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Circuitos deportivos en América Latina

Además del siempre presente aspecto cultural, en ocasiones los viajeros buscamos un enfoque diferente en los destinos. En este reportaje les contamos cuáles son los mejores destinos en Latinoamérica en materia de deporte y aventura

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19 de marzo de 2018 a las 05:00

[Texto y fotos Pablo Donadio]

Cada vez es más fuerte el desembarco de visitantes ávidos de experiencias. Y no necesariamente de quienes buscan el ritual de la ayahuasca en las selvas amazónicas o la supervivencia bajo cero en la Antártida. El turista estándar va de a poco encontrándole el gustito al dorado recién pescado por un baquiano, al conocimiento del ornitólogo devenido en guía, a las anécdotas del hombre más anciano del pueblo o a la artesana que invita a sentarse en su taller y moldear la arcilla. Se trata, en definitiva, de ser parte y no solo espectador. Así, los destinos se expanden, y el deporte y la aventura ganan terreno cada día.

Olas de Hemingway

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El surf en la costa norte de Perú es al deporte nacional lo que el ceviche a la gastronomía. Y en Cabo Blanco, entre la coqueta Máncora y la desolada Santa Jobina, hay más que buenas olas. Integrada al corredor costero más famoso del país, esta antigua caleta de pescadores sabe de historias ricas como sus frutos de mar. A primera vista es apenas un paraje sereno, pese el hormiguero de surfers y glamorosas jovencitas que llegan de todas partes del mundo en temporada. Eso ocurre gracias a la fría corriente de Humboldt, una masa de agua que choca año a año con el fenómeno El Niño, de corrientes cálidas. Ese encuentro da vida a especies marinas pocas veces vistas y a grandiosas olas para el deleite tribal de los surfers, quienes al rato de su "lectura" del océano despegan la panza de la tabla y comienzan a patalear hasta conseguir la cresta y asegurarse así unos 200 metros de adrenalina.

"Todo en él era viejo, salvo sus ojos: estos tenían el color mismo del mar, y eran alegres e invictos. En ellos resplandecía un brillo de resistencia y desafío", contaba Ernest Hemingway en El viejo y el mar (1952). Recuerdo esa cita doblemente ahora que mi anfitrión, Don Pablo Córdoba Ramírez, también se ha ido. Él fue quien nos recibió en 2013 en estas playas discretas, donde tiempo atrás "la joya no era la tabla sino la pesca de aguas profundas para desafiar al Merlín, el monstruo colosal de los mares", añoraba el barman del Fishing Club local. Su historia, también fue de película: "Un día cualquiera, mientras repasaba la mesada de la barra, un hombre alto y de bigote desafiante se presentó: 'Qué tal amigo, me llamo Ernest. Dicen que aquí puedo tomar un buen pisco'. Yo entonces no lo sabía, pero era Hemingway", relataba Don Pablo. Entre ellos se forjó una corta pero fructífera amistad, mientras el escritor estuvo allí varias semanas filmando con la Warner Bros. la adaptación de su célebre novela. Así, cada año, de noviembre a marzo, Cabo Blanco se reafirma como un sitio ineludible para los amantes del surf, un lugar lleno de magia donde las olas saben contar nuevas y viejas historias.

Esquí en la cordillera

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Argentina y Chile son los únicos destinos del continente para vivir la nieve. De junio a setiembre los complejos a uno y otro lado de los Andes ofrecen lo necesario para principiantes y expertos. Con 18 complejos de calidad internacional, los tres valles chilenos son un verdadero atractivo. Comienzan al norte de Santiago, en plena cordillera, donde Portillo ofrece una de las pistas de esquí más difíciles. Es de los más antiguos y prestigiosos centros del continente, a solo 40 kilómetros de la base del cerro Aconcagua. Con más de 10 medios de elevación y 20 pistas, el complejo ubicado a 2.850 metros integra el top tres trasandino. A unos 46 km al sur de Santiago, Valle Nevado es otro buen representante del país gracias a sus 3.000 metros de nieve en los picos más altos de la cordillera, al igual que Chillán, que además de excelentes pistas ofrece un lujoso complejo termal enmarcado en un paisaje natural. Más al sur, Pucón invita a esquiar bajando las laderas del volcán Villarrica y tiene las mejores opciones para practicar fuera de pista, actividad exclusiva para buenos esquiadores.

Al otro lado, Argentina no se queda atrás. Desde el mendocino valle de Las Leñas, una suerte de fuera de pista inagotable, esquiadores y snowboarders cuentan con 29 pistas, 13 medios de elevación entre los que se destaca Marte (lleva a 3.450 msnm) y el snowpark más grande de Sudamérica. Ya en Neuquén, los centros de Chapelco en San Martín de los Andes, Cerro Bayo en Villa La Angostura y Caviahue junto al volcán Copahue ofrecen entornos de pueblos pequeños, bosques de arrayanes y cabañas de madera con acogedoras salamandras. Pero la frutilla de la torta queda en Bariloche (Río Negro), donde el cerro Catedral hace alarde de sus 50 pistas, 38 medios de elevación, 21 paradores gastronómicos y 23.000 camas, con un calendario de competencias abierto a todo el mundo, que incluye un tetratlón y citas como el Big Air Ref. En todos los complejos, las noches de fiesta, el delicioso cordero patagónico y los atardeceres cordilleranos enriquecen la visita.

Por los cielos de Mindo

Ecuador, su geografía y su oferta son un tesoro inacabable. Además del curioso museo de la mitad del mundo, donde uno puede entender las implicancias de la gravedad de la Tierra y hasta poner en equilibrio un huevo (no es broma), o de visitar alguna de las 32 iglesias del casco de la histórica ciudad de Quito, Mindo surge como el ecodestino para los amantes de las alturas. A solo 90 kilómetros por un escarpado camino de sierras, se llega al bosque lluvioso que cobija el pueblo. En el microclima de Mindo conviven tanto el bosque primario como secundario, y bien lo celebran más de 40 tipos de mariposas (un récord continental), 170 especies de orquídeas y más de 500 tipos de aves entre las que sobresalen tucanes, búhos, papagayos, colibríes y los coloridísimos quetzales. Es famoso además por el "concierto" de ranas, que atrae a los más emocionados visitantes del planeta. Ese ambiente fértil también lo es para los deportes, en especial para el canopy (tirolesa). "Aquí hay dos cosas que pasan a diario: se escuchan ranas tras las lluvias de cada tarde y se vuela sobre los árboles", dice Douglas, guía de Mindo Canopy Adventure, que ofrece un circuito de 13 líneas combinadas para pasearse en las alturas. Ellos mismos ofrecen cursos para principiantes y experimentados, a quienes dejan tirarse en plena lluvia. Para los amateurs, la cosa no termina fácil: tras la línea 13 llega el "columpio extremo", que implica el balanceo a lo Tarzán abrazado a una soga que transporta al otro lado de una laguna. Algunos valientes prueban aquí el clavadismo, mientras otros disfrutan de la espuma brumosa que provoca la caída de agua desde 15 metros de altura.

Trilhas de la Ilha

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En Ilha Grande el trekking (senderismo) es rey. Aunque la actividad admite cualquier superficie, y, por ende, cualquier destino, pocos lugares son tan apropiados para conectarse con la naturaleza y realizar una buena actividad física como este paraíso del estado de Río de Janeiro en Brasil. "¡Uuuh, uuuh... uuuoooh!", se oye desde el Pico do Papagaio en la verde y húmeda sierra de la Ilha. Son los monos aulladores que habitan la cima y ofician de guías. Si el sonido es muy cercano, se ha equivocado el camino. Pero no es frecuente, los senderos están bien marcados ya que la isla no admite autos y apenas puede desandarse a pie o llegar en taxiboat (semirrígidos) hacia playas de ensueño. La oficina de turismo entrega un mapa con una treintena de senderos de entre media y cuatro horas para visitar parte de sus 193 km².

El pueblo de Abraão concentra la mayoría de los servicios, hospedajes, tiendas, bares y restaurantes donde no faltan mariscos y feijoada, ni tampoco los hits de Caetano o Vinicius mientras las olitas tímidas mojan las mesitas sobre la arena. Desde allí un sendero de hora y pico lleva a la pequeña playa de Feiticeira, previo paso por su gran cascada. Algunos dicen que es la caminata de aclimatación para el recién llegado, aunque su sendero no es fácil, pero sí sorprendente: además de la playa y la cascada pueden verse las ruinas del acueducto y llegar al antiguo lazareto (hospital). Otro camino similar con un desvío claro conduce a la Enseada das Estrelas y el Saco do Céu, donde hay una pequeña comunidad. Otra de las caminatas clásicas sorteando jabuticabas y mangos invita a la playa Lopes Mendes, un extenso cordón de arena inmaculada. Para los valientes, allí mismo puede combinarse la visita a Caxadaço y Santo Antonio, donde las arenas blancas y ramilletes de cocoteros, el agua transparente sin olas y la soledad, nada envidian al Caribe. Pero el trekking perfecto es a Dois Rios, atravesando selva y cañaverales hasta una suerte de pueblo fantasma tropical. Allí funcionó la Colônia Correcional, donde Júlio de Almeida vivió. Mientras se toca su barba blanca como Papá Noel, Júlio cuenta su vida en un par de horas, desde esa riña de juventud que lo mandó tras las rejas a estos días como guía-pescador del expueblo carcelero. Es el último preso que tuvo la isla, formalmente libre en diciembre de 2014 por acuerdos con el gobierno. Su buen comportamiento le dio trabajo en las fazendas del presidio y le permitió la libertad condicional, conocer a su pareja, formar una familia en Dois Rios, empezar de nuevo. "O tempo foi meu gran maestro. A ilha, meu grande consuelo", asegura.

Colombia extrema

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Según la guía turística Rough Guides, el país cafetero es el único latinoamericano en integrar el top 10 para la práctica de deportes extremos. En él, destaca actividades como el bungee jumping que se ofrece desde una plataforma de 60 metros de altura en Bogotá, Medellín y San Gil a cargo de la firma Bungee Jumping Colombia, mismo atractivo presente en el parque temático Bungy Park de Bogotá. Pero la cosa no termina allí. Parece ser que el Lago de Tota, al noreste de Bogotá y el desierto de la Tatacoa, al este de Cali, son terreno propicio para la experiencia del verdadero mountain bike, con opciones múltiples en la fanpage Aventureros Colombia, donde se incluye transporte al lugar y descensos a toda velocidad. Las aguas caudalosas de Bucaramanga son la materia prima de otra gran disciplina: el rafting. Este es otro de los deportes que se promocionan en el cañón del Chicamocha, al límite de su parque nacional, al este de Medellín. La empresa Colombia Extrema tiene un plan de tres días que incluye transporte, alimentación y práctica de rafting y parapente, aprovechando también las corrientes cálidas que ascienden a los miradores naturales del valle.

Experiencia vertical

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Mendoza y Córdoba, en Argentina, sobresalen, entre otras cosas, por sus inigualables paredes y líneas para la escalada deportiva, tanto para el visitante amateur como para el montañista experimentado. El Club Andino Córdoba cuenta con una palestra de entrenamiento en el Polideportivo General Paz, uno de los muros indoor más grandes del continente. Su escuela técnica de montaña e instructores son el paso previo para llegar al refugio del macizo Los Gigantes (Altas Cumbres), uno de los circuitos más prestigiados del país, lugar de práctica de los deportistas avezados en la materia. Otro sitio recomendado en las Altas Cumbres cordobesas es La Ola, donde se encuentra la primera vía de octavo grado de las sierras, y es el lugar más accesible en transporte público. Capilla del Monte y su Grupo de Escaladores del Cerro Uritorco (GECU), la pequeña y sólida escuela de Copina (Altas Cumbres), el barrio La Calera (cerca de la ciudad) y la Torrecita (cerca de Achiras) son otros enclaves cordobeses para la disciplina.

En Mendoza, Potrerillos es la referencia. Ubicado a 70 km de la ciudad capital y con entrada libre, un sector cercano al río Mendoza y de fácil acceso desde la ruta internacional a Chile brinda buenas vías de escalada. Allí la empresa Ríos Andinos Rafting ofrece equipamiento, aunque con un juego completo de cintas y una cuerda de 50 metros es suficiente para practicar, siempre con uso de casco obligatorio. Un poco más lejos, a 130 km al suroeste de la ciudad, Los Arenales (departamento de Tunuyán) es otro punto de escaladores por su calidad de roca granito, fisuras y agujas que alcanzan alturas de hasta 500 metros. El lugar es cómodo para acampar y disfrutar de su excelente paisaje de alta montaña, ríos y vertientes que brotan de verdes valles. Desde Tunuyán y ya en plena cordillera andina, se recomienda llegar al Refugio Portinari (Gendarmería Argentina), con gran cantidad de rutas equipadas con anclajes. Allí está el célebre Cajón y sus agujas de granito, detalladas en la guía publicada por el escalador local Mauricio Fernández, el principal impulsor de este destino.

Remarla

La costa del río Uruguay, del río Negro y la boca del Río de la Plata saben de logros frente a la adversidad. Más de un competidor olímpico de la celeste se entrenó en esas aguas unidas hoy por el reciente Corredor de los Pájaros Pintados, el programa del Ministerio de Turismo que fomenta destinos unidos al río. "Acá la gente sale rodando de su casa y cae al Negro. Por eso cuando tú hablas de remo, en general piensas en Mercedes, porque sus hombres, como los hermanos Aire, han marcado la historia del Uruguay", dice Marcelo Trigo, entrenador del Club de Remeros Mercedes y responsable de los juveniles nacionales. Desde la actividad diaria de sus socios (muchos de ellos integran el equipo del club, y a la vez, el seleccionado nacional de remo) y propuestas como Rema Mercedes, se democratiza cada vez más el deporte que ostenta la mayor cantidad de medallas olímpicas brindadas al país. Junto a Mercedes, el Rowing Club de Carmelo, y los clubes de remo de Fray Bentos, Paysandú y Salto, son también símbolos de una actividad que tras el verano reabre sus escuelas deportivas para quienes quieren dedicarse a pleno, pero ofrecen también cursos cortos y paseos para el visitante fugaz.

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