23 de marzo 2024 - 11:16hs

Dos veces tuvo que disculparse por "apasionarse" al hablar el referente de Marea Frenteamplista, Ewe Vaz.

"Esto es política pero son nuestros amores, nuestra gente y nuestra ética. Con eso no se juega", dijo. 

Al final de la noche del jueves, el sector terminaría avalando el retorno a la banca de Gustavo Olmos, zanjado el caso en el Tribunal de Conducta Política del Frente Amplio tras la denuncia por acoso laboral y sexual que presentó su suplente Martina Casás. 

En más de tres horas de encuentro semipresencial, hubo lectura de chats, acusaciones de "mentiras" a la denunciante y duros reproches a "compañeros" de la izquierda que se pusieron en pie de guerra contra Olmos. 

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La abogada Marina Morelli cuestionó que hubo un "raid mediático" con 12 entrevistas en un solo día a la parte denunciante y más de 70 apariciones del caso en medios, cuando debió cuidarse la reserva. 

Morelli apuntó contra la demanda por despido abusivo e indirecto por el que la denunciante reclamó US$ 25 mil. "Alguien que está despedido desde el 30 de octubre no cobra su salario, no coordina en diciembre tomarse diez días en enero y diez días en febrero".

La abogada –especializada en género– "felicitó" a Marea Frenteamplisa por "no entrar en el show mediático": "Para mí también es un esfuerzo porque me enojo demasiado, hay cuestiones serias y lugares que ha costado muchas décadas construir para que logren dar respuesta". 

"La cabeza" de Olmos

Diego Battiste Olmos fue denunciado en noviembre del año pasado

Ewe Vaz habló en su informe político –al que accedió íntegro El Observador– de una "campaña sistemática".

Y de acuerdo al acta de la reunión de este jueves, a la que también accedió El Observador, luego de encuentros con los involucrados "se recibieron versiones contrapuestas de los hechos". 

El dirigente, que en 2019 fue jefe de campaña de Mario Bergara, reconstruyó en la reunión cómo se enteraron por primera vez del tema cuando la presidenta de la Comisión de Género, Patricia González, citó el lunes 6 de noviembre a la senadora Liliam Kechichian, a quien le dijo: "El Partido Comunista nos trajo la cabeza de Núñez" y que esperaba "lo mismo" llegado el caso

A la semana siguiente (el lunes 13 de noviembre) se trataría la denuncia en el Coordinador de Marea y Casás iba a asistir, pero al final presentó por escrito su versión.

La denunciante apuntó que "asesorada por diversas consultas", consideraba que "no corresponde" que tuviera que explicarse "ante el Coordinador", según consta en el WhatsApp al que accedió El Observador y que se leyó ante los dirigentes en la reunión de ese día.

En estos casos "es importante evitar la revictimización (...), por ende no me parece adecuado ir a realizar una exposición sobre mi situación de manera grupal, sé que somos compañeros (...) pero quiero que entiendan que no estoy en condiciones para reiterar mi relato en este momento".

La diputada suplente escribió que tenía "interlocutores" como Kechichian y que no consideraba que fuera "importante" para que el sector tomara una decisión "más detalles que los siguientes": "Sufrí acoso sexual y laboral de la persona más cercana a mí en el despacho". "Es una persona que podría llamarse mi 'superior' dado que me transfiere mensualmente el salario y siento que 'dependo' en parte de él económicamente y políticamente", continuó.

Dijo que se sintió "vulnerada", que se cruzaron "límites personales y corporales" sin su consentimiento y que se vio "impedida" de responder como le hubiese gustado. "Sé que no es culpa mía. Una persona que me dobla en edad y responsabilidades tiene una situación asimétrica de poder". Confesó que le "costó mucho asumirlo". 

Casás justificó haber recurrido en confianza hacia Patricia González. "Muchos de ustedes tienen un vínculo afectivo con la persona que me infringió el daño, se conocen hace años, por lo tanto no me sentía segura para poder plantear esta situación (...)". 

Detalló que deseaba seguir en el Parlamento, pero que necesitaba la "total seguridad" de que no se iba a cruzar con Olmos. Casás avisó que no asumiría la tarea de "responder en nombre de nadie" a la pregunta: "¿Dónde está Tato?". "Estas serán las condiciones hasta que ustedes tomen medidas definitivas".

La diputada apuntó que Marea no se merecía un "escándalo" pero que sentía que lo que le había sucedido era "escandaloso" y "repulsivo". "Y por eso las decisiones que se tomen tienen que estar a la altura del problema y no de los afectos".

Cerró el mensaje asegurando que no se pensaba "esconder". "Tengo 29 años y asumí renunciar a muchísimas oportunidades de vida al enfrentarme a ser una persona pública. Considero que tengo un rol emergente (...) y mucho que aportar. No tengo otra alternativa que mañana, y los días que yo elija, sentarme en mi banca y hacer lo que siempre hago: trabajar por Fuerza Renovadora, por el FA, por el ambiente y por Uruguay".

"Es una desgracia, porque creímos en Martina"

Instagram Martina Casás Martina Casás, diputada suplente de Olmos

"¿Acaso alguien pretendía que en base a semejante denuncia y sin investigar ni aplicar el protocolo del FA, Tato Olmos desapareciera de la actividad política y Martina ocupara la banca? ¿O lo que se pretendía era acallar la voz de la compañera, fingiendo que lo dicho por ella no existió? ¿En qué situación habrían quedado la presidencia del FA?", justificó Marea en el acta. 

El informe político apunta contra la presidenta de la Comisión de Género (Patricia González) por violar el protocolo de violencia basada en género. Ewe Vaz se pronunciaría a favor de "quitarle la confianza política" a González, pero algunos precisaron que era "inconveniente", por lo que le bajaron el tono y quedaron en transmitir su molestia ante el Secretariado Ejecutivo del FA. 

También repararon en un "raid mediático" del llamado "entorno de Martina". 

"Se llaman en broma 'La Sindicata'", dijo y apuntó contra diputadas como Micaela Melgar, Margarita Libschitz y Dayana Pérez. "Hay un grupo transversal que se ha dedicado a hacer campaña para linchar públicamente al Tato Olmos", reprochó, dijo que "salieron contra el propio Tribunal de Conducta" y que hasta "le pasaron información" al senador blanco Sebastián Da Silva.

Vaz planteó también que las partes recibieron el 21 de enero la vista previa del dictamen y que el 22 de febrero Casás afirmó en una carta en La Diaria no saber "qué va a pasar" con ello.

"¡Mentira y recontra mentira! Se hizo para responder al Tribunal y lanzar una nueva oleada mediática. Y nosotros calladitos la boca, ya sabiendo. Es una desgracia, porque creímos en Martina, apostamos a que entrara, tomara temas propios, el ambiente, la juventud, ¡recorrió el mundo con los viajes al exterior! Fue la suplente más apuntalada". 

"Y no puedo ponerme nunca en los zapatos de Tato Olmos. Tuvimos que soportar cuatro meses de esta campaña. Y pasado el Plenario, sigue", lamentó. 

"Sesgo machista"

Una de las que intervino fue la dirigente Fernanda Blanco, quien declaró que "de ninguna manera" el silencio que se había mantenido podía "dar lugar a que el que calla otorga". Confesó que "también" se siente "compañera de Martina", por lo que le "da mucho dolor", aunque no le "tiembla el pulso para defender los instrumentos que el Frente Amplio se ha dado para dar garantías". 

Aseguró que tuvieron que "bancarse calladitos la boca" los comentarios de compañeros y que no podía reprimir sus opiniones porque haya "compañeras que hoy se sientan más feministas que uno". 

Uno de los suplentes de la banca, Gonzalo Zuvela, enfatizó que no se va a "olvidar nunca del error que cometió Tato" y que "no se puede olvidar el daño que hicieron" los dos. Dijo también que tras el Plenario del FA nunca había visto "a camaradas de las bases tapándose un ojito ante lo que les mandaba el Partido Comunista", que argumentó a favor de no pronunciarse y aguardar por el proceso en la Justicia.

Pero no todos se alinearon. En la misma reunión, la dirigente Alicia Artigas presentaría su renuncia y señalaría que había en Marea "rastros de machismo que permanecen". 

"Es una relación de poder, no se puede medir con la misma vara", respondió. "Me enoja muchísimo escuchar algunas cosas de gente madura y supuestamente deconstruida".

Otra compañera adhirió a sus palabras y también dimitió, según reconstruyó El Observador.

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