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7 de octubre de 2026 20:07 hs

Juan Pedro Damiani e Ignacio Ruglio iniciaron tímidamente la semana pasada la campaña para las elecciones presidenciales de diciembre en Peñarol, en medio de un juego mediático, con apariciones en radio y en televisión, que empezaron a marcar la agenda de cara a la decisión que tomarán los socios.

El período preelectoral transcurre con singular serenidad, a solo dos meses de que los socios elijan al nuevo consejo directivo de 11 miembros que conducirá al club entre diciembre 2026 y diciembre 2029.

Este juego político-mediático, para el que Ruglio corre con la ventaja de la capacidad que tiene de convencer con su relato (una característica que le permitió ganar las elecciones en 2020 y ser reelecto en 2023) y el expresidente con las credenciales de haber transformado al club (construyó un estadio, generó un gran proyecto en juveniles y recaudó más de US$ 60 millones en una década), cuyos beneficios regaron la gestión de Ruglio y la profesionalización de la institución, se entremezcla en la definición de la temporada 2026 que tiene a Peñarol como líder de la Tabla Anual y segundo en el Torneo Clausura, cuando restan seis fechas para el final.

Evaristo González, dirigente de Peñarol

Evaristo González, dirigente de Peñarol

En este escenario, en el que también presentaron su candidatura otros cinco socios (Evaristo González, Fredy García, Santiago Sánchez, Pablo Schiavi y Carlos Lazzarino), sorpresivamente anunció su ingreso a la arena política un jugador inesperado, el contratista de fútbol Edgardo Lasalvia.

Desde Peñarol informaron a Referí que estiman que habrá 26 mil socios habilitados para participar en las elecciones, aunque el número definitivo aún no se conoce debido a que no se cerraron los padrones.

El sorpresivo salto a escena de Lasalvia

El exbarrabrava de Peñarol, Lasalvia, devenido en representante de futbolistas, anunció su retiro de la actividad comercial en el fútbol para postularse y recorrer el camino para integrarse al próximo consejo directivo.

La llegada de Lasalvia, por su perfil mediático y por su rol como empresario, se emparejó con la jugada que realizó Flavio Perchman en las últimas elecciones de Nacional, en 2024, cuando en tres meses, con su estilo, convenció a los socios y le ganó al oficialismo con la fórmula que compartió con Ricardo Vairo.

Lasalvia no es Perchman, la vida política de Peñarol no tiene en estos tiempos las mismas características que las de Nacional, pero su ingreso a escena se transforma en un tercer foco de atención, por sus características y la exposición mediática que podrá lograr en el final del camino hacia las urnas.

Por su condición, similar a la de Ruglio -también viene de la tribuna-, puede transformarse en una piedra en el camino para el actual presidente.

Lasalvia fue muy cercano a Ruglio en los primeros tiempos del presidente, aportó el dinero para comprar la ficha de Cepillo González y lo cedió al club. Luego fue muy crítico de la gestión de Ruglio-Zaidensztat y se encargó de confrontar duramente con el presidente, a quien cuestiona por el manejo que hizo de la institución y, además, manifestó que el dirigente no le atiende el teléfono.

También, cuando hace una semana anunció que se presentará a las elecciones, lanzó graves acusaciones sobre quienes actualmente gestionan a Peñarol.

“No quiero más chantas en Peñarol, no quiero (que paguen) más de US$ 30 millones en comisiones, no quiero contratos altos para jugadores que juegan 100 minutos en el año”.

“Quiero cambiar un poco lo que es Peñarol, un gigante dormido, que genera mucho dinero y no sé a dónde va”.

Lasalvia le pidió una reunión a Damiani para hablar sobre su futuro como dirigente y se reunieron este martes.

Ruglio vs Damiani: dos escuelas y dos modelos opuestos para dirigir a Peñarol

Independientemente del ruido que pudo hacer Lasalvia, en el centro de la escena política de Peñarol están Damiani y Ruglio, cada uno con su estilo, opuesto, pero que con el que pretenden desde su lugar llevar a Peñarol al mejor lugar.

Juan Pedro Damiani

Juan Pedro Damiani

Damiani fue presidente entre 2008 y 2017. Reconstruyó el club que su padre, en el final de su vida, dejó en una situación crítica, y levantó un estadio propio (algo que nadie logró en la historia del club), generó una estructura de juveniles que transformó el modelo económico institucional y sentó las bases para un futuro impulsado por esas promesas, la recaudación de millones por la venta de esos futbolistas. Llegó a una final de Copa Libertadores (en 2011). Se peleó con los árbitros y la AUF (con el presidente Wilmar Valdez), pero jamás se fue de los cargos que históricamente ocupó el club y mantuvo su representación en los lugares de decisión, con Peñarol en las grandes decisiones del fútbol uruguayo y en la primera fila de Conmebol.

Ignacio Ruglio

Ignacio Ruglio

Ruglio está en su segundo mandato (2020-2026). Recibió un club fortalecido económicamente. Cambió el exitoso proyecto de juveniles y el club perdió el envión con el que avanzaba, frenó la fábrica y frenó la recaudación. A nivel político se peleó con la AUF, Conmebol, los clubes que funcionan bajo gestión de sociedades anónimas deportivas, Nacional y los árbitros, y hoy está alejado de todos los lugares que históricamente ocupó en el fútbol, porque por decisión del presidente los retiró a todos de la AUF en julio 2023. Continuó con el trabajo que Damiani había impulsado en crecimiento de infraestructura. Deportivamente llegó a una semifinal de Copa Sudamericana (2021) y a una de Copa Libertadores (2024).

El sábado 5 o 12 de diciembre los socios irán a las urnas (no habrá voto electrónico) para elegir al consejo directivo que conducirá a Peñarol.

Damiani ya lanzó su candidatura en julio, y espera por el actual presidente.

Ruglio, de 47 años, aún no. Después de la crisis que vivió el club tras los violentos episodios que protagonizaron los hinchas en el clásico del Clausura en el Campeón del Siglo, de la derrota ante Nacional y los vaivenes del equipo de Diego Aguirre que sigue liderando la Tabla Anual.

Ruglio tiene plazo hasta 30 días antes de las elecciones (esto sería entre el 5 y 12 de noviembre) para presentar el comité con número de listas y todos los firmantes.

Luego,15 días antes de las elecciones debe confirmar su candidatura a presidente y presentar la lista final.

El actual presidente tiene la ventaja que es un gran jugador en el terreno político. La capacidad para convencer con su relato le brinda una enorme ventaja frente al resto, al punto que por estas horas sigue marcando los tiempos y la temperatura en las elecciones de Peñarol.

Decidió frenar la campaña electoral y no hay disputa aún por la presidencia, incluso cuando Damiani, su gran rival, quiere empezar a contrastar su proyecto para los próximos tres años.

Desde enero, Ruglio está especulando con su presencia o no como candidato.

En el primer mes del año el entorno del presidente instaló que no se presentaba, mientras el mismo Ruglio afirmó en una conferencia de prensa en Los Aromos, que al final del período de pases de febrero comunicaría su decisión.

Transcurrió el tiempo y luego especuló con que lo haría después del Mundial.

Ahora ya no le queda más tiempo, pero habrá conseguido su objetivo: ganar tiempo, surfear la crisis futbolística del primer semestre, mientras en cada aparición pública se paró en la vereda de enfrente a la de Damiani, su rival.

Damiani y Ruglio empezaron su campaña en los medios

La campaña electoral comenzó tímidamente la semana pasada en radio y televisión, con la exposición de Damiani y Ruglio.

El expresidente irá con Alejandro Ruibal como vicepresidente y fue muy claro en su raid mediático: “Voy a jugar fuerte en esta elección porque considero que el club necesita un cambio y no quiero volver al Peñarol que dejé en 2017, para el que se hicieron muchas cosas importantes y que fueron la base para 15 años con el estadio, los juveniles, multiplicar por 10 los socios. Lo que queremos ahora es preparar un club para los próximos 15 años con experiencia y con una renovación de gente probada, joven y con un nuevo método porque el mundo va cambiando”.

A sus 67 años sabe que no ganará en el discurso sino que intentará convencer con lo que hizo en nueve años como presidente. Estas fueron algunas de sus frases:

“Acá es una elección entre dos modelos. Los socios saben el modelo de Ruglio y conocen mi gestión durante nueve años”

“El club necesita un cambio de gestión”.

“Todos ya vieron cómo se maneja Ignacio Ruglio. Peñarol está peleado con todo el mundo, no puede ser así. Los dos modelos de gestión (Ruglio y Damiani) son claros y bien diferentes”.

“Me tildaron de vende humo cuando presenté la maqueta del Estadio Campeón del Siglo y miren lo que es hoy en día, un estadio precioso”.

Ruglio, que aún no es candidato, le apuntó a Damiani también en su raid mediático de la semana pasada:

“Podíamos tener un punto más y tenés a un expresidente que habla del (presidente de la AUF, Ignacio) Alonso como si fuera un prócer”. En estas expresiones Ruglio se refiere al punto que los tribunales de la AUF le quitaron a Peñarol por los graves incidentes que protagonizaron sus hinchas en el clásico que el club perdió en el Campeón del Siglo.

“Comparto con Juan Pedro, somos el agua y el aceite, desde que nos tocó competir siempre tuvimos modelos y formas de ver el club muy diferentes”

Sobre la campaña electoral: “Va a mutar a lo largo de octubre. Lo bueno es que no hay elección y estamos a dos meses. Va a ser la elección más corta en muchísimas década. Eso habla de que el club está bien, ordenado, con la infraestructura que nunca tuvo, que define la temporada, que el club está ordenado económicamente”

“A dos meses de la elección no hay elección y no voy a ser yo quien la dispare. Que el resto haga su juego tranquilo y nosotros vamos a intentar que Peñarol esté tranquilo y esté bien”.

“A mí no me gustó la gestión de Barrera”.

Ante la pregunta acerca de lo qué no le gusta de Damiani, respondió: “Todo. Tendrías que hacer una hora y media de programa. Su forma de gestionar. Que nunca convirtió una infraestructura para que los juveniles tuvieran una cancha para entrenar. Ustedes (los periodistas) iban a cubrir prácticas en la cancha de la Fuerza Aérea porque Peñarol no tenía cancha en las que entrenar. Un club que pagaba nueve salarios de 12. Un club que en 20 años lo único que hizo fue llegar a una final de Libertadores y no volvió a competir. Nosotros en cinco años tenemos una Copa Libertadores sub 20 ganada, una semifinal de Libertadores. El club ahora define todos los años. Solo no definimos en 2022. No tiene nada que ver un club con el otro”.

La ironía de Barrera con Ruglio

Entonces, también en ese raid mediático ingresó en escena el expresidente Jorge Barrera, que acompañará a Damiani.

Jorge Barrera, abogado de la familia

Jorge Barrera, abogado de la familia

“Desde enero, cuando (Ruglio) dijo la primera vez que no iba a ser candidato, yo tenía el convencimiento absoluto que iba a ser candidato. Tengo una cantidad de apuestas con amigos y gente de su entorno, y no tengo dudas que voy a hacer usufructo de todas las apuestas porque era crónica de un final anunciado”, dijo Barrera con la ironía que suele utilizar en su rol como político, para exponer a Ruglio.

“Nunca tuve dudas”, volvió a aclarar en la entrevista y mandó su chicana al actual presidente: “Creo que va a tener que colaborar con gente de su entorno a los que les aposté que iba a ser candidato para que puedan saldar sus compromisos”.

En ese contexto transcurren los días previos a la elección en Peñarol, a la espera que Ruglio decida entrar a la arena para confirmar su candidatura y convencer a sus seguidores de una segunda reelección.

Damiani espera y los otros seis candidatos hacen su juego para definir si siguen su propio camino o si finalmente se acercan a los dos polos que plantea la elección.

Estos fueron los resultados de la última elección en Peñarol, en la que no se presentaron los expresidentes Damiani ni Barrera:

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