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15 de noviembre de 2011 23:31 hs

Peñarol había logrado una consistencia futbolística indiscutible con Diego Aguirre como entrenador. Cuando éste se marchó a dirigir en el fútbol árabe, el equipo continuó con el impulso positivo dirigido por Gregorio Pérez, pero en las últimas tres fechas del Apertura se descarriló y ganó solamente un punto en nueve.

El orden que tuvo el aurinegro en el primer semestre, que lo llevó a disputar la final de la Copa Libertadores, lo mantuvo en las primeras fechas del actual torneo local, pese a que se fueron jugadores claves como Guillermo Rodríguez, Luis Aguiar y Juan M. Olivera.

La incorporación de Zalayeta y algún otro retoque que le dio Aguirre, le permitió un arranque arrasador. Peñarol venció en las primeras fechas 3-0 a Bella Vista, 2-0 a El Tanque Sisley y 1-0 a Defensor Sporting, además de empatar sin goles contra Cerro Largo en un campo de juego en el que era imposible desarrollar buen juego por las lluvias que habían caído.

La columna vertebral mostraba a Carini en el arco, Valdez y Darío Rodríguez en el fondo, Freitas y López en el mediocampo y arriba, Zalayeta y Zambrana. Jugaban casi de memoria.

Sorpresivamente Aguirre se fue del club y asumió Gregorio, un experimentado entrenador que durante los primeros encuentros mantuvo el esquema de 4-4-2. Continuó con las victorias y arriba en la tabla de posiciones hasta la fecha anterior, cuando perdió esa posición.

Pero el bajón del equipo se arrastra desde hace tres etapas. Gregorio trató de darle su impronta al equipo, armó un doble cinco con Freitas y Torres (a quien Aguirre postergó reiteradamente pese a que él lo llevó a Peñarol), adelantó unos metros al brasileño Joao Pedro y formó una dupla atacante de Santiago Silva con Zalayeta.

Pero Peñarol perdió identidad. El efecto Aguirre ya no da resultados. Y de cara al clásico es una preocupación extra. Porque además, Zalayeta fue expulsado en el último partido y no estará el domingo frente a Nacional.

El aurinegro no tiene mucho recambio en la ofensiva. Santiago Silva se lesionó en la selección y todavía no volvió a jugar. Pedro no rinde lo mismo arriba que en el mediocampo. Zambrana no tiene el crédito que tenía con Aguirre. Y atrás también arrastra problemas. Lo que tranquiliza a los aurinegros son los antecedentes clásicos de Gregorio, un ganador.

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