14 de agosto de 2026 10:35 hs

Elon Musk avanza con Terafab, una gigantesca fábrica de semiconductores que Tesla y SpaceX construirán en Texas y que, de acuerdo al empresario, llegará a tener una superficie cercana a los 100 millones de pies cuadrados.

Con una inversión inicial de US$16.800 millones, el proyecto "50 veces más grande que el Pentágono" estará ubicado en el condado de Grimes, cerca de College Station. La iniciativa busca concentrar en un mismo complejo distintas etapas de la fabricación de chips, desde el diseño y la producción hasta el empaquetado avanzado y las pruebas.

Conforme a los lineamientos detallados por Musk, la dimensión de Terafab responde a una necesidad concreta de las ambas firmas de contar con una producción propia de procesadores para Inteligencia Artificial (IA). SpaceX explicó en documentos presentados ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) que pretende alcanzar una capacidad equivalente a un teravatio de cómputo por año, con el objetivo de reducir posibles faltantes de chips y disminuir la dependencia de proveedores externos.

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¿Para qué servirá Terafab, el megaproyecto 50 veces más grande que el Pentagono?

Terafab estará orientada principalmente a la producción de chips de IA y memoria destinados a los proyectos de Tesla, SpaceX y xAI. Entre sus aplicaciones estarán los vehículos autónomos, los robots humanoides Optimus y los sistemas informáticos que SpaceX proyecta desplegar en el espacio.

El complejo fue diseñado bajo un modelo de integración vertical. Esto significa que distintas partes del proceso que habitualmente se realizan en instalaciones y empresas separadas podrán concentrarse en un mismo lugar. El plan contempla el diseño, la fabricación de circuitos lógicos y memoria, la producción de máscaras para litografía, el empaquetado avanzado y las pruebas.

SpaceX indicó en su presentación ante la SEC que esta integración busca acelerar el desarrollo de nuevos chips, facilitar las modificaciones de diseño y reducir posibles obstáculos en la cadena de suministro.

La compañía de Musk también plantea utilizar los procesadores en centros de datos espaciales. La idea forma parte de su estrategia para trasladar una parte del procesamiento de IA fuera de la Tierra, utilizando infraestructura orbital alimentada por energía solar.

Para llevar adelante la fabricación, Intel participa como socio tecnológico. La compañía confirmó su incorporación y aportará capacidades para el diseño, fabricación y empaquetado de chips de alto rendimiento.

La construcción también contempla una escala laboral considerable. El complejo tiene prevista la creación de al menos 3000 puestos de trabajo en la zona de Texas. La inversión inicial anunciada corresponde a US$16.800 millones, aunque los planes de expansión a largo plazo podrían elevar considerablemente el costo total del programa.

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