8 de julio de 2026 14:23 hs

La Jefatura de Policía de Tacuarembó trabaja sobre "líneas firmes" para esclarecer la violenta rapiña sufrida por un cambista de 65 años y su pareja, de 63, quienes fueron atacados el martes por delincuentes encapuchados que los golpearon, les arrojaron gas pimienta y escaparon en un vehículo que luego apareció incendiado.

En diálogo con El Observador, el jefe de Policía de Tacuarembó, Roberto Pereira, dejó entrever que los elementos reunidos hasta el momento permiten descartar que se haya tratado de un robo improvisado. "No fueron así nomás", respondió al ser consultado sobre la hipótesis de que el ataque hubiera sido planificado.

El jerarca también confirmó que el automóvil utilizado por los delincuentes no pertenece al departamento, aunque prefirió no revelar de dónde proviene para no comprometer las actuaciones ni entorpecer la investigación. "La mano viene medio enredada pero hay líneas para trabajar, hay bastante", sostuvo.

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El ataque, la plata escondida en la ropa y un auto "de afuera"

Según informó la Jefatura de Policía, el hecho ocurrió sobre las 19:50 del martes en la intersección de Sarandí y Baltazar Brum, cuando la pareja descendía del auto en el que se trasladaba y pretendía ingresar a su casa.

En ese momento, el hombre de 65 años fue sorprendido por la espalda por dos individuos con los rostros cubiertos por capuchas, quienes lo golpearon en la cabeza con un objeto contundente y le sustrajeron un bolso que contenía una máquina para realizar juegos de azar —quinielas, tómbolas y raspaditas—, valuada en unos $ 10.000.

Los asaltantes escaparon inmediatamente en un automóvil blanco que, minutos más tarde, fue incendiado por completo en un predio forestal ubicado en el kilómetro 391 de la Ruta 5.

Aunque el objetivo era un cambista, Pereira aseguró que los delincuentes no lograron apoderarse del dinero. "No llevaron plata, le llevaron una maquinita de hacer quiniela, pero plata no", afirmó.

Pereira explicó que, por las características de su actividad y al ser conocido en la zona, los delincuentes podían presumir que llevaba dinero consigo. "Todo indicaba que tenía plata, pero la tenía dentro de la ropa, aparentemente", comentó.

El hombre fue trasladado a un centro asistencial, donde se le diagnosticaron "lesiones subcutáneas tipo escalpes a nivel del cuero cabelludo", mientras que su pareja no presentó lesiones, de acuerdo con el parte oficial.

Pereira contó que volvió a ver a la víctima pocas horas después del ataque. "Andaba por acá de mañana, tiene un parche en la cabeza, le cortó la cabeza. Él dice que era un revólver, que andaban con un revólver, pero tampoco está seguro", relató.

Según indicó, los delincuentes sorprendieron al hombre desde atrás. "Le voltearon cuando aparentemente se colgaron de atrás. Le sacaron las cosas, empujaron a la señora y le dieron un golpe a él", detalló.

Las imágenes del hecho, captadas por una cámara de seguridad de la zona, fueron divulgadas por el periodista Marcos Ademar Pereira y muestran el momento exacto en que las víctimas llegan a su vivienda y son sorprendidas por los asaltantes.

En el lugar trabajaron efectivos del Grupo de Respuesta Táctica, la Dirección de Investigaciones y Policía Científica, que realizaron los relevamientos correspondientes tanto en la escena del ataque como en el lugar donde apareció el vehículo incendiado.

La Dirección de Investigaciones continúa analizando distintos elementos obtenidos durante las primeras actuaciones, además de cámaras de videovigilancia y otras evidencias, con el objetivo de identificar a los autores y reconstruir su recorrido antes y después de la rapiña.

"Acá no hay rapiñas"

El jefe policial remarcó que hechos de estas características son poco frecuentes en el departamento y aseguró que los indicadores muestran una baja de este delito. "Este año vamos con un 40% menos de rapiñas que el año pasado, y el año pasado ya había poquitas", afirmó.

Pereira describió a Tacuarembó como "una zona muy tranquila" y explicó que la mayoría de los delitos contra la propiedad corresponden a hurtos menores. "Hay hurtos 'baratos', el que roba para ir a la boca a comprar un 'chasqui'. Eso sí tenemos y lo combatimos con presencia en la calle. Rapiñas no hay, y menos con violencia", señaló.

Incluso sostuvo que hechos que en otras ciudades podrían resultar habituales tienen otra dimensión en el departamento. "Las rapiñas acá son... bueno, le sacan un par de zapatos y le dan dos piñazos a un gurí que sale del liceo. Eso ya es gravísimo para acá. Es una zona muy tranquila", dijo.

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