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El tratado de libre comercio Mercosur-UE cada vez más cerca

Esa es la imagen que dejó la última ronda de negociaciones celebrada en Brasilia a principios de mes

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23 de noviembre de 2017 a las 05:00

La posibilidad de cerrar un tratado de libre comercio (TLC) entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) está cada vez más cerca. Esa es la imagen que dejó la última ronda de negociaciones celebrada en Brasilia a principios de mes, donde los líderes de ambos bloques dejaron claro estar dispuestos a avanzar hacia la firma del tratado, en un contexto proteccionista llevado adelante por Estados Unidos. A pesar del optimismo, no hay que adelantarse. Los líderes de ambos bloques llevan más de diez años negociando y todavía quedan obstáculos importantes por resolver.

Estos avances se deben, según los analistas, a que en los países sudamericanos hay un clima político radicalmente diferente. Los nuevos gobiernos de Argentina y Brasil, principales países del Mercosur, son menos proteccionistas y el acuerdo representaría una victoria política para Mauricio Macri y Michel Temer, quienes están librando sus propias luchas internas. Por otra parte, la firma del tratado sería acogido con beneplácito por la UE, después del impacto del Brexit y la elección de Donald Trump, quien demostró su eceptisismo con el libre comercio tras retirar a su país del Acuerdo de Asociación Transpacífico y revisar el TLC de América del Norte.

Más allá del peso de Estados Unidos y China en el comercio mundial, la UE sigue siendo el mayor socio comercial y fuente de inversión extranjera del Mercosur, región que representa cerca de la mitad del PIB latinoamericano. El año pasado, el comercio bilateral entre ambos bloques fue de 90 mil millones de dólares, con un volumen similar entre exportaciónes e importaciónes. Y en el 2015 el flujo de inversión europea en el Mercosur alcanzó los 40 mil millones de dólares según cifras de Eurostat.

Las principales exportaciones del Mercosur a la UE en 2016 fueron los productos agrícolas (25%), productos de origen vegetal como la soja y el café (20%) y productos animales, especialmente la carne (8%). Mientras que las importaciones desde la UE consistieron principalmente en maquinaria y equipos (30%), productos químicos y farmacéuticos (25%), y automóviles y partes (19%).

Persisten algunos obstáculos

La agenda entre Mercosur-UE es amplia y compleja. Algunos de los puntos más relevantes son las medidas sanitarias y fitosanitarias, el comercio y facilitación del comercio, servicios, derechos de propiedad intelectual, compras del sector público y desarrollo sostenible. Según un comunicado de prensa, las partes avanzaron en su objetivo de tener un texto de negociación en estos asuntos y llegaron a un acuerdo sobre la política de competencia.

Sin embargo, el tratamiento de los productos agrícolas sigue siendo uno de los mayores obstaculos. Francia, Irlanda y Polonia temen que el aumento de las importaciones sudamericanas de productos agropecuarios erosione la participación de sus propios agricultores en el mercado europeo. Por ello, han resaltado como ejemplo, su preocupación sobre los estándares sanitarios de algunas plantas empacadoras de carne brasileñas.

Si bien la UE quiere que el 90% del comercio sea libre de aranceles, también quiere mantener un sistema de cuotas para las importaciones de alimentos latinoamericanos. El bloque europeo se ha mostrado dispuesto a ofrecer una cuota de 70 mil toneladas para la carne sudamericana, lo cual sigue siendo insuficiente para los países del Mercosur. A los países sudamericanos por su lado, les preocupa que los procedimientos para las contrataciones públicas y la resolución de disputas sobre las inversiones puedan perjudicar a las empresas locales.

La oportunidad política de firmar el acuerdo es única. Los gobiernos de Argentina y Brasil juegan un papel clave en llevar las conversaciones a buen puerto y hay optimismo de cerrar el acuerdo antes de la XI Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que se celebrará en diciembre en Buenos Aires. El tradado sin embargo, deberá ser ratificado por todos los estados miembros de la UE, lo cual requerirá de tiempo.

Para el gobierno brasileño, el retraso del acuero más allá del 2017, con las elecciones generales de octubre de 2018 en el horizonte, podría complicar el acuerdo. Además, el tradicional enfoque de Brasil en su gigantesco mercado interno podría también continuar siendo una barrera a las exportaciones, como recientemente lo recalcó Welber Barral, un ex-secretario de comercio exterior.

Además del acuerdo con la UE, los países del Mercosur mantienten el interés por una mayor cooperación con la Alianza del Pacífico, la zona de libre comercio que incluye a Chile, Colombia, Perú y México. Por otra parte, el Mercosur está intentando aumentar sus exportaciónes agrícolas a México, quien está buscando diversificar su comercio exterior en medio del conflicto con Estados Unidos por la actualización del TLCAN. Aunado a esto, las conversaciones entre China y Uruguay que parecen progresar, son observadas de cerca por el resto de los miembros del Mercosur.

Ricardo Aceves es un economista mexicano especializado en temas macroeconómicos latinoamericanos y actualmente trabaja como analista de riesgos crediticios en la región Iberia en CRIF Ratings en Barcelona. Anteriormente trabajó como Economista Senior de América Latina en la consultora FocusEconomics.

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