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23 de noviembre 2023 - 5:01hs

Las salvas de cañón se dispararon en la plaza de Tiananmén y la guardia de honor se formó en señal inequívoca de que el invitado acababa de llegar. Xi Jinping y Luis Lacalle Pou subieron a la plataforma y la banda militar interpretó los himnos provocando la emoción de los más de cincuenta integrantes de la delegación uruguaya que estaban en el Gran Salón del Pueblo en Beijing.

Era la antesala de una reunión privada de más de una hora y que fue valorada como “muy positiva” por el gobierno, ya que significó elevar la jerarquía de la relación de los países hasta “asociación estratégica integral”.

La evaluación no se basó únicamente en el upgrade del vínculo sino también en la firma de 24 acuerdos concretos y –principalmente– en la mención de Xi Jinping de que China tenía interés en “avanzar aceleradamente” para firmar un Tratado de Libre Comercio (TLC).

El interés de profundizar la relación comercial no obedeció a una respuesta ante una consulta de Lacalle Pou sino que surgió por motu proprio del presidente chino, algo que provocó satisfacción en los uruguayos.

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Sabedores de que los orientales cuidan y dan sentido a cada una de las palabras que pronuncian, que Xi Jinping las dijera agradó al gobierno, ya que era uno de los objetivos que se habían puesto para la reunión.

La expresión, a su vez, fue leída en la delegación uruguaya como una “renovación del mandato” de cara a conversaciones internas con los socios del Mercosur. “El próximo paso es hablar con Lula y Javier Milei. Es necesario más diálogo y mucha más diplomacia en esas capitales, en Beijing está todo encaminado”, valoró desde China un jerarca consultado por El Observador.

FLORENCE LO / POOL / AFP Gobiernos firmaron 24 acuerdos

Reiterado el interés, la pelota volvió a quedar en manos del gobierno, que deberá obtener el aval del Mercosur –o convencer a Brasil de subirse– para poder iniciar las negociaciones.

De acuerdo con el gobierno chino, en la conversación el mandatario uruguayo también dijo estar dispuesto a desempeñar un “papel activo” en la promoción del desarrollo de las relaciones entre América Latina y China y en la construcción de la comunidad América Latina-China.

Las sensaciones positivas fueron sintetizadas por Lacalle Pou al despedirse de los empresarios que acompañan a la delegación oficial. Antes de partir hacia la residencia de descanso que dispusieron los chinos –y en la que también duermen los ministros–, el presidente les hizo una guiñada y les mostró un pulgar hacia arriba a cuenta de explicaciones más precisas.

Tangos y platos

El estricto protocolo había impedido a los uruguayos tener una conversación de evaluación, aunque por la simbología y la gestualidad exhibida por los anfitriones sabían que la situación había marchado sobre ruedas.

Además de pasar revista a la guardia de honor del “Ejército de Liberación del Pueblo de China” y presenciar el desfile militar, Xi Jinping ofreció una ceremonia de bienvenida en una de las salas principales del Gran Salón del Pueblo. Tras la firma de los acuerdos, invitó a los uruguayos a un banquete de once platos.

El menú, al que accedió El Observador por fuentes empresariales, consistió en ravioles, pastel de nabo, pastel en forma de caqui y torta en forma de flor. Como entremeses sirvieron consomé de pollo con mejillón, pato laqueado de Beijing, carne de cangrejo frita, hongos de pino con verduras y corvina en sopa.

Las comidas estuvieron acompañadas por vinos tinto y blanco chardonnay chinos, mientras que de postre hubo frutas, helado, café y té.

Cedida a El Observador El menú ofrecido por Xi Jinping

El banquete fue amenizado con un mix de canciones interpretadas por la banda del "Ejército Popular de Liberación de China". Los músicos tocaron seis tangos nacionales: Mañanita de sol, Volver, La Cumparsita, Por una Cabeza, El día que me quieras y La Puñalada, y seis canciones típicas chinas (Velita blanca, La chica recogiendo setas, La canción de un pastor, Ansar cisnal, Despiértate, el bosque, y Ascendiendo paso a paso).

Exportaciones y regalos

Si bien los acuerdos firmados son 24, hay un puñado –vinculados a la ganadería y agricultura– que tendrán efectos de forma inmediata.

La actualización del protocolo de carne bovina permitirá exportar mondongo, lo que podrá generar un incremento en las exportaciones que puede ir desde US$ 40 millones hasta US$ 120 millones dependiendo de las estimaciones y los precios del mercado.

A su vez, se reducirán de 90 a 46 días las cuarentenas previas a la faena tanto para los bovinos como para la carne ovina y caprina

También se autorizará la venta de caballos deportivos, se permitirá la exportaciones de limones y de animales acuáticos comestibles.

La importancia de la ganadería en las exportaciones al principal socio comercial fue reflejada en uno de los regalos que Lacalle Pou hizo a Xi Jinping. 

El uruguayo sorprendió al chino al obsequiarle dos toros, uno Hereford y otro Aberdeen Angus, que viajarán a Beijing en el próximo barco de ganado que salga con ese destino.

Uruguay es uno de los pocos habilitados a ingresar ganado en pie (Argentina y Brasil, por ejemplo, no tienen autorización) y los países negocian también exportar semen y embriones.

Aunque estos anuncios fueron celebrados por la delegación empresarial, representantes del sector privado señalaron que continúa en el debe la obtención de preferencias arancelarias que permitan mejorar la competitividad. 

Además de los toros, Lacalle Pou también le regaló a Xi Jinping un rebenque para reflejar la tradición nacional en el marco de los 35 años de relaciones diplomáticas.

La visita de Estado, el status máximo de una misión oficial, continuará este jueves con reuniones con los principales representantes del Parlamento chino.

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