue muy loco. Cuando yo salgo de Juventud de Las Piedras, un martes, acá Seba, uno de los gerentes del hotel que tengo una relación extraordinaria, jugaba en un equipo +40, Danubio. A los cuatro días de ser desvinculado fui al partido de él.
Divino, bien amateur, un torneo fuerte que todos quieren ganar, tanto en Uruguay como en Argentina es así en todos lados. Lo que son las coincidencias, ya en ese interín acá ya se hablaba de Danubio. Fue algo muy loco.
¿Qué balance hacés del periodo de pases? ¿Crees que tenés un plantel ya completo?
Siempre tenés que estar atento a que puede llegar a haber una salida o algo, es la realidad, pero al momento estoy completamente seguro del esfuerzo que ha hecho el club, sin hacer locuras, que es lo importante, sabiendo las bases de lo que es el plantel principal y, también viendo juveniles, de a poco y con proyecto. La verdad que estoy contentísimo por el esfuerzo que hicieron, que fue muy bueno.
¿Cuánto te aporta en un plantel con una base grande de juveniles tener jugadores como Mauro Goicoechea, Leandro Sosa, Sebastián Rodríguez, Sebastián Fernández y Camilo Mayada? ¿Cuánto aportan en el día a día?
Los tipos tienen una carrera espectacular, y lo bueno es que son terrenales, te suman para el grupo, nunca muestran diferencias de nada. Son unos profesionales de lujo, que aman esto realmente, porque alguno se podría haber retirado, y si quieren seguir estando ya no pasa por la plata, pasa por el sentimiento de seguir jugando, se los recalco todos los días.
Son los encargados en el vestuario de educar a los más jóvenes con el profesionalismo que tienen ellos, con esa virtud que tienen, que es importantísimo. Con ese andar que les permite aportar a los chicos diferentes cosas de la vida, cómo es esto que es el fútbol y cómo manejarse. Para nuestro cuerpo técnico es importante.
Yo te soy sincero, a mí eso no me preguntaron nada, ya lo habían resuelto, se ve que los dirigentes. Para la planificación, nosotros acá arrancamos con 35 futbolistas, algunos de ellos chicos de la categoría 2009, 2010, muy chiquitos realmente, 15, 16 años, y que obviamente les falta quemar etapas. Tienen condiciones, no tengo duda, pero es duro lo que es el día a día. Sí se tienen en cuenta porque lo merecen como un premio, si vienen haciendo las cosas en su categoría vienen a entrenar con nosotros, y después bajan a su categoría a dar el máximo y al cien.
Después decidimos bajar el plantel a 25 futbolistas. El tema con lo que vos me decís de lo de la “reserva” es que si tenés jugadores que te quedan afuera vos tenés que hacerlos competir. Lo importante es jugar, no es que entrenás y después quedás afuera una convocatoria, o quedás en el banco y después no jugás, acá tenés que jugar y competir.
Es una decisión tomada y yo veré la vuelta para esos chicos que no tienen competencia, a ver si en la semana se mete algún amistoso para que estén al tanto. Pero bueno, eso ya es una logística que se tiene que cuadrar y que tiene que salir todo para poderse hacer.
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Diego Monarriz, entrenador de Danubio
Foto: Danubio
¿Cuál es el objetivo que te marcás para la temporada 2026?
La mochila me la pongo, porque sé los futbolistas que tenemos, sé lo que el club va a empujar, lo que te exige: nosotros tenemos que ser protagonistas del torneo. Y si lo sos, las cosas se van a ir dando con los puntos y vamos a entrar a copas internacionales. Es difícil, todos los equipos pelean por lo mismo, pero nosotros tenemos la obligación de hacerlo sentir así. Es el deseo, lo que nos planteamos cuando nos empezamos a conocer, y a cada futbolista que va llegando le vamos planteando lo mismo.
Este es un club que tiene que pelear arriba, con su forma, su manera de juego. El fútbol tiene que traer resultados, pero si jugás de una manera, con una idea, y esa idea la plasmás, las cosas se dan.
Viéndolo con un poco más de distancia, ¿qué balance hacés de tu etapa en Juventud? ¿Sentís que fue sorpresiva tu salida?
Los objetivos de movida, fuera de la economía y que habían traído varios jugadores… nunca pensamos que íbamos a llegar a tanto.
Yo siempre digo que no hablo de descenso ni cosas por el estilo, planifico con mentalidad fuerte, tener resiliencia y apostar por más, pero se fueron dando cosas y después en un momento nos dimos cuenta que estábamos fuera del descenso, sobrados para el otro lado.
Sobre la salida, no hubo peleas ni enojos. Se determinó. Ya había un desgaste de todos lados, estás cansado de tanto, el cuerpo te lo pide. Sabés que “listo, hasta acá llegaste”. Faltaban pocas fechas para terminar, eso sí puede ser, pero lo tomé para parar un poco la pelota, descansar un poco y buscar nuevos horizontes.
¿Te siguen jodiendo con el tema de los dementores?
Ahora no, pero eso fue algo atípico. Son esas rachas negativas que tenés. Habíamos salido segundos en el Apertura y el Intermedio, y en el Clausura se nos arrancaron a lesionar futbolistas, no uno o dos, más los que habían sido vendidos. Nos empezaron a pasar cosas raras en la semana y en los partidos, y llegué a tener nueve futbolistas afuera, que eran la base del equipo. Pasamos a jugar como podíamos y no como queríamos.
Urreta, (Jonathan Urretavizcaya), que yo lo considero un futbolista extraordinario, también una gran persona, tuvo el fallecimiento del padre, que fue un golpe anímico muy fuerte. El padre venía siempre a la cancha, un divino. Eso lo afectó, no tengo ninguna duda, y era un jugador fundamental. Lo tuvimos cuatro partidos afuera.
Después se nos lesionaron Sebastián Sosa, Iván Rossi, después nada más y nada menos que el “Toro” Agustín Rodríguez, que era nuestro goleador, y después Rodrigo Rodríguez y Rodrigo Chagas se les rompe la rodilla. Todo en el Clausura. Después es difícil armar un equipo en siete días. Los pibes que estuvieron atrás estuvieron a la altura de las circunstancias.
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Diego Monarriz durante su paso por Juventud
Foto: Foto Enzo Santos/Focouy
¿Qué fue lo que te motivó a quedarte en Uruguay?
Me arroparon de una manera excelente. Primero te pueden tantear, te ven y “porteño, bocón”, y después me fueron conociendo como soy. Yo digo las cosas como soy, hincho las pelotas, y hablo sin cassette, sin creer que inventé el fútbol, con la humildad de siempre.
Sentí un arropamiento de la gente, de la prensa, del entrenador, que no es un dato menor porque soy un extranjero trabajando acá. Estamos pegados, es la verdad, somos hermanos con diferente nombre, yo lo siento así de esa manera, siento las mismas cualidades, la misma cultura, no es que vas a un lugar excéntrico y no entendés nada.
Yo soy un tipo muy normal, no ando con vueltas. Con la gente que me cruzo, yo soy un tipo más como vos, yo no me como el cuento, salga en el diario o en la radio. Somos todos iguales, y si te la crees a la larga sos un gil, no te voy a mentir.
Si bien estoy alejado de mi familia, porque estoy solo, todo eso me hizo sentir que quería seguir en el fútbol uruguayo, y ojalá pueda seguir.
¿Sentís que la prensa te arropó porque falta un poco de esa cultura sin cassette?
Lo que pasa que yo con la prensa sentí, fuera de la crítica del periodista, que cuando vean al club nuestro pueden criticar, son las reglas del juego, un apoyo total con mi salida de Juventud.
Con esas cosas hay que tener memoria, no te podés olvidar. No me creo que me van a respetar como si fuera el Maestro Tabárez, pero que la gente se ponga de tu lado fue algo hermoso. Entendieron como soy, como digo las cosas, y que diga como diga las cosas sigo siendo el mismo tipo.