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25 de agosto de 2017 5:00 hs
¡Cómo le costó meterse en el equipo! Pero ahora está disfrutando. ¿Es su mejor momento desde que llegó a Nacional el año pasado?
Había muchos jugadores, muy buenos volantes, muchos de experiencia y traté de aprovechar los minutos que Martín (Lasarte) me daba. Desde que llegué este es mi mejor momento, no solo por la titularidad y la continuidad, sino por el gol clásico y en lo colectivo porque arrancamos con un 3-0 contra Juventud, que es importante.

¿Qué hizo para sobrellevar ese momento en el que jugó poco?
Trabajar, trabajar, mucho sacrificio y con paciencia, sabiendo que la oportunidad iba a llegar.

Hasta se habló de salir del club.
El jugador siempre quiere jugar, hubo un momento en que no tenía muchos minutos y existió la posibilidad de irme a algún equipo, pero nunca se llegó a concretar y yo también decidí por apostar y seguir intentándolo en Nacional.

¿Qué significó el gol frente a Peñarol en el último clásico?
Fue el momento cumbre, hay un antes y un después de mi carrera en Nacional y respecto a la gente, que tengo que saber aprovechar. Ese gol me marcó.

A pesar de que fue un clásico amistoso.
Siempre lo dije, para nosotros no existen clásicos amistosos y sé que para ellos tampoco. Nosotros queríamos ganar y más después de haber quedado afuera de la Copa. El clásico nunca fue amistoso, ni en el campito.

¿Fue duro el golpe anímico después de la derrota contra Botafogo?
Fue complicado porque sinceramente teníamos esperanzas de llegar a más en la Copa, fue un bajón. Pero lo lindo del fútbol es que siempre te da revancha y nosotros, a cuatro días de haber quedado afuera de la Copa, teníamos el partido más importante y lo pudimos ganar.

¿Por qué había generado tanta ilusión la revancha contra Botafogo?
Porque confiábamos en el plantel que teníamos, en los jugadores y creíamos que éramos superiores al rival. Después hay que demostrarlo en la cancha y no fue así, ellos nos superaron, pero teníamos muchas expectativas de pasar.

A pesar del resultado en contra en el Parque Central.
Mucha gente decía que era difícil y después que pasó salió el clásico comentario que sabían que era así, pero nosotros, a pesar de haber perdido acá, por cómo se dio el partido y la confianza en el grupo, pensábamos que en Brasil podíamos pasar.

Nació en Montevideo y se fue a vivir a Salinas, ¿cómo llegó a Danubio?
Jugaba en el equipo de baby fútbol de Salinas a los 5 años y una categoría de Danubio fue a hacer una pretemporada. Jugamos un partido amistoso y ahí me vio el técnico (Miguel "Cholo" Trueba), llamó a mi padre, le preguntaron si podía ir dos o tres veces por semana a entrenar y empecé a ir. Jugué desde los 6 años hasta que debuté en Primera.

¿En qué puesto jugaba?
Siempre jugué en el medio, de ocho o de 10.

¿Cuál es la posición del campo en que se siente más cómodo?
Donde me siento más cómodo es en el doble 5 o la función que estoy cumpliendo hoy en Nacional, con tres volantes y jugando por izquierda, me gusta mucho.

En un momento, Lasarte lo puso a jugar detrás del punta, en la posición de Ligüera.
Sí, entraba de enganche, es la posición donde menos cómodo me siento y la que menos se adapta a mi forma de jugar.

¿Lo habló con Lasarte?
Sí, Martín lo sabía, dijo que quería ver si le podía dar una mano, que pensaba que tenía las características, a pesar de que sabía que no era mi puesto. Y de hecho, cuando el equipo lo necesitó, entré en esa posición a darle una mano.

¿Desde cuándo es amigo de Diego Polenta?
Jugaba con él en Séptima de Danubio, aparte de eso hicimos todas las selecciones juveniles juntos y después debuté en Primera en 2009/2010 cuando el técnico era (Gustavo) Matosas, jugué un campeonato con (Eduardo) Acevedo y me vendieron a España, a Almería.

¿Cómo fue la experiencia en Europa?
A pesar de que no fue del todo buena porque si no me hubiera quedado allá, en lo personal me ayudó a agarrar experiencia, madurar y en lo futbolístico también, porque en mi posición justo en ese momento en Europa se le daba mucha importancia al volante central, entonces me sirvió para mejorar el juego.

¿Cómo es el fútbol suizo?
Estuve seis o siete meses en Suiza antes de volver a Uruguay. Es un fútbol muy físico, resaltan los jugadores que tienen un poco de técnica, porque es muy físico, muy dinámico y hay que correr mucho.

¿La idea al volver a Uruguay fue relanzar su carrera?
Fue una decisión difícil porque había gente que me decía que no volviera a Uruguay, que ya iba a encontrar la oportunidad, pero tenía confianza y sabía que si volvía al equipo que me abriera las puertas, después iba a llegar a uno grande, como llegué a Nacional.

¿Qué pensaba cuando estaba en Europa?
Que me había perdido, que había salido con mucha fuerza cuando era chico, las selecciones y el debut en la primera de Danubio, pero después me había perdido. Yo siempre apunto y tengo el sueño de volver a la selección, más formando parte del proceso, entonces creía que tenía que volver a Uruguay para que la gente que me conocía no me olvidara y la gente que no, que me conociera; y después volver salir a Europa, que es lo que todo jugador quiere.

¿El hecho de haber emigrado a temprana edad lo perjudicó?
Creo que no, las decisiones que se toman se toman, como siempre digo, todo tiene cosas buenas y malas, me fui cuando me tuve que ir y de eso aprendí mucho.

Está trabajando con una empresa de marketing...
Una empresa con la que empecé a trabajar hace poco, se llama Coach, los que me manejan las redes y la imagen, y está muy bien.

¿Esa es una veta nueva para los futbolistas en la actualidad?
En lo personal lo veo bien, en Europa sabía que se utilizaba y es verdad que en Uruguay nos cuesta darnos cuenta de que es importante y ayuda.

¿En qué otros aspectos el fútbol uruguayo está atrasado con respecto al europeo?
El ritmo y la cantidad de partidos. A veces acá se nos complica mucho organizar un partido entre semana, un campeonato, que sí, que no, que no se puede... en ese aspecto todavía no hemos mejorado.

¿Qué equipos le pueden pelear el Clausura a Nacional?
Siempre están los clásicos candidatos, Danubio, Defensor, Peñarol, pero si hay algo que ha demostrado el Campeonato Uruguayo últimamente es que siempre alguno sorprende, siempre está un Wanderers, un River o algún otro que puede aparecer que están jugando muy bien al fútbol.

Las incorporaciones en Peñarol han generado un ruido mediático, ¿están atentos a eso?
No, y personalmente creo que una cosa es hacer incorporaciones y otra cosa es tener equipo, que no es lo mismo. Nosotros estamos muy tranquilos del equipo que tenemos y ahora en principio miramos para nosotros.

El domingo vuelven a jugar en Jardines, ¿qué recuerdos le trae?
Es muy lindo, porque desde los 6 años hice carrera en Danubio, me tocó debutar ahí y es importante volver. Ahora, en Nacional, sé que es de los partidos más lindos para jugar.

¿Por qué cuesta tanto ganar en Jardines?
Salí de ahí, Danubio siempre apuesta a jugar muy bien al fútbol y es un equipo que en Jardines, si en los primeros 15 o 20 minutos no lográs hacerte fuerte, después la terminás pasando mal.

¿Qué sueña con su carrera?
Seguir con la continuidad en Nacional, poder salir bicampeón uruguayo y después: volver a la selección, siendo consciente de que fui parte del proceso y eso es muy importante para el Maestro, por eso tengo la ilusión de volver. Más ahora que se está generando un recambio; me genera esperanza.

Un volante de puro cepa

El 16 de agosto, Sebastián Rodríguez cumplió 25 años. En 2010, debutó como profesional en Danubio, después de pasar por sus divisiones juveniles. Con 18 años se incorporó a la filial del Almería, donde debutó en la Segunda división B. A mediados de 2014 quedó libre y fichó por Locarno, de la tercera división de Suiza. En 2015, regresó a Uruguay para jugar en Liverpool. Al cabo de la temporada 2015/2016 fue el volante más votado en la encuesta Fútbolx100 de Referí y se incorporó a Nacional.

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