Opinión > Análisis - Adolfo Garcé

El Partido Independiente hacia 2019

Si lograra crecer restándole al FA votos astoristas, podría convertirse en protagonistas decisivos a la hora del balotaje

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27 de junio de 2018 a las 05:00

Dos extensos reportajes concedidos por el senador Pablo Mieres durante los últimos días (a Búsqueda y El Observador) ofrecen una excelente oportunidad para analizar la estrategia política del Partido Independiente. Como se verá, se trata de propuesta compleja, ambiciosa, imaginativa, que deja muchas preguntas abiertas.

En primer lugar, está claro que el PI insistirá en competir por el espacio de centro-izquierda. Su discurso sigue teniendo obvios puntos de contacto con el astorismo. Ambas propuestas tienen énfasis muy similares en distintos planos. En particular convergen en la crítica a las posiciones del "ala izquierda" del FA. Por ejemplo, independientes y astoristas promueven la apertura comercial, enfatizan la necesidad de equilibrar políticas sociales y responsabilidad fiscal, y no dudan a la hora de tomar distancia del régimen chavista que ha destruido tanto la economía como la democracia en Venezuela. La convocatoria a la construcción de un "espacio socialdemócrata" es la expresión más clara de esta estrategia política. En este sentido, los independientes no se resignan. Siguen intentando construir un espacio en el que wilsonistas, batllistas y astoristas, por ejemplo, puedan sentirse más a gusto que en sus respectivos partidos de origen.

En segundo, también está claro que, para el PI, el ciclo del FA, a pesar de haber generado algunos logros significativos, está agotado. Dijo Mieres: "El FA ahora sí está agotado y el resultado de la gestión de Mujica proyectó una sombra que sigue siendo imposible de levantar para este gobierno. De ese lado, ya está. Hizo cosas, porque nosotros algo que como oposición queremos señalar es que en esta casi década y media de gobierno hubo logros, pero lo que hay que hacer ya no lo hicieron y no lo va a hacer sea quien sea el candidato del FA". Para Mieres, "el FA tiene que ir al banco de suplentes": "La democracia es la alternancia del poder y el FA ya va a tener 15 años de gobierno". Los independientes se separan del discurso de la "década perdida". Pero, al mismo tiempo, afirman categóricamente que es hora de cambiar. Si las coincidencias programáticas lo acercan al astorismo, estas definiciones políticas lo alejan de él. Para los independientes el tiempo del FA se terminó.

Esto conduce directamente a la tercera pieza de su propuesta estratégica: "Acá –afirmó Mieres- no es cambiar una mitad por la otra". Siendo consecuentes con esta visión los independientes criticaron que el ex presidente Julio María Sanguinetti se reuniera con Lacalle Pou y Jorge Larrañaga para "plantar la semilla de un eventual gobierno de coalición" entre partidos de oposición. Los independientes son enfáticos también en este punto: no quieren un "escenario de restauración". La dimensión programática los acerca a colorados y blancos. Pero la dimensión ética los aleja. En palabras de Mieres: "La gente quiere tener garantías de que las jodas, el favoritismo y el amiguismo se terminan. Se creyeron que con el FA iba a pasar y los defraudó. Los partidos tradicionales tienen eso en el pasado y deberán demostrar que cambiaron. Nosotros le ofrecemos a la gente el compromiso de transparencia". En este sentido, en lo que genéricamente podemos llamar la "crítica de la corrupción", el discurso del Partido Independiente tiene zonas de superposición con el de Edgardo Novick y el Partido de la Gente.

Desde mi punto de vista quedan planteadas dos grandes preguntas. La primera de ellas refiere a la viabilidad del Espacio Socialdemócrata. Está claro que, si Lacalle Pou fuera nominado candidato a la presidencia por el PN, algunos wilsonistas volverían a sentirse incómodos. Supongo que, si Ernesto Talvi ganara la primaria del PC, algo similar podría pasar con batllistas del perfil de Fernando Amado. Finalmente, hace tiempo que dirigentes y votantes astoristas padecen la hegemonía del MPP y el poder de veto del Plenario del FA. Sin embargo, no es lo mismo sufrir y padecer que decidirse a romper. ¿Cuántos wilsonistas, batllistas y astoristas están realmente dispuestos a dar el paso hacia una nueva propuesta política? Cada una de estas identidades políticas, la nacionalista, la colorada y la frenteamplista, siguen convocando. Cambiar de proyecto, sumarse al Espacio Socialdemócrata no implica solamente abandonar la "divisa". Supone, asimismo, tomar riesgos mayores.

La segunda pregunta se impone de inmediato cuando se piensa en posibles escenarios de balotaje. Cuando llegue el momento, es muy probable que el Partido Independiente tenga que optar entre acompañar al candidato frenteamplista o apoyar al de la "otra mitad". Para decirlo más claramente: un escenario muy probable (hoy por hoy el más probable de todos) es que el próximo presidente de Uruguay se dirima en un balotaje entre el intendente de Montevideo Daniel Martínez y el senador del PN Luis Lacalle Pou. Los independientes afirman que el tiempo del FA se terminó, que el actual partido de gobierno debe ir al "banco de suplentes". Pero, al mismo tiempo, aseveran que no quieren un "escenario de restauración". Más allá de afinidades personales y de coincidencias circunstanciales, en términos estrictamente doctrinarios, es evidente que están más cerca de un Jorge Larrañaga que de un Lacalle Pou. Daniel Martínez, no. ¿Tampoco Luis Lacalle Pou?

En todo caso, habrá que seguir de cerca las aventuras y desventuras del PI. No hay que perder de vista que la elección de 2019 se decidirá por detalles. Si los independientes lograran crecer restándole al FA votos astoristas, podrían convertirse en protagonistas decisivos a la hora del balotaje.


Doctor en Ciencia Política, docente e investigador en el Instituto de Ciencia Política, Facultad de Ciencias Sociales, UdelaR

adolfogarce@gmail.com

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