Un policía retirado que desde 2012 trabaja como cuidacoches en el entorno del Hospital Policial denunció que las autoridades de ese centro de salud intentan expulsarlo del lugar, una situación que derivó en actuaciones administrativas, intervenciones policiales e incluso una resolución judicial para intimarlo a retirarse.
La disputa quedó reflejada en una serie de documentos oficiales a los que accedió El Observador, donde consta que autoridades de la Dirección Nacional de Sanidad Policial notificaron en varias oportunidades al retirado para que dejara de desempeñar tareas vinculadas al cuidado de vehículos dentro del predio del centro asistencial.
Según surge de la documentación, las autoridades entienden que el hombre no puede desarrollar actividades laborales en el estacionamiento de usuarios del Hospital Policial ni realizar otras tareas remuneradas dentro del establecimiento debido a presuntos antecedentes penales en su legajo.
El conflicto escaló durante los últimos meses y terminó llegando al Juzgado de Faltas de 2° Turno. Una de las actuaciones incorporadas al expediente señala que el caso fue puesto en conocimiento de la Justicia y que el juez actuante dispuso "intimar al retiro del lugar".
"No soy delincuente"
El retirado policial, Gilmar González, asegura que detrás de las actuaciones existe un intento de desplazarlo del lugar donde trabaja desde hace más de una década. "Yo no soy delincuente, he laburado todos estos años, desde 2012, a voluntad de la gente y tengo muchísimos testigos", afirmó a El Observador.
Además, González cuestionó que las autoridades hayan actuado contra él mientras, según afirma, existen otras actividades informales que se desarrollan habitualmente en el entorno del Hospital Policial.
"Acá andan consumidores de pasta base y de todo dentro de los estacionamientos. Hay una señora que vende panchos, otra que vende empanadas y ninguna tiene permiso. A ellas no les piden papeles ni las intiman", sostuvo.
El retirado policial entiende que existe un trato desigual hacia su situación y reclama conocer cuáles fueron los fundamentos concretos que llevaron a las autoridades a iniciar actuaciones en su contra.
"Yo quiero saber en qué se basan, si yo no soy delincuente. He entrado a juzgados y fiscalías como cualquier ciudadano puede hacerlo, pero nunca fui remitido ni estoy robando nada. Esto siempre fue a voluntad de la gente", afirmó.
González recordó además que fue funcionario policial hasta marzo de 2011 y que también es usuario del Hospital Policial. "Trabajé hasta el 18 de marzo de 2011, cuando me balearon. Soy usuario del Hospital Policial y quiero saber en qué antecedentes se basan para decir que yo no puedo estar acá", insistió.
Además, sostiene que nunca tuvo problemas con la Justicia y que el trabajo como cuidacoches le permitió sostener su economía durante años. "A base de esto estaba sacando adelante una chacra que había alquilado. A mí me cortaron todo con esto", señaló.
Según relató, siente que las autoridades actuaron sin escucharlo y que las medidas se adoptaron sin contemplar su situación personal. "Se hizo todo por arriba, por encima de mi persona. Me menospreciaron, me destrataron como delincuente, peor que a un delincuente", cuestionó.
El exfuncionario policial aseguró además que decidió hacer pública la situación porque considera que afecta su honor y su trayectoria. "Camino con la frente tranquila y bien en alto. Nunca estuve remitido. Quiero que se dé a conocer todo esto y saber en qué se basaron para correrme del estacionamiento", afirmó.
Reiteradas notificaciones
La documentación muestra que las autoridades reiteraron en más de una oportunidad la prohibición de desempeñarse como cuidacoches dentro del predio.
En una constancia policial se deja registro de que el hombre ya había sido notificado previamente y que, pese a ello, continuó concurriendo al lugar.
Incluso se señala que en algunas oportunidades se negó a firmar las notificaciones entregadas por funcionarios policiales.
Según los documentos, las autoridades del Hospital Policial consideran que el retirado hizo caso omiso a las resoluciones adoptadas y por esa razón resolvieron comunicar la situación nuevamente a la Justicia.
González cuestionó particularmente las decisiones adoptadas por las autoridades que firmaron las notificaciones. "El señor comisario general, junto a la comisario mayor y un subcomisario, firmaron las notificaciones. La primera estaba firmada por la comisario mayor y la última por el comisario general y una subcomisario", afirmó.
Las resoluciones fueron emitidas desde el área de seguridad y logística del Hospital Policial y forman parte de un expediente que continúa abierto. Mientras González sostiene que intentan desplazarlo del espacio donde desarrolla su actividad desde hace casi 15 años, la documentación oficial muestra que la Dirección Nacional de Sanidad Policial resolvió impedir cualquier actividad laboral dentro del predio y respaldó esa decisión con actuaciones administrativas y judiciales.
Permiso de cuidacoches
Consultado sobre si cuenta con habilitación de la Intendencia de Montevideo para desempeñarse como cuidacoches, González reconoció que nunca tramitó un permiso específico para trabajar dentro del predio del Hospital Policial.
Según explicó, entendía que no correspondía porque el estacionamiento se encuentra dentro de un predio privado y no en la vía pública.
"El permiso adentro del predio del hospital no me corresponde porque es un predio privado. Yo siempre me manejé directamente con la gente", cerró.