"Si un niño es violento, alguna responsabilidad desde el mundo adulto hay", aseguró este jueves a El Observador el sicólogo y director de Gurises Unidos, Gonzalo Salles. El profesional se refirió a qué puede haber originado una situación de tanta violencia en un adolescente de 12 o 14 años, como los que mataron a puñaladas a un niño de 11 en Maldonado.
Salles indicó que no puede referirse al caso concreto, pero que sí puede señalar que desde un tiempo a esta parte "se está viviendo en un mundo en el que la resolución de los conflictos se está desarrollando de manera más violenta".
El experto, que trabaja con niños de diferentes contextos sociales, dejó claro que estas situaciones no se pueden vincular con la clase social en la que puedan estar inmersos los menores protagonistas, pero dijo que sí existe un "caldo de cultivo cuando se está en una posición de vulnerabilidad o de exclusión".
"Las situaciones de resolver conflictos mediante la violencia se vive todos los días y en todos lados. Adolescentes, sin importar la clase social, que por diferencias terminan golpeándose en las plazas, lo vemos una y otra vez", agregó.
El origen del problema es visto en los modelos de sociedad que se transmiten desde todos los sectores y ámbitos, pues la acción de los adultos es el espejo en que se miran los niños y adolescentes para copiar un patrón de conducta.
"Todo esto está centrado en cómo estamos resolviendo los uruguayos los conflictos que tenemos, los niveles de violencia en los cuales estamos inmiscuidos, de violencia física, de violencia verbal, que no solo tiene que ver con niños pobres ni solo tiene que ver con niños, sino con adultos y en todos los ámbitos. Si uno escucha algunas declaraciones, incluso en ámbitos políticos, nota que están cargadas de un importante nivel de violencia. La violencia hoy es mucho más palpable que hace unos años atrás", sostuvo Salles.
Consultado acerca del camino que hay que emprender hacia un cambio de este escenario, el sicólogo se refirió a varios puntos, entre los que destacó el accionar de los adultos, el entorno comunitario, las escuelas, las familias y las políticas sociales, ya que entiende que "hay todo un sistema que no acompaña al niño o al adolescente".
"Primero tenemos que empezar a mejorar los adultos, porque no servimos como modelo. Si en realidad lo que hacemos es reproducir modelos violentos de resolución de conflictos, los niños y los adolescentes, de alguna manera, van a tomar ese modelo", indicó.
Ese fue marcado como un primer elemento, pero siguió con otro punto como la educación. Al respecto dijo que es necesario "ver cómo se puede enseñar a los niños, sean pobres o no pobres, que hay muchas otras maneras, más eficientes que las violentas, para resolver las diferencias y los conflictos".
"Hoy estamos viviendo una sociedad mucho más violenta; eso es una realidad. Me parece que hay elementos fundamentales que son consensuar este diagnóstico, no acusar o cortar por el lado más fino de decir que los violentos son los niños porque los violentos somos todos. Y lo que está claro es que, si un niño es violento, alguna responsabilidad desde el mundo adulto hay", recalcó Salles.