En la Copa América de Argentina 2011, cuando primero una lesión y después una gripe sacaron de la selección a Diego Godín, Óscar Tabárez confió en Sebastián Coates. Con 20 años y solo 31 minutos con la celeste en un amistoso frente a Estonia, el rubio que se había destacado en Nacional se transformó en el mejor jugador joven de aquel torneo que ganó Uruguay.
Coates, una garantía
Lo llamaron a actuar en situaciones extremas y siempre respondió