El pasado 12 de junio un avión de Air India que realizaba la ruta entre Ahmedabad, en el oeste de India, y Londres se estrelló segundos después del despegue, provocando la muerte de 242 personas a bordo y 18 en tierra.
A un mes del accidente, un informe preliminar de la Oficina de Investigación de Accidentes Aéreos de la India publicado en las últimas horas atribuye el incidente a una falla en el suministro de combustible.
Según el documento, consignado por la agencia EFE, “los interruptores de corte de combustible de ambos motores fueron accionados casi simultáneamente tres segundos después del despegue, dejando los motores sin propulsión y provocando una rápida pérdida de altitud”.
Cambiar a "corte" es una acción que normalmente se realiza solo después del aterrizaje.
Las grabaciones de voz recuperadas de la cabina revelan que, tras el corte, uno de los pilotos preguntó al otro por qué había interrumpido el suministro. El segundo respondió que no lo había hecho.
Aunque los interruptores fueron devueltos rápidamente a la posición de funcionamiento y los motores comenzaron a reiniciarse, la aeronave ya había descendido de forma crítica.
Según los datos provenientes de las cajas negras recuperadas por los investigadores, a los pocos segundos del intento de reactivación, uno de los pilotos emitió el mensaje de emergencia, pero aunque el controlador aéreo intentó establecer contacto no obtuvo respuesta y presenció el accidente a la distancia.
Si bien el informe no atribuye responsabilidades ni conclusiones definitivas, sostiene que los interruptores están ubicados en la consola central de la cabina y protegidos por una barra metálica y un mecanismo de seguridad que evita su activación accidental.