Todo comenzó en el corazón del Cerrito de la Victoria, en Martín Rodríguez esquina Hum, allí donde el 538 dobla desde Burgues para enfilar rumbo a Chimborazo.
Los Araújo jugaban a unas cuadras de casa, en Marconi FC.
En junio de 2012 ganaron, en final disputada en el Estadio Charrúa, la sexta edición del Mundialito Danone y meses después se fueron a Varsovia, Polonia, a disputar la fase internacional del certamen.
Maxi le dio el pase de gol del triunfo a su hermano César, Cachete, actualmente en Tigres de México. Por entonces, el equipo fue famoso y El Observador hizo este video especial:
Embed - Vamos, que la copa está preciosa
Con el tiempo, Maxi se enroló en Defensor Sporting. Sin embargo, un día se presentó a una práctica de las formativas de Wanderers en el cuartel ubicado en Burgues, ese que separa la calle José María Silva, del Cementerio del Norte.
Boris Silva Acuña recordó su primer encuentro con el futbolista. "Yo tenía a cargo la Sexta y él vino a entrenar porque le quedaba cerca y porque tenía amigos en el equipo. El coordinador era Vicente Estavillo y mi ayudante era Óscar Méndez. Les dije que al gurí había que darle un viático y que a mitad de año se venía con nosotros. Y así pasó".
"Técnicamente era impresionante, con un arranque de 0 a 100, muy explosivo, tenía uno contra uno y esa cosa que tienen los zurdos que son diferentes para esconder la pelota. Tenía último pase y en un 4-3-3 lo pusimos a jugar de 10. Solo en 6º al otro año pasó a sub 16, después Fabián (Coito) lo cita a la sub 20 y me comentó que lo iba a poner de lateral", recordó Silva Acuña.
"Ellos vivían a tres cuadras. Un día en preséptima me llegó el hermano, Cachete a quien muchas veces para ayudar le compraba chocolatada y bizcochos y él lloraba, agradecido. No quería que fueran a la casa porque eran muchos hermanos viviendo con la madre", contó el entrenador.
Virginia, fue una leona que sacó sola adelante a sus seis hijos, ya que los cuatro varones, todos futbolistas, tienen además dos hermanas. Los gurises crecieron sin padre presente.
Su entrenador en Quinta fue Alejandro Cappuccio, hoy técnico de Cerro.
"Llegó a la categoría jugando de 9 y yo lo puse de lateral volante y ahí fue cuando Fabián Coito lo citó a la selección. Era un jugador con agresividad, mucho gol y hay pocos laterales con gol y gran pegada, era buen 9, pero podía ser mejor lateral-volante o puntero en un 1-3-4-3. Se adaptó, le gustó, tenía un corazón enorme y gran dedicación con muchas ganas de triunfar", contó Cappuccio a Referí.
El 11 de marzo de 2018, Eduardo Espinel lo hizo debutar en el primer equipo de Wanderers, en el Parque Nasazzi contra Montevideo City Torque. Entró a los 85' por Manuel Castro.
En 2019, Coito lo llevó al Sudamericano sub 20 de Chile donde Conmebol lo distinguió como el mejor lateral izquierdo del torneo por ser el defensor con más chances de gol creadas, con 13. El otro uruguayo en el equipo ideal fue Nicolás Schiappacasse.
En esa selección sub 20 compartió equipo con el entonces lateral de Danubio Emiliano Ancheta, hoy en Nacional. Se hicieron hermanos de la vida.
Un día Ancheta, un jugador de origen humilde, similar al de Maxi Araújo, se presentó en el entrenamiento de la sub 20 y contó que fue padre con su joven pareja.
Coito contó a Referí que al otro día, el único jugador que se presentó con un regalo para darle fue Maxi Araújo, el Papo. Le ofrendó a la pareja un par de escarpines. Fue el único que entendió la necesidad que esos adolescentes padres iban a tener que afrontar. Fue el único al que le brotó un genuino gesto de amor ante el bebé recién nacido.
"Lo charlé con el Maestro (Óscar Tabárez) y él no se va a olvidar más. Eso habla de los valores, del afecto. Siempre fue un chiquilín de pocas palabras, no era extrovertido, podía pasar desapercibido, pero todo lo vinculado con su afecto y su infancia lo tenía muy claro", contó Coito a Referí.
Días atrás, entrevistado por Rafael Cotelo en Por la Camiseta, Araújo contó por primera vez detalles de las condiciones en que vivía su familia.
Araújo contó que fue Jorge Giordano, actual director de selecciones de Uruguay, quien lo subió a entrenar con Primera, en 2017.
"Un día llegué tarde a un entrenamiento, esto nunca lo había contado, y Jorge, con quien estoy muy agradecido, me puteó todo adelante de todos. Luego, hablando solos, le dije que mi casa se llovía mucho y siempre teníamos que levantarnos de madrugada, correr las cosas, que mi hermano era muy chiquito y que siempre tenía que terminar durmiendo casi que en el baño con un colchón. Imaginate el ruido de esas goteras. Se lo expliqué entre lágrimas y me dijo que en una semana iba a tener todo cambiado el techo y no iba a tener más excusas. Eso me lo dijo un martes y el martes siguiente cuando vuelvo a las 3 del entrenamiento estaban cambiando todo el techo de casa y eso me rompió el alma, siempre se lo agradezco, fue él quien lo hizo todo. Ahí te das cuenta de muchas cosas, de que haciendo las cosas bien y siempre yendo con la verdad, las cosas se pueden solucionar o ir para bien", contó el futbolista, actualmente en Sporting Lisboa.
Giordano canalizó la ayuda a través de la dirigencia de Wanderers y de la gran obra que hizo con las juveniles del club la dirigenta María González.
A través de su diligencia, la directiva colaboró con la familia en una primera instancia, colocando chapas al lugar donde vivían en una casa precaria hecha de madera y cartón.
Tiempo después, con más recursos, el club les alquiló una casa de material para que pudieran vivir en muchas mejores condiciones.
La familia inauguró ese nuevo hogar en un encuentro con dirigentes donde estuvo María con su hija Luma Zerbino, quien también estuvo muy presente no solo ayudando a la familia de Maxi Araújo sino también a muchos otros juveniles del bohemio.