No había pasado ni una semana desde que ganó las elecciones y Yamandú Orsi viajó a Brasilia para su primera visita internacional: el presidente Lula Da Silva.
Amigo personal de José Mujica, el líder fundador del Partido dos Trabalhadores despierta tal admiración en las nuevas generaciones frenteamplistas que el secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez, confesó haber visto cinco veces la película “ Lula, o filho do Brasil”. “Si me llama Lula da Silva, quedo re contento”, contó en el streaming Todo un Tema de El Observador. “¿Te imaginás que Lula tenga el contacto del Pacha?”.
Mientras disputa su cuarto mandato en Brasil, sobran las expresiones de respaldo a su reelección desde el Frente Amplio y de jerarcas del propio gobierno. Sin embargo, y en plenas reuniones con líderes políticos para acercar posiciones en el plano internacional, Orsi busca tomar distancia de los titulares que sugieren que el Poder Ejecutivo llama a militar por Lula, según reconstruyó El Observador con fuentes de Torre Ejecutiva.
El presidente no tiene previsto un encuentro con su par brasileño previo a las elecciones, incluso cuando hubo propuestas en su entorno para gestionarlo, sabedores del significado de una foto juntos en un continente en que los gobiernos progresistas están a la baja y prácticamente aislados tras las derrotas de Gabriel Boric en Chile y de Gustavo Petro en Colombia.
En ese marco, en el Poder Ejecutivo llegaron a manejar que Orsi y Lula se encontraran en la frontera entre Río Branco y Jaguarão para poner la piedra fundamental del nuevo puente sobre el río Yaguarón. La obra no ha comenzado y del lado uruguayo aún están en trámite los permisos ambientales solicitados por el Ministerio de Transporte, pero la construcción de un segundo puente suele ser una vedette de las campañas brasileñas en esos pagos, recordó el alcalde de Río Branco, Federico López, quien reclama concreciones por ser un proyecto “necesario” para la producción local.
En esta línea, desde cancillería no descartan un encuentro de ambos presidentes si Lula se arrima al sur, aunque tanto en el ministerio como en la embajada brasileña ven poco factible que desvíe su foco de Brasilia.
Tampoco está previsto que ambos se reúnan durante la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York, dado que Lula solo estará presente entre el 20 y el 22 de setiembre con una selecta agenda de reuniones.
Los intereses de Orsi
Por su parte, Orsi procura dar señales de acercamiento en el arco político. Uno de los temas que le interesaba transmitir a los líderes de los partidos era el buen relacionamiento con otros presidentes de la región que no son de su mismo signo político, como el boliviano Rodrigo Paz y el chileno José Antonio Kast, e incluso la buena sintonía con la administración de Javier Milei en Argentina.
De hecho, el mandatario prevé participar en una reunión presidencial al margen de la Asamblea General de ONU impulsada por Chile para juntar a los presidentes de países que han adherido al Compromiso de Santiago contra la delincuencia organizada transnacional, informaron a El Observador desde el gobierno.
Por su parte, uno de los planteos del secretario general del Partido Colorado, Andrés Ojeda, durante su reunión con Orsi en Torre Ejecutiva, fue que Uruguay mantenga “equidistancia” entre los dos grandes del Mercosur.
Por la vía de los hechos, y al margen de la afinidad con Lula demostrada en varias reuniones presidenciales, el gobierno uruguayo ha encontrado en la Argentina de Milei distintos espaldarazos a temas de su interés, como la adhesión al Acuerdo Transpacífico.
El apoyo del Frente Amplio
Al margen del posicionamiento de Orsi, en el Frente Amplio y en el propio gobierno no faltan voces de respaldo a un triunfo de Lula sobre Flavio Bolsonaro.
Archivo. Acto en Uruguay en respaldo a Lula
Gastón Britos / FocoUy
“Creo que sería muy bueno para el Uruguay que gane Lula en Brasil porque va a implicar la continuidad de una política que es una voz en el mundo de un jugador global que defiende el multilateralismo, la democracia y la no intervención”, declaró el secretario de Presidencia en Informativo Sarandí la semana pasada.
Por su parte, el ministro de Trabajo, Juan Castillo, sostuvo en Villa Española durante el Día del Comité de Base que “todos tendríamos que estar haciendo algo y prender velas para que Lula gane en Brasil”. Según consignó El País, el jerarca comunista aseguró que en el vecino país “el fascismo viene a pasos agigantados” y que la izquierda no puede “largar la bandera”.
En otro comité en Ciudad Vieja, el ministro de Educación y Cultura, José Carlos Mahía, habló de que “la ultraderecha está avanzando”, tal como informó Búsqueda. “En las últimas ocho elecciones, la derecha avanzó sustancialmente en la región. Ahora tenemos la elección en Brasil, donde ojalá tengamos un triunfo de Lula y ojalá podamos mantener México”.
La primera vuelta en Brasil será el próximo 4 de octubre. En unos comicios marcados por los altos niveles de rechazo hacia los dos principales candidatos, Lula muestra una muy leve superioridad en las encuestas para esa instancia. Sin embargo, Bolsonaro ha acortado distancias y plantea un escenario de cabeza a cabeza para la segunda vuelta del 25 de octubre.