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"Neruda murió de cualquier cosa menos de cáncer"

El gobierno chileno admitió por primera vez lo que sus allegados siempre alegaron: envenenamiento

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08 de noviembre de 2015 a las 05:00

Esta semana por primera vez un documento oficial chileno reconoce que el escritor Pablo Neruda podría haber sido asesinado y no muerto a causa del cáncer que padecía. El que inició la querella por esta causa fue Eduardo Contreras, hasta hace poco embajador chileno en Uruguay.

"Yo personalmente conversé con el médico que lo trataba y me dijo: 'Eduardo, Pablo murió de cualquier cosa menos de cáncer'. Lo mismo lo afirmó luego Matilde Urrutia, su mujer, en el libro Mi vida junto a Pablo Neruda".

Así contaba hace unos meses el todavía representante de su país ante el gobierno uruguayo, un diplomático y abogado que representa al Partido Comunista de Chile, institución en la que militaba el poeta.

Cuando Neruda falleció a las 22.30 de aquel 23 de setiembre de 1973 se informó que había sido por el cáncer de próstata. Su círculo íntimo nunca creyó en esta teoría y comenzó a investigar. En 2011 quien era su chofer, el también comunista Manuel Araya, cuestionó en público el relato oficial e hizo resurgir el debate. Por esas mismas fechas fue acogida la denuncia presentada por Contreras, a la que más tarde se le unieron como querellantes algunos familiares del escritor y finalmente el Estado de Chile a través del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior.

El jueves el medio español El País divulgó un informe que le fue entregado por el Ministerio del Interior chileno. Allí aparece que el Premio Nobel de Literatura de 1971 no falleció "a consecuencia del cáncer de próstata que sufría", sino que "resulta claramente posible y altamente probable la intervención de terceros".

En noviembre de 2013 los peritos habían determinado que no había sustancias de envenenamiento en el cuerpo. Pero la investigación continuó con nuevos estudios y a fines del pasado octubre se realizó en Santiago de Chile un panel en el que participaron los expertos forenses internacionales de máximo nivel que se involucraron con el caso. Entonces se confirmó de modo formal la presencia de estafilococo dorado en los restos del poeta, y esto es lo que hace sugerir la cierta posibilidad de la participación de terceros en su deceso.

"Como es conocido, la policía secreta de Augusto Pinochet usó ese elemento tóxico para asesinar a muchos opositores. Se trata además de un elemento que, al contrario de lo que sucede en la actualidad, no era común de encontrar, por lo que se estima que fue especialmente introducido por los químicos de la Dirección de Inteligencia Nacional", declaró Contreras por correo electrónico a El Observador.

El reconocimiento oficial de esta versión echa por tierra a la que se manejó a nivel público durante 40 años. Ahora se hace foco en una inyección que le suministraron a Neruda unas seis horas antes de que falleciera. Allí le habrían inoculado la bacteria mortal, que fue hallada en sus restos pese a que no suele aparecer en personas que tienen cáncer.

"Debemos ser objetivos y habrá que esperar que los peritos puedan analizar, descubrir y precisar –como han comenzado a hacer– el ADN de esta cepa para estar entonces en condiciones de afirmar que, efectivamente, no es algo que se haya adherido a los restos de Neruda con ocasión de su exhumación y traslado de sus restos a diversos laboratorios y que, al contrario, fue una materia preparada específicamente para darle muerte, como sucedió en tantos otros casos bajo la dictadura de Pinochet", abundó Contreras.

El expresidente Eduardo Frei Montalva falleció en 1982 en el mismo cuarto piso de la Clínica Santa María, también de modo difícilmente explicable y en estudio de la Justicia.

Las últimas horas


En el primer semestre de este año, cuando todavía residía en Uruguay, Contreras brindó una conferencia a un grupo de reporteros que participaron en un curso de Periodismo y Derechos Humanos organizado por el Instituto Interamericano de Derechos Humanos. Entonces compartió algunos detalles de las últimas horas de vida de Neruda que se condicen con la tesis del envenenamiento.

El chofer del escritor, Manuel Araya, relata que el 23 de setiembre él estaba en Punta Negra y fue llamado para llevar a Urrutia a la clínica donde su jefe estaba internado desde hacía cinco días. "Se encuentra con que Neruda se queja de un dolor muy fuerte en el abdomen y le cuenta que le acaban de inyectar algo que le duele mucho", relató Contreras. En efecto, el testimonio de Araya se conoció cuando presentó su denuncia y volvió a aparecer en los medios de comunicación en 2013.
En ese momento el chofer seguía sin dar el brazo a torcer.

"Lo dejamos tranquilo en la clínica cuando nos volvimos con Matilde Urrutia a Isla Negra, ¿usted cree que lo hubiéramos abandonado si estuviera agonizando?, ¿por qué inyectaron a Neruda cuando no lo cuidaba nadie?", decía Araya al diario chileno El Clarín en diciembre de 2013.

Se supone que le inyectaron dipirona como calmante, pero ese químico no se aplica en el estómago.
El certificado de defunción de Neruda dice que murió de caquexia cancerosa, un deterioro general del organismo que se manifiesta en el decaimiento físico entre otras cosas. Araya siempre negó ese decaimiento y aseguró que, por el contrario, el escritor pensaba viajar pocas horas más tarde a México.

"Neruda habló hasta el último minuto. Está el testimonio de que habló con Gonzalo Martínez Corbalá, diplomático de México, porque al día siguiente viajaba para ese país donde debería seguramente desempeñarse como líder de la resistencia democrática en el exilio. Era falsa la caquexia", reafirmó Contreras en aquel encuentro con periodistas.

En agosto de 1973, Neruda tenía 69 años. Su urólogo le dijo que, en función del cáncer de próstata que tenía, viviría unos cinco años más. Falleció un mes más tarde, horas antes de viajar y de convertirse en líder de la oposición en el exilio.

En la clínica dicen que el último doctor que lo vio fue Price. No hay nadie con ese apellido en el registro del Colegio Médico de Chile.

Intentarán identificar el ADN de la bacteria


El País de España entrevistó a Francisco Etxeberria, forense español que participa en las pericias, quien explicó que, aunque el germen del estafilococo dorado es común, alterado y aplicado en altas dosis puede producir la muerte de una persona. "Trataremos de identificar el ADN de ese estafilococo dorado; establecer si es el común de la época y la zona, o si ha sido manipulado. Hay antecedentes de esto en arsenales militares que han alterado la cepa. Lo que buscamos es muy difícil: si fuera un estafilococo manipulado, trataremos de identificar el arsenal o país de donde procede", indicó.

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