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19 de mayo 2024 - 5:00hs

Carolina Cosse y Yamandú Orsi no levantan el puño cuando suena La Internacional. Y como con este himno más que centenario para el movimiento obrero, los principales candidatos del Frente Amplio también se desligan de las etiquetas clásicas de la izquierda.

"Soy frenteamplista", resume Cosse a El Observador. "A lo largo de los años me he forjado como independiente. Y creo que uno encuentra algún concepto en algo que puede explicar una realidad, después en otra cosa... (pero) me siento frenteamplista".

Orsi también prefiere no llevar una etiqueta: sí identifica "un componente muy fuerte" del nacionalismo popular propio del MPP al que pertenece desde 1990 y haberse peleado con el "internacionalismo" en que varios en la izquierda confiaron para robustecer la lucha a escala mundial.

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"Entonces, soy bastante raro desde el punto de vista ideológico. Porque me siento bastante nacionalista; de izquierda, donde hay cosas innegociables: los derechos sociales, la participación como meta para transformar la realidad. Alguien algún día se encargará de encasillarme", dice a El Observador.

–¿Usted no se anima a hacerlo?

–No, no. Aparte no me interesa, porque tengo un defecto: pienso todos los días.

Su rival Cosse –y posible compañera de fórmula– tiene entre sus principales respaldos a los dos partidos centenarios de la izquierda uruguaya: el Socialista y el Comunista, ambos enraizados en la teoría marxista, pero irremediablemente distanciados por la experiencia soviética.

Carolina Cosse
Carolina Cosse recorrió este lunes la zona de Piedras Blancas

Carolina Cosse recorrió este lunes la zona de Piedras Blancas

–¿Qué piensa Cosse de la lucha de clases que predican sus aliados?

–Tendría que bucear demasiado profundo y hoy hay cosas que me preocupan mucho más. Como que tengo un tsunami adelante con cosas que mucho más urgentes: lo que está pasando en el mundo y en Uruguay en términos de violencia, una economía que está absolutamente revolucionada, la forma de producir cambió, los países desarrollados están pensando en el siglo XXII con unos despliegues impresionantes de infraestructura. Esas son las cosas que más me preocupan antes de encontrar una ideología.

La ingeniera contesta durante un breve parate en su recorrida por el asentamiento Los Milagros y, como la campaña misma, prefiere no inmiscuirse en un debate filosófico y centra sus baterías en la agenda: habla de la inseguridad, del atraso cambiario y sale al cruce del nacionalista Álvaro Delgado.

Orsi habla con El Observador al cierre de una recorrida por la feria de Tristán Narvaja y tras haber pasado por los icónicos puestos de libros.

–Le mostraron varios títulos sobre el marxismo. ¿Puede decirse marxista?

–No. Sí soy marxista a la hora del estudio de la historia. El mejor aporte fue la metodología del análisis de la realidad. Pero no desde otro lugar. También el tema de la dialéctica es interesantísimo. Por supuesto que los aportes de ahí los tengo siempre para el análisis de la realidad. Yo que sé cómo se llama. Y sí, desde ese punto de vista sí.

Similar respuesta le daba Cosse en 2019 a Alfonso Lessa cuando le preguntó en radio Oriental si seguía siendo marxista: "A esta altura no. Pero lo estudio con mucho respeto. Lo fui, pero creo que la realidad es tan compleja, el mundo ha cambiado tanto, que hay que poner sobre la mesa todos los elementos posibles".

Por ese entonces era la precandidata del MPP, con quienes rompería después de las internas para acompañar al comunista Óscar Andrade en el segundo lugar de la lista 1001.

Cinco años más tarde, el nuevo postulante del espacio se identifica "mujiquista", a la vez que se pregunta si "hay una forma de pensamiento mujiquista". "Viste que hoy cualquiera que lidera algo ya se genera como una etiqueta propia. Yo soy bastante crítico con eso. El 'orsismo' me parece un invento extraño".

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–¿No lo ve como una forma de hablar de pragmatismo?

–Hay que ser muy cuidadosos con los "ismos".

–¿Y el socialismo?

–Ah, sigue siendo la gran utopía. El lugar hacia dónde caminás permanentemente, sabiendo que el mundo actual y el liberalismo han generado estrategias donde incluso si se manejan bien las cosas, desde ahí también podés hacer una sociedad más justa.

La etiqueta no es liviana: la portó el último candidato del FA, Daniel Martínez, como hombre de larga trayectoria en el Partido Socialista; el anterior, Tabaré Vázquez, trepó a lo más alto del poder como un afiliado de la colectividad, antes de renunciar a ella en pleno enfrentamiento por haber vetado la despenalización del aborto. "Concibo al socialismo como una pasión por la libertad, la democracia y la Justicia (...) Seguiré viviendo esa pasión como un socialista sin carné", escribió en noviembre de 2008.

"Ponga que soy un socialista liberal", le pidió en 2001 un ya veterano Líber Seregni al periodista Gerardo Bleier, en una de varias llamadas posteriores a una extensa entrevista para Posdata. El episodio, recopilado por el periodista Sergio Israel en "El General", ocurría en épocas de álgidos contrapuntos entre el líder retirado y Vázquez, cuestionando que el Frente al rechazar la reforma electoral "actuó con conservadurismo como no lo tienen los más conservadores de los conservadores".

Sin etiquetas

¿Por qué la dificultad de Cosse y Orsi para encasillarse en el espectro ideológico del Frente?

Para Jaime Yaffé, doctor en Ciencia Política, una razón radica "en que ninguno de los dos pertenece a organizaciones con las visiones ideológicas clásicas". "Con Orsi, si bien el MPP puede tener un horizonte socialista, no es un grupo que haga de eso un posicionamiento demasiado importante. Tiene una larga tradición de poner la acción por encima de las ideas, una visión muy pragmática".

"En el caso de Cosse, su grupo político (La Amplia) es una organización con muy poca elaboración ideológica, más bien enfocada en su candidatura", redondea. Esta lista creada por Carmen Beramendi para las elecciones de 2019 apuntó a retener votos cossistas por fuera de las estructuras tradicionales.

El segundo factor, tal vez el que más impregne las declaraciones de esta nota, es para Yaffé de pura "estrategia política electoral": "Las definiciones políticas tajantes no rinden en una campaña electoral (...) Probablemente sea más lo que reste que lo que sume".

"Lo que predomina incluso en los sectores más 'radicales' es la aceptación de que con los votantes de izquierda no alcanza. Lo más conveniente es exhibir un talante moderado, lo mismo que del otro lado hacen sectores del oficialismo", opina. "Saben que no es una batalla ideológica, sino electoral".

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Acto del Frente Amplio por el 26 de marzo
Acto del Frente Amplio por el 26 de marzo

Yaffé ya describía hace 20 años, en la antesala a que el FA ganara por primera vez el gobierno nacional, un proceso de moderación con signos marcados: el "descenso de la intensidad de los apegos a ciertas escuelas ideológicas estrictamente acotadas" y la propensión a "definiciones abiertas como 'socialista' (más que marxista) o aún más extensas y difusas, como 'progresista'".

Ya en los 90', escribía un dirigente de la Vertiente Artiguista: "El problema del confesionalismo partidario, que define una teoría y que la convierte en parte del programa partidario, es que después, si la teoría tiene eslabones que no le funcionan, no sabe cómo salir de ese corsé. (...) Vamos a un esquema de partido laico". Era Enrique Rubio.

Tres décadas después, este intelectual de izquierda insistió en que "la diversidad ideológica bajó", con modelos agotados que "llevaron a suavizar los extremos", más "la dosis de realismo" del gobierno. "Mucho de lo que aparece como que eclosiona son juegos de artificio más vinculados a pujas electorales que a diferencias ideológicas", dijo en 2023 a El Observador.

Cuando estaba en Equipos Consultores a fines de los '90, el sociólogo Agustín Canzani escribía que la distancia entre los grupos más a la izquierda y los de centro en el Frente era menor que la que había entre Asamblea Uruguay y los votantes del Partido Nacional. Casi tres décadas después, en sus informes a la dirigencia de la Huella de Seregni insiste en que así como hay una buena evaluación de los gobiernos frentistas, también la hay del de Luis Lacalle Pou, que pocos compran el discurso del "FA-PIT", pero tampoco cala hondo que este gobierno haya sido un rotundo fracaso.

Despuntaba el nuevo siglo y Yaffé ya escribía que en el Frente empezaba a "aceptarse corrientemente el término utopía, antes despreciado fuertemente como el extremo opuesto de la ciencia". El senador socialista Reinaldo Gargano y el intendente Mariano Arana pronunciaban en los '90 casi las mismas palabras que repiten hoy algunos líderes.

El historiador Fernando López D'Alessandro, un intelectual con fuerte prédica contra los dogmas, es tajante en ese sentido: "Las etiquetas se agotaron, son anacrónicas. Todas demostraron una estrechez muy grande para analizar realidades que son inmensamente complicadas. ¿Cómo vas a hacer un análisis del Medio Oriente basándote puramente en una concepción de lucha de clases? Es absurdo".

Por supuesto que más de uno controvierte estas tesis y reivindican las raíces. Los documentos del Partido Socialista y el Partido Comunista -de importante estructura- siguen hablando de la superación del capitalismo y que el sistema actual está agotado.

La nueva conducción de los "latas" arremete contra la "dilación en el progresismo" y sostiene que "la socialdemocracia ha fracasado".

El comunista Andrade, en tanto, ha llamado a "la disputa en toda la cancha" y "no en la que en general la politología" los "intenta acorralar, de que hay que competir para ver cuál es el más moderado de todos para así ganar algún voto distraído".

Cosse coincidió aquel día en que el Frente esté "firme en sus convicciones" y que "la amplitud no es que sea pasado por agua", según consignó una crónica de La Diaria.

"No visualizo el fin del capitalismo a la vuelta de la esquina", dijo Orsi en Voces en 2021. "Hay que ser realista. Hoy el centro está en retirada en muchas partes del mundo. Más allá del tema ideológico, creo que el centro es un lugar de encuentro, un resguardo en un mundo polarizado".

Moderación y profundidad

Desde su fundación en 1971, lejos está de agotarse el espectro ideológico del FA en la izquierda clásica, al tiempo que ambos precandidatos exhiben señas de identidad.

Ambos forjados en la militancia de la salida de la dictadura -Orsi entre "los zurdos" del IPA y Cosse en la UJC de la Facultad de Ingeniería-, los dos recaen hoy sobre el "Estado ausente" y promueven mayor protección social. Los dos coinciden en incorporar una mirada de ambiente -que todos los candidatos han incorporado en sus programas- y Cosse en especial recalca cada vez que puede en su sensibilidad de género.

“Pienso por ejemplo en el viejo Batlle y digo: qué vergüenza", dijo Cosse cuando se aprobó la ley de Tenencia Compartida. La intendenta también cita a menudo a "Don Pepe" para manejar los tiempos políticos y, sobre todo, los silencios: "El que se precipita, se precipita".

"Tiene una pinta bárbara de intendente colorado", ha bromeado varias veces el expresidente Sanguinetti sobre Orsi, quien cada vez que puede recuerda al batllista don Tomás Berreta como el primer canario en presidir la República. Como intendente de Canelones, Orsi se ha movido con destreza para negociar votos en la oposición y ser querido por los jefes comunales del Partido Nacional.

"Como dijo Tabaré hace mucho tiempo, nunca más vigente que ahora, entre tapar un pozo y dar un vaso de leche no tengo duda", proclamó Cosse en la intendencia. Entre sus declaraciones de principios y su "querer parecerse" a Vázquez -al decir del empresario Juan Salgado- también habla seguido sobre el "profundo humanismo" que comparten.

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Yamandú Orsi y Carolina Cosse negocian alternarse la presidencia del Congreso de Intendentes
Yamandú Orsi y Carolina Cosse negocian alternarse la presidencia del Congreso de Intendentes

"Si se trata de pelear contra la desigualdad, yo estoy radicalizado", responde Orsi al oficialismo, quien dentro de su tono conciliador aprovechó en agosto del 2021 para ser el primero en la izquierda en arremeter contra la "cesión de soberanía" en el Puerto de Montevideo.

"Es una izquierda profunda", defiende Lucía Topolansky a quienes lo acusan de ser "tibio", y Mujica dice que es "MPP con menos ladrillo". Bergara defendió ante los suyos que tiene más afinidad con el MPP que con los aliados de Cosse, aunque más de un militante le endilgó que "es el sector más antiseregnista que hay".

El blanco Sebastián Da Silva lo acusa de tener "menos profundidad que Tribilín" y el herrerista Ignacio De Posadas -en una entrevista en que hasta cuestionó la "profundidad" de Lacalle Pou- analizó que "es un perfil muy uruguayo que está a favor del bien y en contra del mal", pero que cuanto más avanza muestra "una desnudez brutal".

"Ella hace una buena síntesis de todo el FA", justificó Rafael Michelini para respaldar a una precandidata apuntalada por ortodoxos y progresistas. "El triunfo de Carolina es el triunfo de las ideas socialistas (...) de que no vamos a estar a los viandazos viendo cómo acomodamos el cuerpo", dijo el socialista Civila en un acto consignado por Búsqueda, y el comunista Castillo explicó a El Observador que en 2019 fueron por Andrade como el candidato "con discurso de clase (...) que planteara el escenario de una clase trabajadora y una clase dominante" que los camaradas sintieran como "útil para militar", mientras ella tiene "simpatías y condiciones" para efectivamente ganar la interna.

El blanco Jorge Gandini y el colorado Gabriel Gurméndez la comparan con Cristina Fernández de Kirchner, mientras Mujica arremete con que "no la bancan en el interior".

"Ya en la izquierda no se discuten el déficit fiscal o la inflación; aprendimos de Astori", dijo Orsi ante empresarios del Piso 40, al tiempo que Cosse tiene como principal referente económico a un hombre del astorismo como Pablo Ferreri.

Ella se ha desmarcado de las propuestas más radicales de sus aliados, desde la eliminación del liceo militar, hasta la supresión de incentivos económicos para la educación privada y también al reunirse con la reunión con la Jefa del Comando Sur de Estados Unidos, invitación que Orsi rechazó. Ellos, en cambio, le perdonan que no se pronuncie sobre un plebiscito de consecuencias trascendentes para el país y caro para su militancia.

La coherencia con las ideas en el gobierno será, en todo caso, otro cantar.

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Yamandú Orsi Carolina Cosse Frente Amplio

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