13 de julio de 2015 5:00 hs

El capo más importante del narcotráfico mexicano y considerado el narco más buscado del mundo, Joaquín "El Chapo" Guzmán, escapó el sábado por la noche de una cárcel de máxima seguridad en México –la prisión del Altiplano, a 90 kilómetros de la capital– a través de un túnel de más de 1.500 metros que comenzaba en su propia celda. El hecho pone en entredicho la política de seguridad del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.

Fue la segunda fuga en 15 años de Guzmán, el hombre fuerte del poderoso cartel de Sinaloa, que había sido capturado en febrero del año pasado en la ciudad costera mexicana de Mazatlán luego de haber estado prófugo por 13 años tras su primer escape.

El Chapo Guzmán se inició muy joven como un simple campesino de plantíos de marihuana, pero su peligrosa astucia lo llevó a colocarse entre los hombres más influyentes y adinerados del planeta.

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Apodado El Chapo por su baja estatura (1,55 m) y considerado por los fiscales como uno de los narcotraficantes más inteligentes que hayan enfrentado, ha logrado burlar la vigilancia y escapar de dos de los siete penales de máxima seguridad de México.

Pero antes de jugar en las "grandes ligas" del crimen, Guzmán pasó su infancia en los agrestes campos de Sinaloa, un estado que ha sido cuna de los grandes narcotraficantes mexicanos.

El Chapo nació el 4 de abril de 1957 en el seno de una familia de agricultores del municipio de Badiraguato. A finales de la década de 1960 abandonó sus estudios en sexto grado de primaria para irse a trabajar en los cultivos de amapola y marihuana, en una época en la que el consumo de drogas crecía en Estados Unidos junto con el movimiento hippie.

Reclutado por Miguel Ángel Félix Gallardo, apodado "el capo de capos", una de las primeras labores de Guzmán fue contactar a narcotraficantes de las ciudades colombianas de Medellín y Barranquilla.

Con Colombia en su portafolio, El Chapo tejió alianzas privilegiadas para proveerse de cocaína y exportarla a EEUU –el mayor consumidor mundial de drogas–, Europa y Asia.

Tras la captura de Félix Gallardo en 1989, Guzmán impulsó su cartel de Sinaloa hasta convertirlo en la agrupación narcotraficante más poderosa del país. Así, el capo llegó a ser considerado un ícono del crimen organizado a la altura del mítico colombiano Pablo Escobar y Washington ofreció una recompensa millonaria por su arresto.

Conexión en Uruguay

Cuando fue detenido Héctor "El Güero" Palma en 1995, El Chapo quedó como una de los principales componentes del cartel de Sinaloa junto a Ismael "El Mayo" Zambada. A partir de allí, el narcotraficante forjó su imperio con presencia en 10 países de América y España. Según El País de Madrid, el Departamento del Tesoro de EEUU responsabiliza a Guzmán de traficar el 25% de las drogas que se consumen en esa nación y que el cartel utiliza más de 280 empresas para lavar dinero, como fundaciones filantrópicas en Uruguay y Colombia, aerolíneas en Ecuador, agencias de viajes en Belice, y tiendas, estaciones de nafta y casas de cambio en México.

Guzmán escaló en el mundo de la mafia gracias a su talento para los negocios y su sangre fría para ordenar sanguinarios ataques contra sus adversarios. Uno de los episodios más sonados de esta pugna fue el asesinato en 1993 del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo por sicarios de los hermanos Arellano Félix, del cartel de Tijuana. Según las autoridades, los pistoleros confundieron al religioso con El Chapo.

En junio de ese mismo año, Guzmán fue detenido en Guatemala y trasladado al penal de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco, de donde se fugó el 19 de enero de 2001 aparentemente escondido en un carrito de ropa sucia.

Tras su evasión, se convirtió en el gran símbolo del narcotráfico contra el que el expresidente Felipe Calderón (2006-2012) lanzó al Ejército.

Mientras El Chapo aparecía en la lista de las mayores fortunas del mundo de Forbes de 2011, con más de US$ 11.000 millones, las autoridades mexicanas libraban una intensa persecución contra el capo, quien logró escabullirse en varias ocasiones gracias a puertas reforzadas con acero en sus residencias y un sistema de túneles secretos.

Finalmente, el 22 de febrero del año pasado fue aprehendido nuevamente, pero 17 meses después repitió su hazaña.

Convertido en el delincuente más buscado por México y Estados Unidos desde su primera fuga, este hombre es el criminal "más inteligente y con mayor capacidad de reacción" que haya enfrentado la fiscalía general mexicana, dijo alguna vez el difunto subprocurador José Luis Santiago Vasconcelos.

Personaje legendario

Durante su estancia en la cárcel del Altiplano, firmó junto con otros 140 presos una carta dirigida al ombudsman para denunciar las condiciones "inhumanas" de su encarcelamiento, que incluían comida con gusanos o colchones maltrechos para la visita conyugal.

Estas y otras excentricidades han contribuido a las numerosas historias que se han tejido en torno a Guzmán: que se había hecho una cirugía plástica para cambiar su rostro, que vivía escondido en las montañas o que solía pasearse en las ferias ganaderas de Sinaloa. También se rumoreaba que acudía a conocidos restaurantes o bares donde se cerraban las puertas y se recogían celulares a los asistentes, a los que después se les pagaban las cuentas.

En Sinaloa vive gran parte de la familia de Guzmán, incluida su madre, una mujer profundamente religiosa que en alguna ocasión no dudó en encarar al gobierno para reclamar por la persecución de su vástago.

Según distintos reportes, Guzmán ha tenido tres esposas y se le atribuyen 10 hijos, uno de ellos asesinado a balazos en 2007 en un centro comercial de Culiacán, capital de Sinaloa.

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