Fútbol > PEÑAROL

El día después de una jornada histórica para Ruglio, con el anillo de Tito Goncalves

El domingo de Ruglio, nuevo presidente de Peñarol, fue muy movido: habló con Poyet, con los jugadores en Los Aromos, recibió decenas de llamados como Decurnex, Diego Forlán, Josema Giménez y ya planifica lo que se viene

Tiempo de lectura: -'

07 de diciembre de 2020 a las 05:03

Después de un sábado movido, en el que estuvo hablando en los tres lugares de votación con todos los socios que quisieron acercarse antes de votar para debatir o para que simplemente lo votaran, Ignacio Ruglio tuvo su premio al ganar las elecciones de Peñarol y terminar con 34 años de oficialismo.

Desde en 1986 con Carlos Lecueder en adelante, nadie que no fuera oficialista había ganado en Peñarol la presidencia.

Ruglio obtuvo 3.181 votos de 9.405 sufragados, un 34% del total. Además, consiguió 591 votos más que en la última elección de 2017 cuando había sido la lista más votada, pero perdió con Jorge Barrera por la ley de lemas, ya que se sumaban los sufragios de otras cinco listas más.

Así, como su espejo dirigencial, Gastón Guelfi, entró en la historia grande del club al ser, luego de este, el segundo presidente electo más joven, con solo 41 años.

La madrugada del domingo fue muy particular porque la vivió en su intimidad con el abrazo de su padre y el reconocimiento de sus hijos.

El domingo lo comenzó muy temprano. Esta vez, no pudo ir a disfrutar de la hamaca paraguaya que tiene en su casa de Villa Serrana, allá muy cerca de sus pagos de Minas.

De mañana dialogó telefónicamente con Gustavo Poyet. Se trata de uno de los técnicos que tienen en carpeta.

Otro de ellos es Diego Aguirre, quien dijo que solo volvería a Peñarol en caso de que las elecciones las ganara Juan Pedro Damiani, pero Ruglio le consultará si puede ser candidato a dirigir al primer equipo.

Sobre el mediodía, le pidió permiso al presidente Jorge Barrera para poder ir a Los Aromos a dialogar con los jugadores que se habían concentrado para un clásico que se volvió a postergar, esta vez, por el fallecimiento del expresidente de la República, Tabaré Vázquez.

Lo recibieron el técnico Mario Saralegui y su ayudante, Ruben Paz, y reunió a todos los futbolistas.

Le volvió a decir la frase que repite desde el sábado a la noche cuando fue electo: “No me digan presidente, llámenme Nacho, a secas, cuando hablen conmigo”.

Dialogó de frente con los futbolistas y, según comentó una fuente cercana a Referí, les dijo que si algún día había un problema, “lo arreglábamos ahí adentro y como fuera”.

En ese mensaje tuvo mucho que ver el futuro director deportivo, Pablo Bengoechea cuando previo a las elecciones y en las charlas interminables que tenían los tres junto con el próximo gerente deportivo, Gabriel Cedrés, le comentó: “Si arreglamos Los Aromos, arreglamos al club”.

Alejandro Ruibal

Tuvo tiempo también para hablar con Alejandro Ruibal, exdirigente llevado por Juan Pedro Damiani luego de que juntos construyeran el Estadio Campeón del Siglo.

Como lo había dicho en una entrevista previa con Referí, a Ruibal lo quiere “para mejorar los accesos al Campeón del Siglo. Le preguntamos si estaría dispuesto a encabezar una comisión de infraestructura paralela al club que no tuviera nada que ver con la parte política, lo creemos una persona absolutamente preparada para eso, un buen peñarolense que ahora decidió alejarse de la política por un tiempo. Nos manifestó que sí, que contáramos con él”.

Se reunió con algunos allegados por la tarde luego de haber recibido decenas de llamados telefónicos con saludos, entre ellos, los del presidente de Nacional, José Decurnex.

Pero también lo llamaron el extécnico y jugador de Peñarol, Diego Forlán y su padre Pablo, Nahitan Nández, José María Giménez –a quien conoció en algún viaje en el que presenció prácticas de Atlético de Madrid–, Nahitan Nández, el presidente de River argentino, Rodolfo D’Onofrio y hasta el de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio “Chiqui” Tapia.

En ningún momento de las últimas 48 horas se quitó de su mano derecha un anillo muy especial. No lo usa nunca porque para él es una reliquia, pero esta vez, hizo una excepción.

Su anterior dueño se lo regaló antes de su muerte y le dijo: “Un día vas a ser presidente de Peñarol”. Y se cumplió. Aquel hombre era Néstor “Tito” Goncalves.

REPORTAR ERROR

Comentarios

Registrate gratis y seguí navegando.

¿Ya estás registrado? iniciá sesión aquí.

Pasá de informarte a formar tu opinión.

Suscribite desde US$ 245 / mes

Elegí tu plan

Estás por alcanzar el límite de notas.

Suscribite ahora a

Te quedan 3 notas gratuitas.

Accedé ilimitado desde US$ 245 / mes

Esta es tu última nota gratuita.

Se parte de desde US$ 245 / mes

Alcanzaste el límite de notas gratuitas.

Elegí tu plan y accedé sin límites.

Ver planes

Contenido exclusivo de

Sé parte, pasá de informarte a formar tu opinión.

Si ya sos suscriptor Member, iniciá sesión acá

Cargando...