Ese mismo residente en Casavalle no llega siquiera a tener una entrada de dinero que alcance un sueldo mínimo. Sucede que habita en hogares que, en promedio, hay más hijos. Vive en una zona en que los adultos tienen, en promedio, la mitad de años de estudio que aquellos de barrios más pudientes. Reside en calles más distantes de los grandes servicios. En una región con más informalidad. En un trozo de mapa donde casi nadie tiene rentas, pero muchos requieren de transferencias del Estado o una changa para llegar a fin de mes.
“La fragmentación es tal que muchos niños de un barrio jamás cruzan el puente que los separa de otros barrios: solo lo hacen para ir a una atención médica al Pereira Rossell”. Y, a la inversa, hay niños en la costa que piensan que el Centro es Arocena y Schroeder (por la intersección de Carrasco).
Según Menese esa desigualdad está “muy atada a la realidad educativa y a la incapacidad de las políticas de integrar a unos niños con otros”. Aquello de que a la escuela pública asiste el hijo del albañil y el doctor que comparten un mismo banco es solo un imaginario que acabó antes que el siglo XX.
En barrios como Las Acacias, Manga o Paso de la Arena el promedio de los adultos no acabó la enseñanza obligatoria. En Punta Carreras, Pocitos o Punta Gorda, la media alcanzó la universidad. Así de distante.
“Las profesiones más altas (más educados), más integradas al crecimiento económico, luego de cierto punto pagan mucho más”. Por eso se explica la diferencia de ingresos entre los barrios más educados y aquellos que no, señala la profesora de Sociología María José Álvarez, autora del reciente libro Costly Opportunities, sobre movilidad social en sociedades segregadas.
“En el mundo, no solo en Uruguay, los rendimientos por mayor cantidad de años de estudio crecen un montón —sobre todo tras el primer año de alcanzarse la enseñanza superior—, lo que va distanciando a aquellos de los barrios más pudientes de aquellos más rezagados”. “En el mundo, no solo en Uruguay, los rendimientos por mayor cantidad de años de estudio crecen un montón —sobre todo tras el primer año de alcanzarse la enseñanza superior—, lo que va distanciando a aquellos de los barrios más pudientes de aquellos más rezagados”.
Prueba de la “dureza” de esta escasa movilidad que permite la educación, en más de dos décadas “el ranking de ingresos per cápita por barrios no varía, todos siguen en las mismas posiciones, solo que la brecha se agranda (los ricos se hacen más ricos)”.
La evolución de los ingresos en los distintos barrios
En Montevideo “hay una lotería de la cuna”: dime dónde naciste y te diré qué chances sociales tienes. Así lo define Álvarez. ¿Por qué? Porque “un individuo que nace con una mamá jefa de hogar, empleada doméstica, en un barrio homogéneamente pobre, tendrá menos chances de movilidad social que un niño de las mismas características en un barrio más heterogéneo… existe —para bien o para mal— un efecto de los vecinos y del entorno que permiten crecer”.
Hace más de dos décadas, los investigadores Alejandro Retamoso y Rubén Katzman habían demostrado que en Montevideo un niño que acudía a una escuela en que sus compañeros eran igual de pobres que él, tenía menos chances de mejora de desempeños que si asistía a un centro educativo más variado.
Más de 20 años después, el Instituto Nacional de Evaluación Educativa publicó una serie de informes en que revela que esa segregación fue incluso creciendo: escuela para pobres versus escuelas para ricos.
Como “la interacción entre individuos distintos no se da por ósmosis, sino que tiene que haber un ámbito de encuentro, la heterogeneidad de la escuela pasa a cumplir un rol clave”, dice la socióloga Álvarez.
Es una política que va de la mano de viviendas más integradas y espacios públicos en que compartan unos con otros. Como ejemplo, cita el potente sistema de políticas públicas de Bogotá, o la transformación de Medellín tras el fin de la era Escobar.
En la capital de Uruguay, sin embargo, la eficacia de las políticas públicas, dice Álvarez, “no han podido acortar la desigualdad estructural. Ni siquiera en la época del auge de los commodities, durante las primeras dos administraciones del Frente Amplio, porque si bien se achicó la pobreza monetaria, siguió habiendo bolsones de informalidad y de baja productividad”.
¿La consecuencia? El ranking de ingresos por barrios no varía. Al contrario: se agranda la brecha.
Menese lo resume así: “Las crisis no les pega a todos por igual, y las bonanzas tampoco las aprovechan todos por igual… basta ver la intensidad del crecimiento en Carrasco desde la emergencia sanitaria”.
Y como si fuera poco, concluye el sociólogo tras los cálculos, “en los barrios más pudientes es donde la sociedad termina volcando los mayores recursos: mejor infraestructura, más transporte, docentes que rotan menos, más formados y por tanto con mejores salarios…”.
¿Cómo se procesaron los datos?
Los datos que se exponen en esta nota toman la serie armonizada de la Encuesta Continua de Hogares (ECH) desde el año 2001 a 2023 inclusive. Previo al 2001, la ECH trabajaba con desagregación por centros comunales zonales y no por barrios. Y antes de los 90 no había siquiera desagregación salvo por segmentos y estratos censales que no corresponden necesariamente a barrios o centros comunales zonales.
Por tanto, se toma la serie para las 62 aproximaciones a barrios que establece el Instituto Nacional de Estadísticas. Es una serie general y no es un panel, lo que quiere decir que no son los mismos hogares que se siguen, sino que son diferentes muestras representativas del barrio.
Los ingresos totales del hogar son los ingresos, menos el valor locativo, dividido los integrantes del hogar (sin servicio doméstico). Las estimaciones se hicieron con los datos ponderados, usando el ponderador anual que el propio INE incluye en las ECH de cada año.
Aquí puede verse la serie sin deflactar.
Para hacer comparativos y ver la real evolución, se deflactó tomando en cuenta el IPC del año y se equiparó a precios de marzo 2024 (la ecuación: valor del año X / IPC del año X * IPC de marzo 2024).
Aquí puede descargarse la base completa con todas las operaciones estadísticas.