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6 de septiembre de 2017 5:00 hs
Uruguay consiguió cuatro de los seis puntos que disputó frente a Argentina y Paraguay, y prácticamente selló su pasaporte para el Mundial de Rusia. Después de una racha de tres derrotas (Chile, Brasil y Perú) que generó descreimiento a pesar de que la celeste siempre se mantuvo entre los cuatro primeros, logró un empate contra los albicelestes y el triunfo histórico ante los albirrojos, poniendo énfasis en la solidez defensiva.

Uruguay había recibido 12 goles en los últimos cinco partidos y fue uno de los temas que le preocupaba a Tabárez. En la conferencia de prensa anterior al partido contra Argentina se refirió a ese tema y a la forma en que le habían hecho los goles: de contragolpe y por envíos aéreos. Por eso frente al poderío ofensivo de los argentinos, Tabárez formó un equipo solidario, con dos líneas de cuatro bien apretadas delante de Muslera y así controló el juego rival.

Eso le brindó además una mayor confianza a un equipo que no conseguía cuatro puntos en un combo de dos fechas desde octubre de 2016 cuando le ganó 3-0 a Venezuela en el Centenario y empató 2-2 con Colombia en Barranquilla. No fue un equipo vistoso, pero consiguió un objetivo importante.

Este martes en el Defensores del Chaco salió con otra disposición. Con un doble cinco moderno, de buen juego y panorama: Mathías Vecino y el juvenil debutante Federico Valverde. Acompañados en las bandas por Nahitan Nández y Cristian Rodríguez. Así, Uruguay manejó el balón (sobre todo en el primer tiempo) y tuvo salida clara. Le faltó desborde por los costados, porque los volantes extremos no pudieron desnivelar.

Pero especialmente, hicieron un partido espectacular en la recuperación de la pelota. Porque contra todos los preconceptos, Valverde y Vecino quitaron una gran cantidad de balones en la mitad del campo. Se hicieron fuertes en ese aspecto del juego, y colaboraron con el desempeño de los centrales Diego Godín y Giménez.

Sin recostarse tanto atrás, sin juntar las líneas de cuatro (aunque en un tramo del segundo tiempo Uruguay fue superado por las bandas), mantuvo a raya al conjunto local. Contando con una figura monumental en Godín. El capitán fue la base en la que se cimentó la gran victoria y consiguió enderezar un camino que se estaba torciendo.

De cara a lo que se viene en octubre, en los partidos frente a Venezuela y Bolivia, lo que va a tener que lograr Tabárez es un mejor funcionamiento en los laterales. En los dos sectores, porque fue donde ofreció los puntos más flacos y donde debe tonificar al equipo para no sufrir tantos sobresaltos, que de alguna forma generan inestabilidad en el juego.

El pasado jueves, en el partido ante Argentina en el Estadio Centenario, jugaron Cáceres por derecha y Gastón Silva por izquierda. Cáceres volvía a la selección después de un largo año de ausencia. Anoche, incluyó a Maxi Pereira y cambió a Cáceres a la izquierda. Tanto en aquel encuentro como en el que se jugó en Defensores del Chaco, Uruguay sufrió. La inactividad de los titulares complica el juego defensivo, porque suelen perder en velocidad. La experiencia no siempre los va a salvar.

También tuvo fallas la defensa en las pelotas aéreas. Varias veces cabecearon los guaraníes frente a Muslera. Les faltó puntería, porque si no se estaría escribiendo de otra cosa.

Estos son aspectos a mejorar, que no siempre es fácil y depende de los momentos de los jugadores, especialmente ante Venezuela en San Cristobal. Frente a Bolivia en Montevideo, no tendría que sufrir sobresaltos.

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