Fútbol > ENTREVISTA A GRACIELA CASTRO

“Cerro tiene todos los derechos cedidos a Tenfield”

La presidenta albiceleste admitió que debe sentarse a negociar con Casal, el principal acreedor del club, y realiza una auditoría porque faltan balances

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05 de enero de 2019 a las 05:02

Graciela Castro vive con mucha responsabilidad estos primeros días como presidenta de Cerro sin dejar de lado lo que fue su vida como maestra. Se crió, disfrutó y disfruta de su barrio y va a la cancha desde que tenía días llevada por su padre. La titular albiceleste dialogó con Referí del difícil presente económico y financiero que tiene el club, de sus ídolos, sus recuerdos y su vida como maestra, directora e inspectora, opinando a su vez la diferencia que encuentra desde que ejercía con la educación de hoy.

¿Por qué decidió postularse a presidenta?

Surgió de un grupo de personas de querer cambiar y renovar algunas cosas. Nadie me obligó y lo acepté. Hay un esfuerzo de mucha gente. Había cosas que nos llamaban la atención como que mucha gente no iba a las canchas, los socios que desaparecían del padrón social, algunos incidentes que habían dejado de pasar y volvieron a suceder. Había un montón de cosas que queríamos mejorar. Es un desafío importante y complicado, pero como hincha de Cerro, lo asumo.

¿Tuvo algún ídolo en Cerro?

Tuve muchos. Rodolfo Rodríguez, Roverano, Homann, Arzola que ahora está con nosotros. Luego, Álvaro Pintos, Richard Pellejero. Unos cuántos. Siempre fui desde chica a la cancha, hasta de bebé con mi padre. Me acuerdo que estuve en la inauguración del Estadio Tróccoli. Estuve en la directiva de Miguel Sejas en 2006, luego en la gerencia deportiva, participé para trabajar cuando empezó Gol al Futuro y allí junté mis dos amores, los gurises (ya que fui maestra) y los colores.

¿Llegó a conocerlo a Tróccoli?

No, conocí a la señora. Está viva, aunque lamentablemente no reconoce mucho. Mi hija que es médica, es una de las que la trata. Le nombran a Cerro y sonríe, así que eso lo recuerda. Le tocó casualmente ella como paciente. Fue increíble.

¿Se sorprendió con el resultado de la votación?

¿Sabés lo que más me sorprendió? La poca gente que participó. El padrón era bajo, no llegaba a 900 socios. En el barrio del Cerro hay más de 200 mil personas, más allá de que haya hinchas de Peñarol y Nacional. Si una página cualquiera de hinchas, tiene 8 mil hinchas que siguen, y la cuota social es de solo $ 100, no puede ser que la gente no se haga socia. Tenemos que recuperar a esa gente. No había padrones a la hora de votar y entre las tres listas lo reconstruimos. Había gente que vino a votar y no estaba en el padrón. Eso hay que arreglarlo. Las mujeres pagamos $ 50, pero voy a proponer como mujer que si reclamamos derechos, también reclamamos obligaciones, y que paguemos la misma cuota que los hombres.

¿Con qué club se encontró?

Con un club endeudado, complicado, faltaban muchas cosas que fueron trayendo de a poco. Esto (la sede) estaba en remodelación, la otra sede está cerrada. Muchas cosas, la gente se la llevaba para la casa porque no se podían estar acá.

¿Por ejemplo?

Libros de actas, documentación de los jugadores, deudas, contratos. Todo eso no estaba en la sede.

¿Pero no había un lugar físico que se pudiera quedar acá en la sede?

Supongo que sí, pero nos dieron las explicaciones y las dimos por válidas, por lo que las aceptamos.

¿Qué significa que vuelva Culaca González como técnico?

Una de las grandes alegrías nos las dio él con los dos ascensos. Si bien nosotros considerábamos que era el técnico adecuado para el momento, tiene un gran peso en la gente. Es como Richard (Pellejero), quien dijo que le gustaría jugar un año más en el fútbol y luego retirarse y como referente, a nosotros nos parece que tiene el derecho y nosotros la obligación de dárselo.

El tema de la seguridad con la hinchada, ¿es una prioridad?

Sí, lo estamos trabajando con los gurises. Como maestra te lo digo, la gente tiene que ser reconocida y más los gurises jóvenes. Darles oportunidades y eso se hace integrándolos, haciéndolos trabajar, haciéndolos responsables de ciertas cosas. Algunos me decían: “Estábamos enojados e hicimos esto porque no nos gustó lo que nos hicieron”. Yo le preguntaba: “¿Quién les hizo eso?”. Y me respondían: “Esta directiva, o la otra”, no te hablo de ninguna en específico. Y yo les decía: “¿Pero el club se los hizo?”. “No,  el club no”, me respondían. “Lo único que les pido, es que si tienen un problema con la directiva, vienen y nos apedrean a esta directiva. Porque el que termina pagando es el club que a ustedes no les hizo nada. Porque nosotros pasamos por el club, vamos y venimos. Y si tienen algún problema conmigo, van y le pegan a alguien en casa”. Y se reían.”No, maestra”, me decían, porque yo fui maestra de varias generaciones. Es un tema prioritario para nosotros. No podemos seguir perdiendo puntos de esa manera. En Cerro no se dan entradas a nadie. “Mire que nosotros fuimos a Brasil con el club, nos pagaron el ómnibus y después nos dejaron tirados”, me contestaron. “Ahora jugamos en Perú. No les voy a pagar el ómnibus. Empiecen a caminar. Hay cosas que tienen que hacerlas por sí mismos. Si se quedan tirados, será cuenta de ustedes”, les dije. Creo que faltó comunicación anteriormente. Necesitan ser escuchados, que son importantes para alguien, que alguien se preocupa por ellos, porque a veces el hogar no es el ámbito más propicio. Sabés que los maestros somos psicólogos, psiquiatras y hacemos de todo un poco sin serlo, y a mí hablar no me da trabajo ni me molesta.

Se juntó con el presidente de Rampla, Ignacio Durán.

Fue el primero que me mandó las felicitaciones, luego hablamos por teléfono y nos prometimos trabajar por el barrio. La rivalidad, simplemente deportiva. Primero el barrio y después lo deportivo.

¿Le tocó el orgullo el haber sido la primera mujer electa presidenta de un club uruguayo?

No. Las mujeres nos hemos ganado ámbitos en distintos lugares. Reconozco que el fútbol es excepcional. Las mujeres se tienen que animar a largarse. Todo el mundo me dice: “Ah, pero estás loca. Tirarte a presidenta en una institución como Cerro”. Es una institución como cualquier otra, con dificultades, pero no estamos lejos de lo que es el fútbol uruguayo en general.

¿Qué tiene para mejorar Cerro?

Además de lo que ya hablamos, el debe muy grande que tenemos son las formativas. Contamos con un hermoso complejo que es muy bueno pero está venido muy a menos, no tenemos nada para ofrecerle a los gurises y entonces se nos van. No tenemos para darles un vaso de leche, a veces no tienen agua caliente para bañarse. Entonces, ¿qué le estás ofreciendo? Claro que se van, si no tenés nada para darle.

El Tróccoli debe ser difícil mantenerlo.

Desde 1964 cuando se fundó, se pintó alguna vez y nada más. Se le colocaron las luces por dos partidos y costaron más de US$ 80 mil. Ahora no creo que lo usemos para la Sudamericana, porque Conmebol tiene muchos pedidos. Lo decidiremos en asamblea. Hay que tener en cuenta que debemos cuatro meses de sueldos.

¿Qué opina de la intervención de la AUF?

No fue el mejor momento. Se entró por un lado y se salió por el otro. No estoy realmente convencida, aunque no estuve mucho en el tema. Se esperó demasiado para votar ya que FIFA lo había pedido con mucho tiempo y así llegó la intervención.

¿Y del nuevo estatuto?

Me interioricé bastante, pero hay muchas cosas para arreglar todavía. Recién está empezando. Fue el primer Ok a un formato.

¿Cuál es su opinión de Jaureguiverry, el presidente anterior?

No he tenido mucho contacto con él. Tiene dos cargos en la directiva y pidió licencia. Las veces que hablé con él, la conversación fue amena. No tenemos más contacto que “sí” o “no”.

En las elecciones pasadas había ganado Walter Píriz y hubo una pelea que derivó en una segunda votación que finalmente ganó Jaureguiverry.

Sí, ahí yo estuve como presidenta de la comisión de emergencia. Hubo otra votación, se presentó solo y ganó. Fueron elecciones legítimas.

¿Piensa que le hizo bien o mal a Cerro?

No sé si le hizo bien. Si hemos perdido todo lo que te dije, que faltó comunicación y todo este daño que se le ha hecho al club, más todos los socios que se fueron, más la gente que no va a las canchas, no sé qué pensar. Creo que a él le faltó comunicación con la gente.

¿Harán una auditoría?

Sí, para tener la cosas más claras porque hay cosas que siguen faltando como el balance 2018, un balance de 2016 cuando actuaron ellos. Fijate que tenemos la cuenta del banco bloqueada porque no se presentaron los balances, por lo que no tenemos acceso a la cuenta, entonces algo tenemos que hacer. No da para más.

El club ha tenido mucha dependencia con Francisco Casal en los últimos años.

Sí, con el grupo. No es desde ahora, es de muchísimos años atrás. Si hoy te digo que me voy a apartar del grupo, mentiría. Creo que la negociación se podría hacer de otra manera. Porque hay una cesión de derechos firmada por el anterior presidente a Tenfield, por lo que estamos atados de pies y manos. No tenemos otra que negociar.

¿Cesión de derechos de qué?

De todo.

¿La idea es cambiar eso?

Es nuestro acreedor principal, por lo tanto, tenemos que sentarnos a negociar. Hablé con Pepe Herrera y Osvaldo Giménez. Ahora están de licencia pero la próxima semana esperamos tener una reunión.

¿Qué le dejó su vida de maestra?

Lo más lindo de la vida. Volvería a elegir 100 mil veces esa carrera. Tener una sonrisa, un reconocimiento, me dejó las mejores alegrías de la vida. Fui directora e inspectora, pero nada como ser maestra. La devolución que tiene el docente es muy especial, no pasa por el reconocimiento, ni el salario. Todos me siguen llamando maestra en las canchas. A mí me gusta que me llamen así.

¿Cómo ve a la educación de hoy?

Está complicada, creo que no escapa a lo que es la sociedad actual. Hay cantidad de cosas que las aprendemos en el hogar que la escuela no las puede transmitir, sí apoyar. Ha cambiado nuestra sociedad. El maestro no es el referente que era antes y eso no es culpa del maestro, es que han cambiado los valores. Si el papá grita y vos como maestra gritás más fuerte, no terminamos bien. Vamos a tratar de bajar y escuchar. Tengo un padre de un alumno que es hincha de Cerro que siendo directora, él tuvo un problema muy grande con una maestra. Quería matar a todos. Fue lo más violento que me pasó en mi carrera. Hablé con él, me contó toda su problemática, bajó a tierra, se sentó, lloró, explicó todo lo que le estaba pasando y quedamos amigos para toda la vida. Un día nos encontramos en la cancha, se paró, me señaló y dijo: “¡Esa!” y yo pensé: “Este me pega ahora”. Y siguió: “Esa fue la única mujer que me hizo callar en mi vida”.

¿Se han perdido los valores?

Es a nivel social, no escolar. Claro que los maestros hoy llevan desde su casa sus valores. La escuela puede reforzar lo que el niño trae y tratar de cambiar, pero lo que traés desde tu casa es muy complicado. No quiere decir que son valores nuevos, son diferentes a los que teníamos nosotros. Yo llegaba a casa con una cartita de la maestra y decía “mañana tiene que concurrir tu mamá”, a mí me ponían en penitencia y después me preguntaban qué había pasado. Hoy sucede lo mismo y la madre viene a los gritos. No son todas tampoco, ¿eh? Porque son pocas. Cuatro o cinco casos en el año y se habla de cuántas familias, niños, padres, abuelos y son cuatro o cinco los que tienen incidentes con las maestras. Hay que ver todo el entorno que se forma. La sociedad cambió para todo, no solo para la escuela. Antes a nadie se le ocurría robarle a un policía, antes había códigos entre los ladrones que hoy no existen. La droga ha complicado mucho ese tema. Es un tema difícil.

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