Los almirantes ordenaban que el Servicio de Aprovisionamiento de la Armada les enviara carne de lomo para actividades sociales. Los envíos se cumplían, a pesar que ese tipo carne no existía en los depósitos del Servicio, ya que su compra no había sido licitada. El frigorífico proveedor fijaba el precio y ese monto se descontaba de las entregas pendientes de carne de cerdo (bondiola), que sí había sido licitada.
Ese es uno de los hallazgos colaterales de la investigación administrativa realizada en la Armada tras descubrirse el faltante de 35 toneladas de carne de cerdo. Ese hallazgo se constató en una investigación de urgencia realizada en 2022. Todo el caso está ahora siendo analizado por la fiscal de delitos complejos Sandra Fleitas, quien ha incautado documentos de la Armada y tomado declaración a varios de sus integrantes.
El marinero encargado de la carnicería Luis Prado declaró en diciembre de 2022 en la investigación administrativa, según documentos a los que tuvo acceso El Observador, que los “pedidos especiales” de carne incluían “colita de cuadril, peceto, riñones, chorizos y lomo” y eran necesarios cuando se hacían “comidas especiales”.
La marinera Carol Ramos, encargada de compras, facturación y control de remitos, dijo que esos cortes de carne “se necesitan para alguna parrillada”.
“Generalmente se piden cortes especiales como apoyo a las reuniones de camaradería”, señaló y dijo que estas “conversiones” de carne licitada por cortes “especiales” eran autorizadas por el capitán de fragata Fernando Varietti, segundo jefe del Servicio de Aprovisionamiento durante los hechos investigados.
Varietti es uno de los oficiales que aparece más comprometido en la investigación por la desaparición de las 35 toneladas de carne. Al declarar en la investigación administrativa admitió que en la Armada entran “cortes no licitados y luego se convierten en los cortes autorizados por la licitación”.
Matías Morencio, marinero que trabaja en los servicios de alimentación, declaró que estos pedidos eran para “despedidas de oficiales, reuniones”.
“Se pedían el asado para alguna parrillada, achuras, etc”.
La marinera Dayana García declaró que “el lomo se pide para Aycar (Ayudantía del comandante en jefe)”. “Se pide una caja, se hace conversión por bondiola. Cada dos meses se pide, aproximadamente”.
El capitán de fragata Raúl Nieto, otro de los más implicados en el caso, jefe de la División Aprovisionamiento al momento de las irregularidades investigadas, declaró que cuando tomó el cargo estas conversiones ya se hacían, según le indicó Varietti. Eran necesarias para “relevos, agasajos, navegaciones. Se hacía para ayudantías y también hacía pedidos especiales de cajas de lomo para Aycar (Ayudantía del comandante en jefe)”.
Un planillado incorporado al expediente de la investigación administrativa da cuenta por ejemplo que el 24 de mayo de 2022 se “convirtieron” 12,95 kilos de lomo con la siguiente explicación: “Se pidió lomo para Sr. Almirante”. Otro pedido de 19 kilos de lomo está asentado el 19 de octubre de 2022. La justificación estampada en la planilla en ese caso dice: “pedido para Sr. Almirante, conversión por bondiola”. En ninguno de los dos casos figura el precio según el cual se realizó la conversión. Tampoco se dice qué almirante fue responsable del pedido.
En marzo de 2023 declaró en la investigación administrativa Fernando Irigoyen, del Frigorífico Saturno, empresa que desde 2013 provee de carne de cerdo a la Armada. Irigoyen señaló que una semana antes le habían pedido “una caja de lomo” a facturar como aguja. “La caja de lomo o cajas de lomo es algo habitual que se solicita y siempre se descuenta de algún saldo”. Agregó que los pedidos aumentaban a fin de año “por las fechas festivas”.
Tanto Nieto como Varietti señalaron que estas conversiones son las que explicarían los faltantes de decenas de toneladas de carne de bondiola, pero de la lectura del expediente emerge que no es así. Más que la explicación para las irregularidades, estas “conversiones” son una nueva irregularidad dentro del conjunto de hechos que ahora estudia la Fiscalía. En ese sentido, la instructora de la investigación administrativa, la abogada Verónica Viaño, recordó que existen 28 remitos de carne que nunca entró a la Armada y agregó: “Se deja constancia que esa mercadería además de que nunca se entregó, no se usó como conversión de mercadería”.
O sea que carne faltante y la carne “convertida” van por carriles separados.
En folios consta que los productos no licitados que se compraban –siempre al Frigorífico Saturno- se pagaban muy por encima de los precios del mercado.
Viaño se pregunta si eso no constituye otro delito en sí mismo.
Irigoyen adujo que el precio del lomo y otros productos pedidos por fuera de las licitaciones era el mismo que el de venta al público de cualquier carnicería.
En marzo Telemundo informó que una investigación de urgencia realizada en 2022 en la Armada había encontrado que faltaban 35 toneladas de carne en la Armada y que se habían encontrado 26 remitos fraguados que habían sido entregados por el capitán Nieto a una suboficial en la plaza Cuba, para que ella los incorporara a la contabilidad de la Armada.
Fue la marinera García quien avisó a sus superiores de la existencia de los 26 remitos irregulares que pretendían justificar faltantes de carne. Tales remitos tienen un sello que no es el de la carnicería de la Armada y muchos de ellos llevan una firma que no se sabe de quién es.
En la investigación administrativa, Nieto adujo que se los había llevado por error a su casa, y que solo pretendía retornarlos.
La investigación administrativa que realizó Viaño, posterior a la de urgencia, concluyó que existieron hechos de apariencia delictiva, que llevaron al comandante en jefe Jorge Wilson a denunciar el caso ante Fiscalía.
La denuncia recayó a fines de 2022 en la fiscalía de Delitos Económicos y Complejos de Segundo Turno, a cargo entonces del fiscal Ricardo Lackner. El 1 de enero de 2023, Lackner fue trasladado y la fiscal Silvia Porteiro asumió esa fiscalía. Más recientemente Porteiro pidió ser trasladada a otra fiscalía y el caso fue tomado por Fleitas.
Según documentos que citó Telemundo y están en poder de El Observador, en octubre de 2022 una investigación de urgencia realizada en el Servicio de Aprovisionamiento de la Armada concluyó que “34.936 kilos de carne de cerdo, que equivalen a 5.181.920 pesos, no se pueden justificar como ingresados a la Armada”.