23 de febrero de 2012 22:30 hs

Tengo un papelito para ustedes”, les dijo el presidente José Mujica a los líderes políticos que este jueves se juntaron en el piso 11 de la Torre Ejecutiva para terminar de resolver un asunto que, por su importancia, hacía más evidente la ironía en el diminutivo de la palabra “papel”.

El “papelito” no era otra cosa que el acuerdo educativo por el cual en los últimos meses los dirigentes políticos remaron -con mayor o menor ganas, con más o menos fuerza- en contra de buena parte de los sindicatos de la educación y de algunos sectores del Frente Amplio.

Aunque ese batalla contra el corporativismo aún no la tienen ganada, los políticos pueden llamarse contentos por el acuerdo que, entre otras cosas, supone la instalación de un instituto nacional de evaluación, la potestad del doble voto para el presidente del Codicen, la aplicación del Promejora, y la creación de una Universidad Tecnológica en el interior del país.

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El primero que terminó de leer el “papelito” fue el senador blanco Jorge Larrañaga (Alianza Nacional). “Por mí, ya está”, aprobó y lo puso sobre el escritorio. Los otros dirigentes fueron haciendo lo mismo a su turno aunque se encontraron con algunos errores de redacción. Al otro senador blanco presente en la reunión, Luis Alberto Heber (Unidad Nacional), lo habían bautizado sólo como “Alberto” en el documento y hubo que agregarle el Luis. “Acá donde dice ‘respaldar al documento titulado’ ... debería decir ‘respaldar el documento titulado...’”, corrigió el senador colorado Pedro Bordaberry (Vamos Uruguay).

Una vez que todos los presentes firmaron el documento, Mujica se puso hablar de la necesidad de enseñarle “tecnología” a los adolescentes y de lo “bueno que va a ser” la instalación de una Universidad Tecnológica en el interior del país.

Después, cada cual dijo unas pocas palabras sobre la importancia del acuerdo y Larrañaga -quien tuvo un papel principal en el pacto- le propuso a Mujica que dejara subir al piso 11 a los camarógrafos y a los fotógrafos de los medios de comunicación. “Es un momento histórico, estaría bueno que pudieran sacar fotos”, señaló el líder blanco y el mandatario dio la orden de que dejaran subir a quienes esperaban unos pisos más abajo.

Luego de las fotos, los políticos se despidieron del presidente Mujica y bajaron a la sala de prensa en dónde se manifestaron más que contentos con el acuerdo pese a que las intervenciones de Brovetto estuvieron a punto de provocar un intercambio de palabras nada auspicioso para el ambiente de concordia.

El primero en hablar fue Larrañaga quien reiteró que sólo en Uruguay es posible obtener tan fácilmente una foto de todos los líderes políticos juntos y más aún después de firmar un acuerdo. “Estamos iniciando un fuerte ataque a la mediocridad. El sistema político asume la conducción de la enseñanza y lo hace con impaciencia por la construcción del futuro”, afirmó.

Seguidamente, Brovetto se hizo del micrófono e inicio una exposición que parecía acompañar la concordia del momento. “Estamos ante un hecho singular y no tenemos ni una coma para cambiar (en el texto del acuerdo)”, sostuvo el presidente del Frente Amplio quien en las últimas horas casi hace patinar todo al afirmar que la aplicación del doble voto para el presidente del Codicen no estaba dentro del pacto

Este jueves, la cabezas del senador colorado José Amorín y del presidente del Partido Independiente, Pablo Mieres, empezaron a moverse para decir “no” cuando Brovetto fue confuso al referirse a la disposición de los votos del Frente Amplio en el Parlamento para respaldar el texto acordado y advirtió que el pacto solo representaba al sistema político y que la opinión de los docentes también era muy importante. El senador Larrañaga miraba el techo y su correligionario Luis Alberto Heber se mordía el labio inferior. Pero enseguida Brovetto pareció tranquilizarlos. “Descarto que el Frente Amplio acompañará este acuerdo”, dijo.

Pero el independiente Mieres sintió la necesidad de dejar las cosas más claras y pidió el micrófono. “Nosotros firmamos sabiendo que el Parlamento respaldará el acuerdo. No tenemos dudas”, dijo mientras Amorín abría las palmas de las manos y aprobaba con un “claro”, dicho en voz baja.

Por su parte, Bordaberry se sumó “a la alegría” pero advirtió que “ahora viene la parte más difícil que es la de concretar lo firmado”. “Es difícil el día a día, pero el gran mensaje es que no estamos contentos con los ritmos que tiene la enseñanza”, agregó.

Heber apuntó que el acuerdo no fue firmado “en contra de nadie sino a favor de todos” y el colorado Amorín reconoció que se había “sellado un acuerdo en el tema más importante que tiene el país”.

Brovetto volvió a pedir la palabra y habló de la importancia del acuerdo pero también de las propuestas que tenían la marca de las autoridades de la enseñanza. Allí se lo vio a Larrañaga soplarle algo al oído al senador Enrique Rubio mientras hacía un movimiento sinuoso con su mano derecha.

También fueron sinuosos los caminos recorridos antes de llegar al acuerdo final. Tanto que este jueves por la tarde -después de que ambos estamparan las firmas en el documento y antes de despedirse en el piso once de la Torre Ejecutiva- Larrañaga le dijo al ministro de Educación, Ricardo Ehrlich: “!Cómo te salvaste de que te interpelara!”. “No seas malo Jorge, aflojáme un poquito, aunque sea hasta después de Turismo”, respondió el jerarca.

El presidente Mujica se rió, y junto a los demás, los acompañó hasta la salida.

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