La dispersión de las fuerzas opositoras es la mejor ayuda a un partido gobernante en riesgo de perder el poder por declinación de respaldo popular. Dibujan este panorama los prematuros escarceos electorales en todo el sistema político. Pese a que faltan más de tres años para las elecciones, largo período en que mucho puede cambiar si mejoran la economía y la seguridad pública, la oposición se aferra a encuestas que coinciden en que el Frente Amplio viene perdiendo fuerza. Las razones son varias. Hasta 2013 la década de relativa prosperidad por bonanza internacional ayudó al FA a disimular claudicaciones gubernamentales, especialmente en el período presidencial de José Mujica. Incluyeron el fracaso en modernizar la educación pública, el pésimo manejo del cierre de Pluna, los despilfarros del Fondes, el fiasco de los refugiados sirios y de Guantánamo, las fragilidades del grupo ANCAP y otro largo collar de errores e inacción.
Disyuntiva de la oposición
La dispersión de las fuerzas opositoras es la mejor ayuda a un partido gobernante en riesgo de perder el poder