En el fútbol, la memoria suele ser corta, pero el crédito de las figuras parece ser infinito. Lo que sucede hoy con Leonardo Fernández en Peñarol es el ejemplo perfecto de una paradoja que empieza a agotar la paciencia: un jugador que, por su innegable calidad técnica, se ha vuelto "incambiable" para el técnico Diego Aguirre, aun cuando su presente futbolístico dicta lo contrario.
Nadie olvida que Leo Fernández fue el bombero que apagó incendios cuando las papas quemaban. Su pegada salvó partidos y su visión de juego le devolvió el alma a un equipo que parecía a la deriva. Sin embargo, el fútbol es un examen que se rinde todos los fines de semana, y hoy Leo está lejos, a años luz, de aquel nivel que lo hizo figura.
20260215 Leonardo Fernández y Máximo Alonso Central Español Peñarol Torneo Apertura 2026. Foto Dante Fernández Focouy (6)
Leonardo Fernández y Máximo Alonso en el partido entre Central Español y Peñarol por el Torneo Apertura
Foto: Dante Fernández/Focouy
Lo que más preocupa no es solo la falta de gol, sino la desconexión total con el circuito ofensivo. Se lo ve jugando excesivamente lejos del área rival, perdiendo incidencia donde realmente duele. Lo que antes era creatividad y vértigo, hoy se ha transformado en imprecisión y una lentitud que desespera. En los últimos encuentros ha deambulado por la cancha, casi estático por momentos, pareciendo más preocupado por fabricar una falta que le permita probar su pegada de tiro libre que por generar juego asociado.
La obsesión del tiro libre y el mensaje que no llega
Esa búsqueda casi obsesiva de la infracción para el tiro libre es el síntoma más claro de un jugador sin ideas. Cuando el recurso técnico se agota, se busca el milagro a balón parado. Pero la efectividad también lo abandonó, dejando a Peñarol con un hombre de menos en la dinámica de presión y en la generación de jugadas de peligro real.
Lo más llamativo es la postura deDiego Aguirre. El técnico, que conoce como pocos el mundo Peñarol, parece estar esperando un chispazo de genialidad que justifique su permanencia en los 90 minutos. Pero, ¿hasta dónde es saludable para el equipo mantener a un jugador que no aporta ni en juego ni en actitud? Los silbidos que bajaron de la tribuna este domingo ante Central Español son un termómetro que Aguirre no debería ignorar. La gente no silba la falta de talento -que a Leo le sobra-, sino la apatía y el bajo rendimiento sostenido.
¿Un "mensaje" necesario?
En el fútbol de alto rendimiento, la suplencia no siempre es un castigo; a veces es un mensaje, un cable a tierra para que el jugador recupere el hambre y la humildad táctica. Al no sacarlo nunca, Aguirre corre el riesgo de enviar el mensaje equivocado al resto del plantel: que el nombre pesa más que el presente.
20260215 Leonardo Fernández Peñarol Central Español TGorneo Apertura 2026 Foto Dante Fernández Focouy (13)
Leonardo Fernández con Peñarol ante Central Español por el Torneo Apertura
Foto: Dante Fernández/Focouy
Peñarol necesita recuperar al Leonardo Fernández determinante, pero para eso, quizás el primer paso sea aceptar que hoy no lo es. La pregunta queda flotando en el aire de Los Aromos: ¿Es Leo Fernández realmente insustituible, o es el miedo a que "justo hoy" se ilumine lo que lo mantiene atado al campo de juego mientras el equipo sufre su intrascendencia?