18 de agosto de 2020 5:02 hs

Los fiscales de San José notaban desde hacía tiempo que algo raro pasaba con algunos policías de la Jefatura de ese departamento. Solicitaban a la Brigada Antidrogas local que realizara allanamientos por distintas investigaciones de narcotráfico y solían terminar en nada, o con muy poca droga incautada. Sospechaban que había corrupción policial, y que algunos uniformados entorpecían varias investigaciones para favorecer a los narcotraficantes, y así se lo hicieron saber en 2019 al fiscal de Corte, Jorge Díaz.

Fuentes del Ministerio Público señalaron a El Observador que el jerarca notificó entonces del problema al exministro del Interior Eduardo Bonomi, y que lo mismo hizo con el actual secretario de Estado, Jorge Larrañaga, cuando asumió el cargo en marzo de este año.

Una de las fiscales que advirtió lo ocurrido fue Sonia Pritsch. "Nos dábamos todo el tiempo contra la pared. Nunca agarrábamos a nadie. Hacíamos un allanamiento y encontraban solo cuatro 'chasquis'", contaron a El Observador allegados de su equipo de investigación.

Pritsch comenzó entonces a investigar a los funcionarios policiales que participaban de esos operativos infructuosos, pero como no lograba la autorización de la Justicia para que se realizaran las escuchas telefónicas necesarias para avanzar en el caso, tomó la decisión de pedirle una reunión a la fiscal de Estupefacientes Mónica Ferrero. Y un día de mediados del año pasado viajó hasta Montevideo para contarle lo que le estaba ocurriendo.

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En ese encuentro, Pritsch le entregó a Ferrero los datos precisos de una de las investigaciones más grandes que había intentado llevar adelante en la ciudad Libertad, pero sin éxito. En ese caso, se había dispuesto que los efectivos de la Dirección General de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas (DGRTID) realizaran una serie de allanamientos, pero cuando llegaron al lugar, el 22 de agosto de 2019, encontraron que los colegas de la Brigada Antidrogas departamental ya habían hecho allanamientos por su parte y habían notificado que no encontraron material para incautar. 

Según contaron las fuentes consultadas, Ferrero tomó apuntes de todo lo indicado por la fiscal de Libertad, y lo incorporó a una investigación propia que llevaba sobre el tema. Ferrero logró luego que el juzgado de Crimen Organizado de 4º Turno aprobara la realización de las escuchas telefónicas y una "vigilancia electrónica", que formaron parte de una indagatoria de cerca de un año que culminó el pasado viernes con la imputación del director de la Brigada Antidrogas de San José con 60 días de prisión preventiva, y que otros tres funcionarios policiales de esa repartición –incluido quien un suboficial– fueran emplazados y continúen siendo investigados, a la espera de la elaboración de más pericias.

El jerarca –que además fue sumariado por el Ministerio del Interior– fue imputado de reiterados delitos de cohecho calificado en reiteración real con un delito de asistencia a las actividades del narcotráfico, tal como consta en el dictamen de Ferrero disponible en el sitio web de la Fiscalía. Además, fue imputado otro hombre por ese mismo delito –responsable de pagar coimas a la policía, de acuerdo a la investigación.

Por este caso fueron también enjuiciados otros tres particulares por delitos vinculados al narcotráfico. Uno de ellos fue condenado a tres y ocho meses de cárcel, mediante un proceso abreviado, y los otros dos fueron enviados a prisión como medida cautelar mientras esperan el comienzo del juicio oral.

Las conversaciones

En uno de los allanamientos de agosto de 2019, el sargento a cargo de la Brigada Antidrogas dialogó en forma apartada con el delincuente imputado el viernes por pagar coimas a la policía. "Había un conocimiento cercano entre ellos", determinó la fiscal Ferrero en su dictamen.

Ferrero también comprobó que tras ese allanamiento, la policía no respetó la cadena de custodia de los objetos incautados, y que uno de los celulares confiscados fue manipulado antes de que llegara a la Policía Científica para ser periciado.

La fiscal de Estupefacientes de 1º Turno, que ya contaba con material recabado de las escuchas telefónicas, corroboró que el 24 de setiembre del año pasado el director de la Brigada departamental y el delincuente que recibía su ayuda directa mantuvieron una conversación por celular en la que el jerarca policial le advirtió al narcotraficante que estaban por allanar su casa. En ese diálogo, el uniformado le pidió que le pagara por el favor que le estaba haciendo. De acuerdo a la transcripción que Ferrero leyó en la audiencia, el policía dijo en esa conversación "que después vea de tirarle a él y al compañero algo, que él no iba a decir ni lo que sea ni cuánto", y que el delincuente aceptó el trato. Ante el acuerdo, el jerarca le dio "la seguridad de que no iba a pasar nada".

Cinco días después, el jerarca policial le volvió a advertir que tuviera cuidado porque "los de la 'Brigada de allá´", en alusión a la brigada antidrogas a nivel nacional, estaban indagándolo. El otro le dijo que entendía que no había nada que lo comprometiera, a lo que el policía le respondió: “Ta, yo cumplo con la misión de informarte nomás...Que no te vinculen con nada. ¿Ta?”.

Ferrero cuenta además con otra conversación entre ambos, del 11 de noviembre siguiente. En esta oportunidad, el uniformado le preguntó al otro si se mantenía "lo de los US$5 mil para diciembre", y el narcotraficante le contestó que sí, que se quedara "tranquilo". Sin embargo, el delincuente le manifestó que el cargamento que planificaba recibir estaba demorado en Bolivia, que la droga tenía que pasar primero por Paraguay, pero que para el 20 de diciembre podía darle la plata.

La sospecha del jefe de San José

Cuando el actual jefe de San José, Leles Da Silva, asumió su cargo en marzo por disposición del ministro Larrañaga, le llamó la atención la escasa cantidad de allanamientos por narcotráfico con éxito que constaba en el registro de la Jefatura, contaron fuentes del caso.

De hecho, ya durante su gestión, la fiscal Pritsch solicitó un día de junio que se realizaran una decena de allanamientos para una de las investigaciones de narcotráfico, "como se estaban haciendo en el resto de los departamentos", señalaron los informantes. Pero ninguno arrojó un resultado concreto.

Da Silva se involucró entonces en la investigación que llevaba adelante la Dirección de Asuntos Internos de la cartera de seguridad, y Larrañaga se ha mostrado conforme con su desempeño, al menos hasta el momento. Luego de una conferencia de prensa que dio el ministro este viernes junto con Jorge Díaz, Larrañaga alentó al jefe de San José a que siguiera atento a otros casos de irregularidades en su Jefatura. “Usted vaya firme y para adelante”, le indicó.

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