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19 de mayo de 2024 1:14 hs

Peñarol, que está asistiendo a una obra con el sello de Diego Aguirre, superó este sábado en el Franzini (con el título del Apertura) el primer nivel de un proyecto a largo plazo que el entrenador comenzó a construir con la aspiración de establecer una nueva era en el fútbol uruguayo.

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Diego Aguirre llegó a Peñarol para marcar una nueva época de los aurinegros

Diego Aguirre llegó a Peñarol para marcar una nueva época de los aurinegros

Aguirre sabía en enero de 2023 que durante el año iba a ser entrenador de Peñarol. Y que si no ocurría en los siguientes 12 meses, se plantearía en 2024 o 2025. Estaba convencido de eso, que naturalmente se desprendía del vínculo que el entrenador y Peñarol tienen desde hace casi 40 años.

El comienzo de este viaje: Aguirre entró por la ventana

En aquel momento de comienzos de la temporada pasada, solo faltaba que esa montaña rusa de Peñarol llegara a Aguirre.

Finalmente ocurrió en noviembre de 2023, pero no como consecuencia de la planificación deportiva o el proyecto institucional del Peñarol de Ignacio Ruglio, sino como resultado de las vueltas del fútbol, de la suerte o el destino. Como quieras llamarle.

Acaso, ¿Aguirre era el candidato de Ruglio? No. El presidente, que había sido elegido en esas horas por segunda vez por los socios, había optado por Marcelo Broli y encaminó todo para tener al campeón del mundo sub 20 como entrenador en un proyecto para los siguientes tres años de su gestión (2023-2026).

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Ignacio Ruglio, presidente de Peñarol

Ignacio Ruglio, presidente de Peñarol

Mientras tanto, Aguirre observaba en silencio, viendo cómo se le escapaba otra vez el sueño de regresar a Los Aromos y sabiendo que en algún momento regresaría al club. Seguía convencido que volver a Peñarol estaba escrito en su hoja de ruta.

Aquel lunes 20 de noviembre, cuando Peñarol quedaba envuelto en una nueva polémica (porque Ruglio apuraba a Broli y el técnico le pedía tiempo), sonó el teléfono de la Fiera. Del otro lado, el presidente, ya sin margen de maniobra y casi en un gesto desesperado, llamaba al candidato de Evaristo González (su opositor en las urnas, al que le había ganado dos días antes) para plantearle la opción de volver al club como entrenador del plantel principal.

A Aguirre, cuyo proyecto de vida y deportivo solo tenía un objetivo, volver a Peñarol (el siguiente, después de guiar al club por años de éxitos, será asumir como entrenador de la selección uruguaya), lo habían llamado a su juego.

El entrenador quería volver a Peñarol para cerrar aquel ciclo que había dejado inconcluso en 2011, cuando eligió la ruta del dinero en lugar de la gloria deportiva y emigró a Catar.

El plan del técnico para encauzar a Peñarol

Así, en noviembre de 2023, puso en marcha el mejor plan que había preparado durante tantas horas de espera para ejecutar en el club de sus amores.

Reconoció Ruglio que con Aguirre arregló en un minuto. Y si ocurrió eso fue porque el entrenador ya lo tenía todo pensado. ¡Todo! Para trazar un paralelismo: esto que ocurrió en noviembre 2023 fue como cuando a comienzos de 2006 el presidente de la AUF, Eugenio Figueredo, fue a buscar a Óscar Washington Tabárez para ofrecerle la selección y el Maestro desembarcó con un manual que tenía bien ensayado y que derivó en la refundación de la selección.

Lo de Aguirre y Peñarol tiene también algo de eso. El club estaba futbolísticamente a la deriva y el técnico tenía el plan para encauzarlo.

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Diego Aguirre en su presentación como entrenador, en noviembre 2023, con Ignacio Ruglio; la Fiera es más que un entrenador, es el nuevo líder de Peñarol a todo nivel

Diego Aguirre en su presentación como entrenador, en noviembre 2023, con Ignacio Ruglio; la Fiera es más que un entrenador, es el nuevo líder de Peñarol a todo nivel

Entonces, el técnico le dijo al presidente que no importaba el dinero. Por encima de todo estaba el convencimiento de Aguirre, que ya tenía todo el plan macro armado, y que pondría en acción en cuanto le dieran la oportunidad de volver al lugar que quería, al club con el que le une amor singular y además una mística que solo unos pocos elegidos tienen.

De allí en más comenzó a recorrer día a día, porque si hay algo que dejó claro el entrenador en esta etapa en el club, fue que vive cada minuto de fútbol con la misma intensidad que si se tratara de una final de campeonato. Por eso las emociones hasta las lágrimas. Por eso los festejos de gol con intensidad impropia.

El Campeonato Uruguayo 2023 terminó dentro del marco previsible, con Liverpool campeón y con Peñarol, sorprendiendo con los planteos de Aguirre en la cancha, pero con un equipo totalmente desalineado y sin chances de pelear por el título.

Las altas y las bajas de Peñarol en 2024

En 2024, Aguirre empezó a escribir su propia historia.

Cambió a casi todo el plantel, de punta a punta, y se enfocó en contratar a jugadores menores de 30 años, cuyos últimos antecedentes les mostraran en actividad en las ligas en las que jugaban, con regularidad en sus rendimientos y que tuvieran un vínculo emocional con Peñarol.

Así puso a rodar al nuevo Peñarol.

El cuerpo técnico de la Fiera, con Juan Verzeri (asistente) y el profe Piñatares (preparador físico), se desprendió de 17 jugadores.

Al entrenador no le tembló el pulso y se deshizo de casi todo el equipo que había fracasado.

Así se fueron Thiago Cardozo (Unión de Santa Fe), Jhonatan Lima, Matías Aguirregaray (Miramar Misiones), Yonatthan Rak (Tijuana), Hernán Menosse (Deportivo Maldonado), Pablo López (Miramar Misiones), Valentín Rodríguez (cedido a Pachuca), Sebastián Rodríguez (Alianza Lima), Santiago Homenchenko (Real Oviedo), Carlos Sánchez (Uruguay Montevideo), Kevin Méndez (Everton de Chile), Brian Mansilla (cedido a Defensor Sporting), Matías Arezo (cedido a Recreativo Granada), Abel Hernández (Rosario Central), Bruno Bentancor (cedido a Everton de Chile), Matías González (cedido a Danubio), Mathías De Ritis, Santiago Díaz (cedido a River Plate), Andrés Madruga (cedido a Rampla Juniors)

Mantuvo solamente a 16 jugadores de un plantel de 35 futbolistas: Guillermo De Amores, Randall Rodríguez, Kevin Morgan (goleros), Pedro Milans, Léo Coelho, Nahuel Herrera, Andrés Madruga, Maximiliano Olivera, Lucas Hernández (defensas), Damián García, Ignacio Sosa, Camilo Mayada, Franco González, Sebastián Cristóforo (volantes), Ángel González, José Neris (delantero).

Y contrató a estos 14 jugadores: Washington Aguerre (América Mineiro), Byron Castillo (Pachuca), Guzmán Rodríguez (Boston River), Martín Gianoli (Cerro Largo), Diego Sosa (Racing, cedido por Tigre), Javier Méndez (América Mineiro), Gastón Ramírez (San Lorenzo), Leonardo Fernández (Fluminense), Eduardo Darias (Deportivo Maldonado), Leonardo Sequeira (Everton de Chile), Javier Cabrera (Argentinos Juniors), Nahuel Acosta (Cerro), Maximiliano Silvera (Santos), Matheus Babi (Athletico Paranaense).

La mano de Diego Aguirre y la suerte que le dio el calendario

Con estos movimientos, que sacudieron la estructura de Los Aromos, el técnico le puso su impronta al equipo: defender con intensidad, jugar a un toque, utilizar la presión en la salida como un puente para llegar al éxito, y jugadores que van hasta el final.

Sufrió todo enero para encontrar el punto futbolístico, tanto que pasó mal con Nacional en los clásicos de verano. Sin embargo, Aguirre nunca desesperó y fue llevando a su equipo hasta ponerlo en el tono justo. Sabía hacia dónde iba y que era cuestión de tiempo.

La suerte le dio una mano en el sorteo del calendario: Cerro Largo, Miramar Misiones, Rampla Juniors y Cerro le allanaron el camino.

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El partido ante Racing, en el Viera, terminó de poner a Peñarol en un lugar a resguardo en la tabla de posiciones, pero nunca seguro, porque la irregularidad del fútbol uruguayo es un elemento que le rechina a Aguirre y evita que su equipos se distraigan y puedan caer en esos lugares.

Fue así como construyó esta obra de Peñarol en el Apertura, que en 13 partidos, sí, después de los 13 primeros partidos de la temporada del Campeonato Uruguayo celebró este sábado en el estadio Luis Franzini la primera recompensa de ese viaje, que intenta que sea perfecto.

Aguirre, mucho más que un entrenador

Consagrarse campeón del Torneo Apertura es un enorme reconocimiento (aunque parezca ínfimo en el gran objetivo de conquistar el Campeonato Uruguayo) a la obra de Aguirre, quien reconstruyó en pocos meses a este Peñarol que venía de casi dos temporadas tortuosas y cargadas de la tensión que el propio Ruglio transmitió con sus mensajes provocadores y que solo llenaron de ansiedad a la tribuna y Los Aromos.

Que el presidente se llamara a silencio, formó parte del plan de Aguirre, porque el entrenador no solo está conduciendo al club dentro de la cancha, también estableció pautas para todo el funcionamiento de Peñarol a todo nivel y para poner a andar este club que empieza a avanzar con una fuerza que se hará incontenible, impulsado por su condición de grande.

Aguirre le volvió a dar identidad ganadora a Peñarol. Recuperó la mística.

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La Fiera le dio equilibrio institucional al club. Le transmitió la paz que no existía y, sobre todo, el orden futbolístico para ser el mejor jugando a la pelota.

Aguirre, como Tabárez cuando refundó la selección uruguaya a partir de 2006, conoce la historia y sabe cuáles son los hilos que debe conectar en Los Aromos para que Peñarol sea Peñarol, por esa razón este equipo campeón del Apertura es la obra de Diego Aguirre para comenzar a construir una nueva era en el fútbol uruguayo.

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