Cinco años después, su nombre volvió a ser solución y esta vez sin rivales que hicieran necesaria una competencia electoral. Como no ocurría desde 2008 con Jorge Brovetto, el Congreso frenteamplista le otorgó por aclamación el cetro de Líber Seregni y Tabaré Vázquez.
Apenas tomó el micrófono en el Palacio Peñarol, el flamante presidente reelecto del oficialismo nombró a tres dirigentes que estuvieron detrás de su salto a la política partidaria. Y luego finalizó con una promesa que a priori lo descarta como candidato para 2029: "Créanme que me voy a quedar en la presidencia del Frente Amplio hasta el último día que termine esta presidencia. Ni un día más, ni un día menos".
A poco de asumir Orsi, el propio Pereira bromeó en círculos de confianza con que sería como un “monje negro” del gobierno, mediando tras bambalinas para desactivar tensiones y mantener la armonía en la izquierda. Desde ese rol, por ejemplo, se reúne a menudo con el presidente Orsi en encuentros reservados.
Frente a los micrófonos sigue en una función de “arrastrar marca”, al decir de algunos dirigentes; es ese primer vocero oficialista que responde a la oposición y libera del desgaste a la cúpula del gobierno, no sin concentrar críticas por “pasarse de rosca” o generar rechazo fuera del mundo frenteamplista.
Fernando Pereira durante su discurso luego de haber sido reelecto como presidente del Frente Amplio
Foto: Gastón Britos / FocoUy
La cocina política
“Yo estoy acá por culpa de Daniel Marsiglia ”, ha contado Pereira en algunos comités de base cuando sale de los temas de agenda. “Un día fue a embromarme al PIT-CNT por si tenía intención de ser presidente del Frente (...). Yo puse una vara muy alta: que se lograran consensos muy amplios. Y se lograron”.
Aquella jugada se tejió en reserva hasta la picardía de Mujica el 25 de agosto. Hasta apenas tres semanas antes de ese día del Comité de Base, el exintendente Marcos Carámbula llegaba como la figura de más amplio consenso con el apoyo del MPP y del Partido Comunista, pero se bajó de la contienda arguyendo que “la biología manda”.
El entonces presidente frenteamplista Javier Miranda había perdido casi todos los respaldos tras el estreno del Frente en la oposición y estaba rodeado por un Grupo de Acompañamiento integrado por dirigentes de los principales sectores. Tenía además todos los puentes cortados con Luis Lacalle Pou, quien en su pico de popularidad con la pandemia llegó a declarar en una entrevista para La Nación: "Nos cuesta relacionarnos con el Frente Amplio porque es muy difícil saber qué es el Frente Amplio y quién es el Frente Amplio".
El paso atrás de Carámbula reinició la danza de nombres para suplantar a Miranda. En una reunión en la Casa del Pueblo, los dirigentes de la alianza que había llevado a Carolina Cosse a la Intendencia de Montevideo acordaron empezar a manejar como candidato a Gonzalo Civila, el secretario general del Partido Socialista. A favor de esa postulación iban a operar políticamente la propia intendenta Cosse –quien ya perfilaba una interna contra Orsi de cara a 2024– y el comunista Juan Castillo.
Bolches, tupas, latas y la Vertiente
La aparición de Fernando Pereira en escena reconfiguró el mapa y dejó secuelas que hasta hoy persisten entre socialistas y comunistas.
Marsiglia, hoy adscripto en el Ministerio de Defensa, era en 2021 el secretario de Unidad Política del Partido Comunista, un puesto dedicado a la interna del Frente Amplio. Con Pereira compartía el comando pro referéndum contra 135 artículos de la LUC, que se reunía en el PIT-CNT.
A comienzos de julio, la oposición había presentado a la Corte Electoral más de 800 mil firmas para convocar a la consulta popular. Pese a que al inicio había argumentado en contra de ese camino, la cara de Pereira con tapabocas y una planilla por las calles de Montevideo terminó siendo una de las más visibles de la campaña de recolección de firmas.
Marsiglia obtuvo luz verde del presidente del PIT-CNT para manejar su nombre en busca de consensos. Al siguiente Ejecutivo del Partido Comunista, puso al tanto a Castillo, quien no dudó en respaldar las conversaciones a favor de quien fuera su compañero por casi 20 años en la central.
Algunos socialistas reprochan hasta hoy que el ahora ministro de Trabajo le soltara la mano a Civila en 2021 luego de haber avalado su postulación.
Pronto se abrió una cuña en la interna comunista. El senador Óscar Andrade sostenía que Pereira tenía que continuar en el PIT-CNT hasta después del referéndum. “Ahora tenemos un problema con eso”, dijo a El Observador el 26 de agosto de 2021. “El consenso es importante, el peor escenario es siete u ocho candidaturas y un candidato que nazca con bajo porcentaje de aprobación. O distraer la atención del referéndum en la atención de la interna fragmentada. (...) Si encontrás un compañero que te salva de ese escenario y ese es Fernando, bienvenido. A mí instrumentalmente, que no estuve en la chica de las negociaciones (...), mi mirada hubiese sido reservar el nombre, no lo tires para afuera, en todo caso postergá la decisión para mitad del año que viene”.
Andrade mantuvo esos argumentos en el Comité Central comunista que tuvo lugar diez días después, pero el partido terminó resolviendo ese fin de semana a favor de Pereira. Para entonces, ya se habían expresado públicamente el MPP y la Vertiente Artiguista. Este último es el sector al que pertenece Pereira desde su incorporación en 1996 de la mano del dirigente sindical Juan José Bentancor.
De inmediato, el comunista Marsiglia y el Marcelo Melo, un histórico de la Vertiente y de la cocina política en el FA conocido como el “Perro”, comenzaron la ronda de reuniones para tejer los acuerdos. Se sumó por ejemplo Rafael Michelini, a quien días antes el Nuevo Espacio había lanzado como posible candidato en la danza de nombres.
En el bloque progresista y del astorismo, el propio Pereira reconoció como figura clave a Ewe Vaz. Profesor de matemáticas de trato afable y otrora joven comunista a la salida de la dictadura, es un hombre de estrecha confianza de Mario Bergara –fue su jefe de campaña en 2019– y en esta etapa defendió en varios ámbitos la candidatura de Pereira, a quien consideraba el nombre más potente y con más credenciales para digerir la derrota y volver a disputar el poder.
Otra de las primeras reuniones en procura de cerrar el acuerdo fue con José Mujica. El “Pepe”, quien fue el tercer nombre a quien Pereira atribuyó este domingo su cambio de rol, venía de impulsar al entonces presidente del PIT-CNT como candidato para la intendencia.
Desde entonces, el MPP ha sido un puntal de apoyo para Pereira y fue uno de los impulsores para su reelección en el Congreso y no en elecciones, manejando como una de las razones la necesidad de no exponerlo a una votación más baja que la que tuvo en 2021 en un contexto de baja aprobación del gobierno.
Perfil político de Fernando Pereira
“En mi casa Líber Seregni era un líder político, Zelmar (Michelini) era dios”, contó días atrás en un homenaje al dirigente batllista y fundador del Frente Amplio asesinado en dictadura.
Pereira suele compartir que su padre fue destituido del Poder Judicial por su adhesión a Zelmar y que aún en la escisión de Hugo Batalla para acompañar a Julio María Sanguinetti en la fórmula siempre mantuvieron respeto por la talla política del exvicepresidente.
El perfil de Pereira como “humanista cristiano” continuó luego en la actividad sindical al afiliarse en 1985 a Afuprim, gremio de los trabajadores de Primaria. En 1990 fue electo presidente del sindicato y miembro del Secretariado Ejecutivo de la FUM-TEP por la Lista 27-3-PRAXIS.
Cinco años después, ingresó al Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT y desde ahí se convirtió en exponente de la corriente Articulación, una línea moderada pero señalada por sus detractores por pegarse demasiado a los gobiernos del Frente Amplio.
En 1996 se afilió a la Vertiente Artiguista y ahí sigue hasta hoy. Según contó a Voces en 2008, pidió licencia en esa campaña para votar a Danilo Astori en la interna con José Mujica, aunque luego ha sostenido su “admiración” por el expresidente.
En 2006 asumió como coordinador de la central y pasó en 2015 tras una reforma del estatuto a ser su presidente. Renunció en noviembre del 2021 para dedicarse a la campaña en el FA.