Los 3.200 socios capitalizadores del Casmu están llamados este martes a participar de una asamblea para aprobar el balance financiero del último año de la gestión de Raúl Rodríguez.
La puesta en consideración de los números generó un fuerte cruce entre las actuales autoridades y las anteriores por diferencias contables acerca de la situación financiera de la mutualista, que está intervenida por el MSP desde 2024 y es la tercera más grande de Uruguay con 174.033 afiliados.
“La situación económica reflejada en el presente balance evidencia un escenario de extrema fragilidad financiera”, advierte la comisión fiscal en un informe adjunto que fue adelantado en la noche del lunes por Búsqueda.
El ejercicio arroja una pérdida de U$S 26 millones. “Este resultado constituye un deterioro económico de magnitud y resulta diametralmente opuesto a lo que se venía afirmando respecto de la situación de la institución en ejercicios anteriores”, agrega el documento al que tuvo acceso El Observador.
La comisión fiscal señala que a este resultado negativo se suma la existencia de un “capital de trabajo deficitario”, es decir que las obligaciones de corto plazo (deudas) superan las cuentas por cobrar, lo que implica que la “institución enfrenta serias dificultades de liquidez para cumplir con los compromisos inmediatos, lo que compromete seriamente la viabilidad de la institución”.
El documento también menciona que de no adoptarse medidas estructurales urgentes y profundas cuya necesidad ha sido señalada por el MSP desde el 2024, se configura un “riesgo real para la continuidad prestacional de la mutualista y para el sustento laboral con más de 6.000 trabajadores entre personal técnico y no técnico”.
Desde la actual administración, a cargo de Domingo Beltramelli, señalaron a El Observador que trabajan para ordenar la gestión, mejorar la eficiencia y garantizar la continuidad de la atención a los usuarios.
De acuerdo con la comisión fiscal, el resultado negativo se explica en parte porque registraron ajustes correspondientes a pérdidas acumuladas al menos desde el año 2022 por aproximadamente U$S 20 millones que “no habían sido declarados en ejercicios anteriores”.
“Dentro de este monto, aproximadamente a U$S 14 millones corresponden a la regularización de saldos iniciales, es decir partidas con registro contable incorrecto que no permitió identificar con claridad su origen y destino”, dice.
Establece que las circunstancias dificultan la adecuada trazabilidad de los recursos de la institución y “ponen en duda la consistencia de los resultados positivos informados en ejercicios anteriores”.
En este sentido, la comisión expresa “una alerta institucional de máxima gravedad”. “La combinación de resultados operativos altamente comprometidos, el mayor endeudamiento histórico de la institución y la aparición de pérdidas no declaradas correspondientes a ejercicios anteriores, respecto de los cuales no ha sido posible determinar con precisión su origen y destino, sitúan a Casmu en una posición de extrema vulnerabilidad institucional y financiera”.
La defensa
El informe de la comisión fiscal fue cuestionado por el expresidente Raúl Rodríguez y su asesor Juan José Areosa.
Los médicos, que encabezaron la directiva anterior, señalaron respecto a los US$ 20 millones que no se contabilizaban que una parte ($510 millones) se arrastran de años y “hasta el momento los auditores externos no lo consideraban material en el total del pasivo, multifactorial, pero sobre todo por la implementación del sistema informático SAP”. Respecto al resto ($260 millones) son “pasivos que nunca se reconocieron y ahora hubo un cambio de criterio de nueve años para atrás” y corresponden a: premio 10% capitalizadores, que no se reconocía; incobrables, se reconoce llevando a pérdidas los socios (de muchos años para atrás), y cargas sociales de licencias, tienen 5% Fonasa, nunca se reconoció y se reconoce ahora.
De acuerdo con su criterio, el resultado integral del ejercicio debió ser $1.000 millones positivo.