Espectáculos y Cultura > IGOR YEBRA

El fin de una etapa para el Ballet Nacional del Sodre

A partir del próximo año, Igor Yebra dejará de ser el director de la compañía de danza estatal

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02 de junio de 2020 a las 05:04

No era fácil asumir la dirección del Ballet Nacional del Sodre (BNS) en 2018. No era fácil ocupar ese cargo después de que lo dejara la persona que impulsó el prestigio de la compañía de danza estatal y le dio vuelo internacional. Tampoco era fácil llegar desde Europa a este país, siendo un completo desconocido para personas ajenas al mundo del ballet. Pero llegó, ocupó ese cargo y continuó elevando la vara de excelencia del cuerpo estable. Y hoy Igor Yebra es un nombre de peso en la escena cultural local. 

Desde 2018 el bailarín y coreógrafo español de 45 años lleva las riendas del BNS. Sin embargo, el ballet tendrá en 2021 a otra figura en su dirección, ya que el ministro de educación y Cultura, Pablo da Silveira, decidió que el contrato vigente del director no se renovará. 

En diálogo con El Observador, Martín Inthamoussú, presidente del Consejo Directivo del Sodre, dijo que el ministro está decidiendo quién será la persona que tomará la dirección a partir de 2021. Y consultado por los motivos que llevaron a Da Silveira a resolver no renovar el contrato –que vence el 31 de diciembre de este año– de Yebra, el coréografo y exdirector de las Escuelas de Formación Artística del Sodre aclaró que no tuvo que ver con un tema de rendimiento ni con una cuestión presupuestal o de costos. "No hay un motivo de algo particular con él. No tiene nada que ver con su gestión. Son decisiones organizacionales, el ministro está haciendo una reestructura", expresó.

El presidente del Sodre subrayó que no se trata de un cese sobre el cargo de Yebra, "porque él viene haciendo un gran trabajo y seguirá haciéndolo por el resto del año, que sigue al mando de la compañía".

El paso de Yebra

Con mojones como el estreno de El Quijote del Plata como la prueba más jugada de que el BNS podía responder a un altísimo grado de exigencia, la primera temporada con Yebra a la cabeza expuso a una compañía potente y saludable. "El Ballet Nacional del Sodre se puede morir de éxito", dijo a El Observador en diciembre de 2018 el director.

Más allá de apuntar a la calidad de los bailarines, de buscar la excelencia en las propuestas y de proponer todo tipo de locuras creativas a nivel artístico, la mira de Yebra siempre estuvo puesta en la democratización de la danza. Una y otra vez, en entrevistas y conferencias de prensa, el español defendió lo importante y necesario de impulsar el consumo de ballet a una mayor y más variada audiencia. Y las piezas que eligió para la programación de 2019 y 2020 –que quedó trunca en buena parte a causa de la pandemia de coronavirus– apuntaron a cautivar esa diversidad.

Con Carmina Burana como el título que dio inicio al 2019, la temporada pasada tuvo por primera vez en mucho tiempo a los tres cuerpos estables del Sodre –ballet, coro y orquesta– juntos sobre el escenario. En el caso de la Orquesta Sinfónica del Sodre, que ya desde 2018 interpretó junto al cuerpo de baile dos títulos, el año pasado duplicó sus funciones con el BNS.

Otra gran apuesta de 2019 fue Noche francesa, que resultó el broche de oro de las actividades que se desarrollaron cuando Uruguay fue sede de la exposición artística de Pablo Picasso en el Museo Nacional de Artes Visuales. En esa oportunidad, el ballet y el museo lograron una valiosa simbiosis que demostró la capacidad del cuerpo estable para aggiornarse a la movida cultural del país.

Y este año, con un Sodre renovado en materia de autoridades y sin María Noel Riccetto como figura principal, Yebra movió algunas fichas dentro del BNS. Mel Olivera fue ascendida como primera bailarina y pronto Nadia Mara regresará a Uruguay para incorporarse también en ese rol.

El plato más fuerte estaba previsto para setiembre con el estreno de La tregua, una adaptación del libro de Mario Benedetti –en el marco de su centenario– que ya lleva dos años de trabajo detrás y que contará con un plantel creativo de lujo, con coreografía de Marina Sánchez, música de Luciano Supervielle y dramaturgia de Gabriel Calderón. Según supo El Observador, esta pieza será ahora la que cierre el año.

Con la adaptación de Un tranvía llamado deseo, con coreografía de Mauricio Wainort, el BNS tenía todos los motores encendidos para iniciar su temporada 2020. Pero de esta pieza solo se desarrolló una función dado que el 13 de marzo, un día después de su estreno, se cancelaron todos los espectáculos públicos en el marco de las medidas de prevención del coronavirus. A partir de ese momento, la actividad de Yebra se limitó a las clases virtuales y a coordinar distintas actividades y propuestas que surgieron desde el BNS para llevar contenidos del ballet a la casa de los uruguayos. 

El nombre de Yebra había llegado a las anteriores autoridades del Ministerio de Educación y Cultura sugerido por el exdirector Julio Bocca. Entre las principales opciones de sucesores que en aquel momento consideró el argentino se encontraba María Noel Riccetto. Pero en 2017, si bien la bailarina proyectaba su retiro del escenario, no lo tenía aún como algo inminente. 

En setiembre de 2017, en diálogo con el programa radial No toquen nada, Bocca deslizó la posibilidad de volver a estar al frente del ballet cuando estuviera "todo cambiado”.

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