28 de agosto de 2026 5:00 hs

Hace muchos meses que el expresidente Luis Lacalle Pou figura en todos los ránkings de popularidad como el único dirigente de primera línea con más simpatía que antipatía. Yamandú Orsi es el “segundo mejor de la tropa”, pero ya con saldo negativo, al igual que otros referentes ampliamente conocidos como Carolina Cosse y Lucía Topolansky.

Con esos datos conocidos sobre la mesa, el director de Equipos Consultores, Ignacio Zuasnábar, presentó ante unos 60 asistentes al desayuno organizado por la Cámara Española una nueva gráfica de su última encuesta de opinión pública: “Estamos en el momento más débil del liderazgo uruguayo en promedio desde el ‘90, desde que hay registro de estas cosas”.

El promedio de simpatías de los tres líderes más populares de ambos bloques se sitúa en el 32% al cierre del primer semestre de este año. Este registro nunca había bajado del 33% y los antecedentes de eso se remontan a los dos últimos años del segundo gobierno de Tabaré Vázquez; y antes de eso hay que ir al segundo mandato de Julio María Sanguinetti. Sin Lacalle Pou, precisó Zuasnábar, el promedio actual bajaría a un 26%.

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“El 32% no es mucho más bajo que el 33% o 34% que hubo en algún momento, pero es un llamado a atención”, alertó.

El director de Equipos Consultores comenzó caracterizando la época bajo la premisa de que “el humor de los uruguayos cambió en estos últimos dos años” y que en los juicios negativos hacia el gobierno también hay factores “exógenos” a la administración de Orsi.

Zuasnábar enumeró que el contexto está marcado por la “lejanía hacia la política”, por la “baja confianza en el liderazgo político” ante la muerte de los principales referentes de la izquierda, por una “pérdida de confianza institucional”, por “procesos incipientes de desidentificación partidaria” y por una “polarización tóxica” basada en “anular al otro”.

El experto en opinión pública ponderó especialmente a Orsi y a Lacalle Pou por rehuirle a la “polarización agresiva”. “Cualquier estratega internacional hoy le diría a Orsi: ‘Si tenés que levantar tus niveles de aprobación, polarizá con la oposición, peleate un poco más, porque eso aviva a los propios y vas a hacer base en los tuyos’. Y Orsi sistemáticamente –porque probablemente son sus convicciones– se niega a pasar esa línea”.

Mientras se pronuncia la caída en la confianza hacia la economía –pero todavía lejos de los guarismos críticos que tuvo en ese plano el segundo gobierno de Vázquez–, Zuasnábar reconoció que sí se han tornado especialmente negativos “los juicios sobre el presidente”. La última encuesta de Equipos Consultores publicada en junio había consignado un nuevo incremento en la desaprobación de Orsi, que se situó en un 53% contra un 26% de aprobación.

Sin embargo, el director de la consultora –que publicará una nueva encuesta con datos cerrados a agosto– planteó un análisis “estructural” en el que consideró como “posible que el gobierno haya llegado a un piso, por razones políticas y matemáticas”.

“Si uno mira la estructura de estos juicios, el presidente hoy tiene la aprobación de menos de la mitad de sus propios votantes. Eso tiene un límite, porque hay algunos de sus propios votantes que van a defender al gobierno por convicción, por compartir la línea, por sentir confianza en el presidente y hasta por camiseta partidaria o ideológica. Es un piso del cual deberíamos estar bastante cerca en términos de caída de aprobación entre los propios votantes frenteamplistas”, sostuvo Zuasnábar.

Yamandú Orsi. Acto por el Día de la Independencia el 25 de agosto de 2026 en Florida

Yamandú Orsi. Acto por el Día de la Independencia el 25 de agosto de 2026 en Florida

Por otro lado, el sociólogo señaló que “dentro de los votantes de la oposición ya es casi unánime la desaprobación”. “Entonces, no hay muchos más opositores para desaprobar (...) porque ya casi todos desaprueban, más de 9 cada 10”.

Salvo “eventos inesperados”, concluyó que es “razonable” que el gobierno “eventualmente pueda encontrar alguna base de recuperación”. En ese caso habrá que ver si es “moderada” o “más amplia” en base al desempeño.

La semana pasada, la consultora Cifra ya había marcado un leve repunte en la aprobación –que pasó del 20% en junio al 26% en agosto– y una caída en la desaprobación –del 65% al 57%–. “Buenas noticias para el presidente y para el gobierno”, sintetizó entonces Mariana Pomiés al presentar los datos en Telemundo, y adjudicó el cambio –que aún debe demostrar una tendencia consolidada– a una mejora en la comunicación presidencial y a las recorridas del “FA te escucha”.

Por el contrario, la última encuesta de Opción Consultores publicada una semana antes había marcado el nivel más bajo de aprobación (19%) y el más alto de desaprobación (57%). Los números negativos llevaron al presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira, a poner en duda los hallazgos del relevamiento, en unas declaraciones que no cayeron bien en Torre Ejecutiva.

Los ruidos sobre la intención de voto

Al ser consultado sobre qué muestran los datos en relación a la intención de voto de cara a las elecciones del 2029, Zuasnábar explicó que el tema está incluido en los cuestionarios, pero que aún es un indicador “demasiado problemático como para hacer un análisis riguroso”.

“Conceptualmente es muy difícil pensar que la gente hoy tiene una intención de voto. La gente no está pensando en a quién va a votar en la elección de 2029, es muy extemporánea la pregunta”, advirtió. “Cuando se cumplen dos años de la elección anterior, ahí las empezamos a mirar con un poquito más de fineza”.

A pesar de sus salvedades técnicas, el director de Equipos Consultores señaló que “los factores de clima cuando hay un gobierno que le va bien o mal” tienen “cierta traslación en este momento a las cuestiones de cómo la gente expresa preferencias electorales”.

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