Las elecciones de Chile del domingo 17 de noviembre otorgaron un triunfo aplastante de la exmandataria Michelle Bachelet por sobre la candidata oficialista Evelyn Matthei; sin embargo, el caudal de votos no fue suficiente para que se evitara una segunda vuelta pactada para el próximo 15 de diciembre.
Además de la confirmación de la popularidad con la que cuenta Bachelet, las elecciones pasadas arrojaron resultados novedosos. Por un lado, Matthei duplicó la cantidad de votos que le otorgaban las encuestas previas y, por otro, la baja comparecencia de votantes a las urnas en una primera experiencia de voto no obligatorio, lo que abre un nuevo debate con respecto al hecho en sí mismo y sobre qué puede pasar con esos no votantes en la segunda vuelta.
Para Patricio Navia, politólogo y sociólogo chileno, es difícil que las tendencias cambien el 15 de diciembre.
Asimismo, analizó las alianzas posibles en el Parlamento, donde Bachelet cuenta con mayoría para llevar a cabo parte de sus propuestas, pero que no cuenta con los votos necesarios para cambiar la Constitución.
¿Usted piensa que es posible un triunfo Matthei en segundo vuelta?
Es muy difícil que Matthei pueda ganar la elección. Bachelet estuvo a 3% de la mayoría absoluta. Además, la gran mayoría de los que votaron por candidatos que quedaron fuera de carrera tienen preferencias que los acercan más a Bachelet que a Matthei.
¿Cuáles son las alianzas electorales más factibles para que eso suceda?
Matthei necesita ganar muchos votos para alcanzar a Bachelet y no tiene de donde sumar nuevos electores. La mayoría de los que no votó siente más rechazo por la derecha que por la Concertación. Es cierto que esas abstenciones rechazan tanto a Matthei como a Bachelet, pero más a Matthei. La única opción que tiene Matthei es que los simpatizantes de Bachelet se sientan demasiado seguros y crean que Bachelet ya ganó y por eso no vayan a votar. Una especie de fabula de la liebre y la tortuga. Bachelet sacó el doble de votos de Matthei. Es muy difícil revertir esa diferencia.
¿Cuáles son los perfiles de los votantes genuinos de una y otra contendiente y cuál el de aquellos que sin haber votado ni a Bachelet ni a Matthei se pueden inclinar hacia uno y otro lado en el balotaje?
Bachelet tiene más voto duros que Matthei. Bachelet tiene el apoyo de los simpatizantes de los cinco partidos —desde el centrista Partido Demócrata Cristiano (PDC) hasta el izquierdista Partido Comunista (PC)— que componen la Concertación (Nueva Mayoría). Matthei tiene el apoyo de muchos, pero no todos, los simpatizantes de los dos partidos de la Alianza. El voto duro de Matthei es de clase alta, que vota más que los pobres. Pero como hay muchos más pobres y gente de clase media, aunque voten menos, la ventaja de Bachelet en esos grupos se hace sentir. El gran error de la derecha ha sido su incapacidad por granjearse el apoyo de los crecientes sectores de clase media.
¿Aquellos que se abstuvieron de votar en la primera vuelta, pueden definir ahora la elección, o se estima que volverán a no votar? ¿Hacia dónde se inclinaría ese electorado?
Quienes se abstuvieron, probablemente no vayan a votar. Pero si votaran, sus posturas los ponen más cerca de Bachelet que de Matthei. Este grupo de no votantes rechazan a los partidos políticos, pero rechazan menos a Bachelet que a los partidos que apoyan a Matthei. Si vota mucha gente, la victoria de Bachelet será muy holgada. Si vota muy poca gente, entonces Matthei tiene una chance porque su votación se centra en los grupos de más ingresos y esos grupos siempre votan más.
¿Qué aprendizaje debería tomar el sistema político chileno ante el bajo porcentaje de votantes en una primera elección no obligatoria?
Los partidos deben salir a convencer votantes. Pero por otro lado, dado que la situación económica es favorable y porque la mayoría de los chilenos no siente que la hoja de ruta vaya a cambiar, es difícil incentivarlos a votar. La gente sabe que el país crece y quiere mantener ese crecimiento. Quiere mejor distribución, quiere beneficiarse de los frutos del crecimiento, pero la mayoría no quiere cambiar el rumbo.
En lo que respecta al Parlamento, ¿son posibles nuevas alianzas para otorgar a Bachelet, en el caso de que sea electa presidenta, las mayorías necesarias para aprobar las reformas que desea implementar?
Bachelet tendrá mayoría para reformas importantes. Podrá hacer la reforma tributaria. Podrá también hacer grandes cambios en educación. No va a tener votos para una nueva Constitución, pero podrá forjar alianzas con la oposición derechista si sus reformas son moderadas. Incluso dentro de su coalición, Bachelet deberá trabajar para forjar alianzas. El PC quiere reformas radicales, pero el PDC (que tiene uno de cada cuatro escaños de la Concertación en el Congreso), solo apoyará reformas moderadas.
¿Cómo quedó, ideológicamente, el mapa político del Parlamento?
La Concertación tiene una amplia mayoría, pero esa mayoría está compuesta por partidos distintos. El Partido Socialista y el PC, los más de izquierda, tienen poco menos de la mitad de los escaños de la Concertación (Nueva Mayoría). El PDC tiene uno de cada cuatro escaños. Entonces, el PDC será el partido clave. Ese partido le da la mayoría a Bachelet. Solo podrán pasarse reformas que tengan el apoyo del PDC.
¿Cuándo se renuevan las bancas que no cambiaron y qué porcentaje de ellas apoyan a Bachelet?
En la primera vuelta se renovó toda la Cámara (baja) y la mitad del Senado. La otra mitad se renueva en 2017, cuando se elija nuevo presidente. Por eso, esta composición del Congreso acompañará a Bachelet en sus cuatro años en el poder.