El subsecretario de Defensa, Joel Rodríguez, compareció ante la Comisión de Defensa del Senado junto a autoridades de la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica (Dinacia), convocado por el senador nacionalista Javier García, quien cuestionó la implementación parcial del sistema y advirtió por el impacto que puede tener sobre la conectividad aérea del país.
Durante la sesión, a la que accedió El Observador, Rodríguez sostuvo que el sistema "está publicado, se puso en funcionamiento", pero admitió que "no fue posible cubrir las 24 horas todos los días" porque no se logra garantizar la presencia de tres controladores aéreos por turno, el mínimo que la Dinacia determinó como necesario para operar el ILS con seguridad.
"No es lo óptimo", reconoció el jerarca en rueda de prensa luego de la instancia parlamentaria, y explicó que actualmente el servicio funciona de forma parcial mientras el ministerio intenta reorganizar las guardias y alcanzar acuerdos que permitan brindar cobertura permanente.
"No tenemos las personas suficientes"
Rodríguez insistió en que el problema no radica en la tecnología instalada ni en un conflicto sindical, sino en la escasez de personal especializado.
Según explicó, un controlador aéreo requiere entre dos y dos años y medio de formación antes de quedar habilitado para operar en un aeropuerto determinado. Además, recordó que entre 2018 y comienzos de 2025 no se abrió ningún curso de formación de controladores, lo que derivó en el déficit actual de funcionarios.
"No tenemos las personas suficientes para resolver la operativa óptima", afirmó el subsecretario, quien señaló que el ministerio recurrió inicialmente a las horas extras para cubrir el tercer puesto en la torre de control, aunque ese mecanismo no permitió asegurar el servicio todos los días porque la normativa no habilita a obligar a los funcionarios a realizarlas.
El gobierno espera incorporar nuevos controladores cuando finalice el curso actualmente en marcha y, además, iniciar una nueva generación de formación durante este año.
El director de la Dinacia, Alejandro Trujillo, explicó que el aeropuerto normalmente opera con dos controladores en la torre, pero que el nuevo procedimiento de baja visibilidad exige un tercero debido al aumento de la carga de trabajo cuando los controladores dejan de tener referencia visual y deben coordinar el movimiento de aeronaves únicamente mediante comunicaciones, luces y otros sistemas de apoyo.
Según indicó, esa necesidad surgió luego de los simulacros y del análisis de riesgo realizado durante la implementación del sistema. "Lo ideal sería tener tres funcionarios incluso sin ILS, pero hoy ya estamos operando con medidas de contingencia", afirmó Trujillo.
Defensa argumenta que se priorizó la seguridad
Las autoridades defendieron la demora en la puesta en marcha del sistema y señalaron que, una vez culminadas las obras de infraestructura en enero, fue necesario completar una serie de procedimientos técnicos, validar las operaciones con especialistas de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), retirar obstáculos en la aproximación a la pista, publicar los nuevos procedimientos y capacitar a los controladores antes de habilitar el servicio.
Rodríguez afirmó que todas esas etapas tuvieron como prioridad la seguridad operacional. "El Estado tiene como principal cometido la seguridad operacional. No desconocemos las expectativas que generó este sistema, pero el elemento número uno por el que debemos velar es la seguridad", sostuvo.
El impacto en la conectividad
Durante la comparecencia, el senador nacionalista y exministro de Defensa, Javier García, calificó la situación como "grave" y sostuvo que la implementación parcial del ILS afecta la competitividad del país.
El legislador recordó que representantes de las aerolíneas ya habían advertido en el Parlamento que la incertidumbre sobre la disponibilidad del sistema puede llevar a las compañías a privilegiar otros destinos frente a Montevideo.
"Lo que se necesitan son certezas", afirmó García, quien pidió conocer cuándo el sistema funcionará de manera ininterrumpida y reclamó los informes técnicos elaborados por la Dinacia sobre la implementación del nuevo sistema.
Ante esos cuestionamientos, Rodríguez respondió que el ministerio mantiene conversaciones con las aerolíneas y que esperaba reunirse con sus representantes este martes para explicar el estado de situación. También aseguró que el objetivo es que la cobertura completa del sistema pueda concretarse "a la brevedad".
Aerolíneas denuncian restricciones "injustificadas"
La comparecencia de las autoridades de Defensa se produjo pocos días después de que las principales aerolíneas que operan en el Aeropuerto de Carrasco denunciaran pérdidas económicas, demoras y cancelaciones derivadas de la implementación parcial del sistema ILS Categoría III b.
En un correo electrónico enviado al concesionario Aeropuertos Uruguay, al que tuvo acceso El Observador, las compañías expresaron su "profunda preocupación y descontento" por el régimen transitorio aprobado por el gobierno, que habilita el uso del sistema únicamente en determinadas franjas horarias y mantiene restricciones para los despegues.
La nota, firmada por representantes de Copa Airlines, Iberia, Aerolíneas Argentinas, Gol, Latam, Avianca, JetSmart, American Airlines y otras empresas del sector, sostiene que esas limitaciones están provocando un "impacto severamente negativo" sobre la previsibilidad de las operaciones.
Las aerolíneas cuestionaron especialmente que un aeropuerto certificado para operar con tecnología CAT III b continúe exigiendo mínimos de visibilidad propios de un sistema de Categoría I para los despegues.
"Resulta contradictorio que un aeródromo certificado y equipado para recibir aeronaves en condiciones de baja visibilidad (CAT III b) imponga mínimos tan restrictivos para las salidas, neutralizando el beneficio operativo de la infraestructura y atrapando aeronaves en tierra que técnicamente están habilitadas para despegar con márgenes menores", señalaron.
Como respaldo a sus reclamos, las empresas enumeraron varios episodios ocurridos entre el 28 de junio y el 1° de julio. Copa Airlines reportó desvíos hacia Ezeiza y Asunción, además de importantes demoras; Latam informó retornos a Guarulhos y la cancelación de una operación; mientras que Aerolíneas Argentinas notificó desvíos, cancelaciones y retrasos de hasta una hora y 45 minutos.
Las compañías afirmaron que estas situaciones generan costos millonarios por consumo adicional de combustible, tasas aeroportuarias, reprogramaciones y penalizaciones, además de afectar la experiencia de los pasajeros y la conectividad aérea de Uruguay.
A raíz de esa situación solicitaron una reunión urgente con Aeropuertos Uruguay y las autoridades técnicas para revisar los criterios aplicados en los NOTAM, ampliar la disponibilidad del sistema y flexibilizar las restricciones vigentes para los despegues.