El mismo año en que él nacía (1977), sus padres, de origen argentino, compraban su primer campo en Uruguay. Desde entonces vivió parte de su vida en Buenos Aires y parte en Uruguay. Pero fue en el año 2000 cuando el director de Desarrollos Orientales, Diego Vigano, decidió realizar su primer desarrollo inmobiliario de este lado del charco y el lugar, cuidadosamente elegido, fue Carmelo (Colonia).
Allí Vigano comenzó a delinear el barrio de viñas La Concordia. Se trata de un campo dividido en parcelas que diferentes inversores pueden comprar para tener su propia viña y posteriormente producir su propio vino.
A esta propuesta, se ha sumado un segundo desarrollo denominado “Campotinto”, una posada boutique de cinco habitaciones destinada a turistas, cuyo foco también está puesto en el vino y todas las actividades que se pueden concebir alrededor de esta bebida.
Vigano explicó que Desarrollo Orientales, que hasta el momento no había realizado ningún negocio vinculado a la vitivinicultura, decidió hacer este particular emprendimiento porque “el vino creció más allá de la producción en sí y viene acompañado de un negocio inmobiliario y turístico” muy interesante.
A su juicio el lugar perfecto para llevar adelante estos desarrollos es la ciudad de Carmelo, ya que se trata “una región que tiene bodegas con más de 100 años, donde la viña y el viñedo son parte de la cultura local, con una identidad muy fuerte” que la empresa trata de “poner en valor”.
Barrica propia
El campo de viñas La Concordia tiene una extensión de 30 hectáreas y está dividido en 33 lotes de media hectárea cada uno. Cada chacra posee su propio viñedo (que ocupa un 10% del terreno) y cuesta US$ 90.000.
“Cada viñedo tiene suficiente viña como para que cada uno puede tener su propia barrica de vino”, contó Vigano. Desarrollos Orientales pone a disposición de los inversores la bodega boutique “El Legado”, con la que este año realizó su primera vendimia, a partir de las uvas plantadas en el año 2009.
“(Los compradores) tienen su viñedo y nosotros nos hacemos cargo del mantenimiento. Nos venden la uva y les devolvemos botellas personalizas. De una manera muy simple logran meterse en el mundo del vino”, explicó Vigano. Hasta el momento, están vendidos el 35% de los lotes de La Concordia.
Si bien el campo de La Concordia está fraccionado, la idea es mantener el parque integrado a sus alrededores.
El empresario advirtió además que la integración del lote y la viña es un diferencial de su propuesta – de hecho es uno de los primeros desarrollos con estas características en Uruguay – ya que por lo general los viñedos suelen estar por un lado y las áreas urbanizadas por otro. “Acá la particularidad es que está todo integrado”, dijo.
En tanto, la posada denominada Campotinto, que se proyecta para febrero de 2013, contará en principio con cinco habitaciones, pero la idea es llegar 15 suites en cinco años. El costo de una noche en la posada será de US$ 180 aproximadamente.
Campotinto tendrá un restaurante y se apoyará en todas las actividades alrededor del mundo del vino. “Tenemos picnics gourmet entre viñas con panes caseros y los mejores quesos de Colonia. También se harán degustaciones de vinos premium uruguayos de Carmelo y otras regiones, visitas a bodegas y muchas actividades al aire libre”, indicó Vigano.
Público regional
Tanto el campo de viñas La Concordia como la posada Campotinto son dos propuestas dirigidas principalmente al público argentino, pero sus desarrolladores también están interesados en captar uruguayos y brasileños.
Vigano explicó que de Carmelo es una ciudad que “históricamente” estuvo ligada a Buenos Aires – está a 60 kilómetros de distancia- por lo que muchos emprendimientos construidos en esa zona coloniense son argentinos, así como su público. No obstante, aclaró que también le gustaría que los uruguayos se sumen a estas propuestas.
Vigano reconoció que muchas veces los uruguayos eligen la zona Este de Uruguay para invertir y pasear, pero “con la posada y los programas de visitas a las bodegas”, Carmelo también será un destino atractivo.
En este sentido, afirmó que el turismo del vino en Uruguay tiene un enorme potencial y puso como ejemplo el caso de Mendoza donde ese rubro mueve más de un millón de personas.
“De ese mercado, la mitad son argentinos que hacen turismo interno y de esa mitad más del 50% son de Buenos Aires. Por lo que en Buenos Aires tenemos un mercado potencial muy fuerte que ya consume este tipo de producto”, analizó.
Arocena Office
La Concordia y Campotinto no son la única inversión del grupo Desarrollos Orientales en Uruguay. A estos proyectos se suma Arocena Office, un moderno complejo de seis oficinas localizadas en Carrasco (en la calle Cambará entre Gabriel Otero y Schroeder) y una casona ubicada enfrente donde funciona el local de Rapsodia.
La empresa eligió Carrasco para sumarse a la sinergia de empresas que se están instalando en esa zona donde cada vez hay más servicios “Tenés restaurantes, banco, hoteles, no tenés ya la necesidad de ir hasta el Centro”, apuntó Vigano, que añadió la cercanía con el Aeropuerto de Carrasco.
La mirada argentina
Consultado sobre la situación económica de Argentina, Vigano opinó que pese a los cambios de reglas de juego por parte del gobierno de ese país, los negocios siguen funcionando y descartó “un éxodo” de empresarios argentinos a Uruguay.
Cree que ese flujo de empresarios será el habitual, ya que “el empresario busca el negocio donde está la oportunidad”, más allá del país en cuestión.
No obstante, destacó el “buen clima de negocios” en Uruguay, donde “se puede planear a largo plazo porque se sabe que las reglas de juego el día mañana no van cambiar”.